Hoy vamos a hablar de las alergias, ya que un 30 % de los pacientes con trastorno de lateralidad que tratamos en nuestro centro sufre algún tipo de alergia, incluyendo el asma de origen alérgico (en adultos, más de la mitad de los casos de asma tiene este origen, y en niños y adolescentes, el porcentaje aumenta hasta un 80 %).

 

Qué es la alergia

Aunque hay registros de casos de anafilaxia (reacciones alérgicas graves) datados en la Antigüedad, como el del faraón Menes (año 2640 antes de Cristo) o el del emperador Augusto, el término alergia lo acuña el médico austríaco Clemens von Pirquet en el año 1906; es decir, el estudio de las alergias es relativamente reciente.

La alergia es una respuesta exagerada del sistema inmunitario ante determinadas sustancias inocuas que, en cambio, el sistema identifica como nocivas. Estas sustancias, llamadas alérgenos, pueden ser de diferente tipo. Algunas son muy conocidas, como los ácaros del polvo, el polen, el veneno de las avispas y abejas, determinados fármacos, proteínas de algunos alimentos, materiales como el látex, etc.; sin embargo, en los últimos años se han ido identificando nuevos alérgenos, de la misma forma que también han aumentado las enfermedades alérgicas (En España, al menos, el 20 % de la población padece alergia, y las estimaciones indican que en dos décadas la sufrirán la mitad de los españoles).

Alergias y asma de origen alérgico en pacientes con trastorno de lateralidad

Causas de la alergia

Algo que es importante saber es que nadie nace alérgico: hay factores genéticos que predisponen a las enfermedades alérgicas, pero son los factores medioambientales los que actúan como desencadenantes. ¿Por qué está aumentando entonces la incidencia entre la población año tras año?

Los alergólogos apuntan a varias causas relacionadas con los hábitos de vida actual y el desarrollo de nuestra sociedad: el sedentarismo, la obesidad, dietas alimenticias poco saludables, la contaminación ambiental, la “excesiva” higiene en las casas y en nuestro cuidado personal, etc. No obstante, muchos de ellos también destacan como causa importante el factor psicoemocional; un desencadenante que los terapeutas de nuestro centro también observamos en la práctica clínica. Como decíamos antes, un tanto por ciento elevado (30 %) de pacientes (niños y adolescentes) con trastorno de lateralidad sufre también algún tipo de alergia, y una de estas alergias, en el 18 % de los casos, es asma; la cual suele aparecer en la preadolescencia.

 

Alergias en pacientes con trastorno de lateralidad

Lo que constatamos en la práctica clínica es que estos pacientes suelen se hipersensibles, su sistema inmunitario es frágil y han tenido un retraso en su desarrollo psicomotor. Son niños que somatizan las situaciones que conllevan un impacto emocional: un ambiente familiar tenso, los problemas escolares, el fallecimiento de un familiar al que se sentían muy unidos (la identidad emocional redunda en la identidad corporal), etc.

Alergias en pacientes con trastorno de lateralidad

Los episodios de alergias pueden tener una frecuencia, intensidad y causa muy variada, del mismo modo que hay pacientes en los que el desencadenante siempre es el mismo: por ejemplo, el caso de una niña —cuyos padres divorciados mantienen una relación cordial—, que tiene una crisis de asma cada vez que va a casa del padre. Las crisis de asma que sufre se podrían confundir, por los síntomas que presenta, con ataques de pánico. Y es que, a diferencia de las personas alérgicas, que sufren, sobre todo, ansiedad, las personas asmáticas es habitual que vivan en una angustia permanente. Por este motivo, es más complejo curar a una persona asmática que a una persona alérgica.

 

El papel de los padres en la recuperación

Es fundamental que, además de seguir el tratamiento en terapia, estos pacientes sean ayudados por sus padres. Aunque todos somos conscientes de que el ritmo de vida actual está sobrepasando a muchos de ellos, por lo que apenas tienen tiempo para ser “buenos padres”, en el centro hacemos hincapié en que su presencia sea cualitativa; es decir, que el tiempo que puedan dedicarles sea de calidad: compartir no es “enchufar” al niño delante del ordenador, la tablet o la tele mientras nosotros realizamos cualquier otra actividad. Y si les ayudamos a hacer los deberes, debemos hacerlo con calma, intentando rebajar el estrés que podamos tener en ese momento, ya que los niños con trastorno de lateralidad memorizan rápidamente de forma mecánica debido a que tienen el hipocampo muy desarrollado, pero no comprenden ni interiorizan lo que están aprendiendo a no ser que se les estimule continuamente y se consiga que se sitúen adecuadamente delante de los nuevos conocimientos.

 

Si tienes cualquier consulta sobre este tema, no dudes en ponerte en contacto con nuestro centro.

Fuentes:

Historia del desarrollo de los conocimientos en Alergología. (Libro de las enfermedades alérgicas, de la Fundación BBVA)