Uno de los síntomas del trastorno de lateralidad es la discalculia: la incapacidad, o baja capacidad, para comprender conceptos numéricos y matemáticos básicos (sin que haya una lesión cerebral, y cuando el cociente intelectual es normal e incluso superior a la media); una incapacidad que, habitualmente, y como veremos más adelante, va acompañada de otras dificultades, como el aprendizaje del lenguaje escrito, y que afecta, aproximadamente, a un 5 % de la población infantil (probablemente, la cifra es más alta, pero hay muchos niños y adultos sin diagnosticar).

 

La discalculia se cura

Es fundamental que los maestros y los padres estén atentos a los problemas de aprendizaje de los niños y sepan detectar cuándo un niño presenta síntomas de posible discalculia (ver la sintomatología más abajo) para que el especialista pueda realizar un diagnóstico y, si se confirma mediante las pruebas, empezar la terapia lo antes posible. El diagnóstico precoz es muy importante para evitar el retraso escolar, con todas las consecuencias emocionales que de él se derivan. En nuestro centro, el porcentaje de pacientes que han superado este problema supera el 98 % de los casos, y como la terapia es un tratamiento psicomotor y de lateralidad, una vez curada, la persona no experimenta regresiones.

 

El pensamiento abstracto y las matemáticas

Para entender las matemáticas es imprescindible entender los números, los patrones que se dan en las estructuras de entes abstractos, así como las relaciones entre estas estructuras; de igual manera que para entender el lenguaje natural (el hablado y escrito) es necesario entender que hay significantes (secuencias de fonemas) que, al asociarse a un significado, constituyen un signo lingüístico (el significante “casa” nos remite al concepto de casa: un edificio para habitar), y entender la gramática (los elementos de la lengua, su organización y combinación).
La comprensión de los números y símbolos, de las relaciones espaciales y de las existentes entre cantidades y magnitudes, así como la capacidad del razonamiento lógico es lo que nos posibilita el aprendizaje de la aritmética, la geometría, el álgebra y el cálculo. Esta comprensión requiere de nuestra capacidad para el pensamiento abstracto (simbólico, de entes, estructuras y espacios); una capacidad que las personas con discalculia tienen afectada; de ahí sus dificultades para las matemáticas.

Discalculia: causa, sintomatología, diagnóstico y terapia

 En la imagen de arriba, la traducción de la frase vendría a significar "Entender la pregunta es tener ganada la mitad de la batalla".

 

Sintomatología

Hasta los cinco años, aproximadamente, es normal que un niño gire algunos números al escribirlos y, hasta los siete, también lo es que tenga problemas con el concepto numérico, ya que este requiere abstracción, y esta facultad se adquiere a esta edad. No obstante, si más adelante, estas dificultades persisten, lo más probable es que estemos ante un caso de discalculia. Asimismo, cuando hay un retraso motor, lo habitual es que la persona tenga también esta dificultad de aprendizaje.

Los síntomas más habituales de la discalculia son:

• Dificultad para entender el concepto de “número” y “secuencia” (suelen saltarse algún número).
• Dificultad para, a partir de segundo de Primaria, contar sin utilizar los dedos.
• Dificultad para aprender el grafismo de los números (a veces, también los escriben “en espejo”, girándolos, o confunden números de grafía similar o que se pronuncian de forma similar).
• Dificultad para diferenciar cantidades (cuándo un número es mayor que otro o qué número va entre dos cantidades).
• Dificultad para diferenciar los signos de las diferentes operaciones matemáticas (suma, resta, etc.).
• Dificultad para clasificar objetos por su forma y tamaño.
• Dificultad para relacionar los números con el mundo real.
• Dificultad para memorizar las tablas de multiplicar.
• Dificultad para contar hacia atrás.
• Dificultad para la resta “llevando” (el concepto de resta es el que más les cuesta).
• Dificultad para deducir qué tipo de operación requiere un problema matemático (razonamiento).
• Dificultad para colocar correctamente una cifra en la columna adecuada cuando realizan una suma o resta.
• Dificultad para recordar cuánto “se llevan” al realizar una suma.
• Dificultad para entender las fracciones.
• Dificultad para las divisiones con decimales.
 

Sintomatología asociada a la discalculia

Asimismo, las personas con discalculia suelen presentar una serie de síntomas asociados que también se trabajan en terapia: la falta de concentración, la lentitud a la hora de realizar la mayoría de tareas cotidianas, la desorientación espacial, falta de coordinación corporal, problemas de lecto-escritura (sobre todo de redacción), dificultad en comprensión lectora, etc.

 

La discalculia causa problemas emocionales

Los niños con discalculia llegan a desarrollar fobia a las matemáticas porque su dificultad les provoca una gran frustración y ansiedad, y afecta su autoestima. Es habitual que oculten los deberes que tienen de esta asignatura y que se pongan enfermos, o simulen estarlo, antes de los exámenes. A partir de los 12 años, cuando su problema es sumamente evidente, el bloqueo ante el cálculo es absoluto y puede generar problemas de conducta.
En muchas ocasiones, estos problemas, añadidos a las dificultades de aprendizaje de las matemáticas, provocan que los padres que ignoran la causa real del problema se planteen cambiar a su hijo de colegio; una decisión que, a menudo, solo agrava el problema.

 
La discalculia: cuando no se pueden comprender las bases de las matemáticas
 

Cómo se diagnostica la discalculia

Para diagnosticar la discalculia, es necesario realizar un test de lateralidad completo que incluya pruebas de organización perceptiva, estructuración espacial, organización y estructura rítmica (la música y las matemáticas guardan una estrecha relación, motivo por el que también recomendamos a los padres apuntar a sus hijos a clases de música) y organización espaciotemporal.

 

Tratamiento de la discalculia

En función del diagnóstico de cada paciente y de su edad, la terapia (que, habitualmente, es personalizada y que los niños experimentan como si fuera un juego, ya que la se lleva a cabo mediante ejercicios diversos presentados como juegos) se focalizará más en unos aspectos que en otros: la organización perceptiva de las formas, la orientación derecha-izquierda, arriba-abajo, dentro -fuera; la estructuración espacial, el ritmo, la noción de temporalidad, la hipotonía (su sostén muscular acostumbra a ser demasiado débil), el bloqueo hacia las matemáticas y el razonamiento lógico, la evitación que suelen manifestar ante cualquier tema relacionado con ellos, ejercicios de simbolización para trabajar la abstracción y la atención sostenida, etc.; lateralizando al paciente, en todo caso, de manera homolateral (diestro o zurdo).
Asimismo, cabe señalar que los pacientes con discalculia suelen responder a la terapia, y evolucionar, más rápidamente que los pacientes con dislexia.

 

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