Bailar es una manifestación (y una habilidad, se nos dé mejor o peor) exclusiva del ser humano. Desde niños expresamos el ritmo de forma natural al cantar, al movernos y al bailar. Sin embargo, hasta los pasos más sencillos de un baile requieren una intrincada coordinación mental. En las últimas décadas, y gracias al avance en las técnicas de neuroimagen, la neurociencia ha realizado numerosas investigaciones sobre qué le ocurre a nuestro cerebro cuando bailamos y las conclusiones son mucho más sorprendentes de lo que, a priori, uno pudiera esperar. Vamos a ver por qué bailar tiene múltiples beneficios para el cerebro, según la neurociencia, pero antes avanzamos tres apuntes para empezar a motivarnos:

 

  1. Bailar ―al igual que las actividades cognitivas estimulantes como jugar a juegos de mesa, leer y escribir, y comer de manera saludable y hacer ejercicio― contribuye a prevenir del deterioro cerebral, según la Escuela Albert Einstein de Medicina  de Nueva York (entre otras muchas instituciones).
  2. No importa si se baila salsa, mambo, claqué, danza moderna o tango para beneficiarse de lo que nos reporta el baile; aunque, como veremos, hay algunas diferencias a tener en cuenta.
  3. Los beneficios del baile se perciben en el cerebro enseguida, incluso los más profundos.

 

Beneficios generales de bailar

Bailar tiene múltilpes beneficios para el cerebro, según la neurociencia

Desde el punto de vista neurológico, bailar implica percepción auditiva y visual, equilibrio, coordinación motriz y memoria. Necesitamos recordar secuencias de movimientos, coordinar estos movimientos en unos tiempos que nos marca el ritmo de la música y ejecutarlos en un espacio. Si bailamos con otra persona o en grupo, a todo ello se le sumará la comunicación y la empatía con los demás. Pues bien, bailar estimula áreas como el hipocampo: un área asociada a la memoria, la capacidad espacial, la coordinación del cuerpo y las emociones. Además, al bailar, los diferentes sistemas cerebrales aprenden a interactuar juntos, a ser eficientes conjuntamente; en especial, el sistema nervioso, que es el encargado, entre otras cosas, de crear los procesos necesarios para producir movimiento.

«Aunque queda mucho por seguir estudiando, las investigaciones que se han hecho al respecto han determinado que la danza, desde el punto de vista neurológico, es un proceso complejo en el que se activan circuitos neuronales motores y sensoriales, a la vez que la música estimula los centros de recompensa del cerebro», explica el Dr. Pablo Irimia, vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN). «Además, se ha determinado que mientras unas áreas del cerebro se encargan de la orientación corporal y nos permiten movernos en el espacio en la dirección adecuada, existen otras que hacen que podamos sincronizar nuestros movimientos con la música». En este sentido, diferentes técnicas de neuroimagen han identificado varias regiones del cerebro implicadas en este proceso: en el lóbulo frontal se produce la planificación del movimiento; la corteza premotora y el área motora suplementaria se encargan de nuestra posición espacial y de permitirnos recordar acciones anteriores; la corteza motora primaria envía instrucciones a los músculos; mientras que el cerebelo y los ganglios basales nos mantienen en equilibrio y permiten la sincronización del movimiento.

Además:

  • Bailar ayuda a desarrollar la capacidad de concentración y atención (por lo que es muy recomendable tanto para los adultos como para los niños).
  • Cuando bailamos, producimos neurotransmisores que están relacionados con el afecto, como endorfinas y dopamina. Y también producimos oxitocina: una hormona que, entre sus muchas funciones, propicia la empatía e incrementa la confianza entre las personas.
  • Bailar es un excelente ejercicio aeróbico: aumenta la oxigenación del cerebro y fortalece nuestro sistema cardiovascular.
  • Ayuda a nuestro cerebro a formar nuevas conexiones neuronales.
  • Es muy útil para aprender a planificar y llevar a cabo diferentes tareas a la vez (multitasking).

 

Bailar previene el deterioro del cerebro y otras enfermedades

Bailar tiene múltilpes beneficios para el cerebro

El baile estimula la actividad prefrontal y temporal, además de la memoria y la atención. Los estudios actuales indican que estos beneficios disminuyen el riesgo de padecer demencia. Asimismo, la fisióloga Patricia McKinley de la Universidad McGill de Montreal, afirma que el tango (por incluir pasos que también son ejercicios de rehabilitación motriz) mejora el estado cognitivo y el sentido del equilibrio en pacientes con Parkinson.

Según la Sociedad Española de Neurología (SEN), el ejercicio físico que se realiza al bailar contribuye a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades como hipertensión, diabetes, depresión y obesidad, y ayuda a reducir el estrés. Por lo tanto, el baile podría disminuir también el riesgo de enfermedades neurológicas como el ictus y reducir el riesgo de caídas en las personas mayores.

Otro estudio reciente llevado a cabo en la Universidad Estatal de Colorado indica que bailar aumenta la densidad de la sustancia blanca del cerebro, la parte del sistema nervioso central que coordina la comunicación entre las diferentes partes del cerebro. La degeneración de esta sustancia es una de las causas del declive cognitivo, ya que de ella depende la velocidad a la que nuestro cerebro transmite y procesa datos (señales eléctricas de los nervios). La investigación, llevada a cabo en personas mayores de 70 años, concluye que las que ya hacían ejercicio previamente, mostraban una menor disminución de la sustancia blanca y que las que empezaron a bailar presentaron una mayor densidad de dicha sustancia seis meses después.

Nos parece importante añadir que en un estudio previo realizado por la misma investigadora que ha liderado el que hemos citado anteriormente (Agnieszka Burzynska, profesora de Neurociencia) se constató una relación entre la integridad estructural de la materia blanca no solamente con el ejercicio, sino con el sedentarismo: estar demasiadas horas sentado tiene efectos dañinos en el cerebro, aunque practiquemos ejercicio media hora al día.

 

Los beneficios añadidos de bailar en grupo

Bailar tiene múltilpes beneficios para el cerebro, según la neurociencia

Cuando bailamos en grupo, el baile nos ayuda a conectar emocionalmente con los otros, permitiéndonos establecer lazos de cohesión social. En consecuencia, cuando varias personas bailan juntas, se consigue que el grupo se unifique.

 

Beneficios de bailar ritmos de culturas diversas en los primeros meses de vida

Si durante el primer año de vida estamos en contacto con ritmos de culturas diversas, tendremos más facilidad para el baile en etapas posteriores. En cambio, si solo escuchamos ritmos de nuestra propia cultura, lo más probable es que solo seamos sensibles a ellos durante la primera infancia (algo similar a lo que sucede respecto al lenguaje).

En nuestro centro, trabajamos el ritmo y el movimiento con los pacientes como parte de su tratamiento de lateralidad y/o psicomotricidad. Si queréis hacernos una consulta sobre este tema, podéis poneros en contacto con nosotros.

 

Otras fuentes:

https://elpais.com/elpais/2015/08/31/ciencia/1441020979_017115.html?rel=mas
Cerebro y baile
http://www.bbc.com/mundo/noticias-39456242
http://www.heraldo.es/noticias/suplementos/tercer-milenio/investigacion/2016/07/07/nada-baila-escribe-mano-cerebro-agradecera-949771-2121029.html