Enuresis infantil por hipotonía

No todos los niños con trastorno de lateralidad tienen enuresis. De hecho, solo los que son hipotónicos —es decir, los que presentan una disminución en el tono muscular— o acusan problemas emocionales sufren incontinencia urinaria involuntaria durante el día y/o durante la noche. De todos los pacientes infantiles con trastorno de lateralidad que históricamente hemos tratado en el centro, este grupo representa, aproximadamente, un 30 %.

Habitualmente, estos niños no llegan a la consulta por el problema de enuresis (para este problema suelen haber ido al psicólogo), sino por los otros síntomas del trastorno de lateralidad: dificultades de concentración, déficit de atención, etc. Sin embargo, al tratar sus dificultades motoras como parte de la terapia del trastorno de lateralidad, aprenden también a tener el dominio neuromuscular adecuado que les permite hacer el movimiento de contracción de las paredes de la vejiga.

La enuresis infantil: causas, desencadenantes y tratamiento

 

El sufrimiento de los niños con enuresis

Es evidente que la enuresis causa mucho sufrimiento a estos niños: sufren porque saben que están expuestos a las burlas de los otros niños. Por este motivo se resisten a participar en cualquier plan que pueda evidenciar su problema: quedarse a dormir en casa de amigos, ir de campamentos, etc. En algunos casos, a este sufrimiento hay que sumar el de la presión de los padres que hacen responsables a sus hijos de la incontinencia urinaria (“Mi hijo no puede tener un defecto”), llegando incluso al castigo.

Hay quien trata la enuresis con fármacos o/y con una dieta restrictiva de líquidos. En nuestro centro creemos —y así lo constatamos en la práctica clínica—que esta no es la solución (más adelante nos adentraremos en el tratamiento).

 

Desencadenantes emocionales de la enuresis infantil

La enuresis infantil: causas, desencadenantes y tratamiento

La enuresis suele tener un desencadenante emocional (aunque pueda haber una causa primaria, como antecedentes familiares): un cambio de colegio, de casa o de ciudad; el nacimiento de un hermano, el divorcio de los padres, el fallecimiento de un familiar, repetir curso, sufrir acoso escolar, etc.; es decir, cualquier hecho que desestabilice emocionalmente al niño. Asimismo, puede darse el caso de que un niño que ya se había recuperado de la enuresis, vuelva a tenerla después de un episodio que le haya afectado emocionalmente (no hay una “recaída” del sistema motor: la causa es estrictamente emocional). Después hay factores que también pueden facilitar la micción involuntaria, como el frío, por ejemplo.

 

Tratamiento de la enuresis infantil

En el tratamiento de la enuresis infantil se trabaja paralelamente en dos aspectos: el emocional y el motor. Es decir, hay una parte de la terapia que se centra en conseguir que el niño exprese sus emociones. Si el niño se cierra al diálogo, porque no siempre les resulta fácil hablar de sus problemas, entonces este punto se trabaja a través del dibujo. Del mismo modo, es importante que el terapeuta, cuando se comunica con el niño, le reste importancia al problema, y que hable con los padres para explicarles cómo deben gestionar el problema del hijo en su relación con él: por ejemplo, aunque suponga una molestia para ellos, si los padres saben a qué hora el niño suele hacerse pipí en la cama, levantarse para llevarlo al cuarto de baño evitará el problema. El “despertador pipí” también es un recurso útil para que el niño aprenda a hacer la contracción de la vejiga como acto reflejo a un estímulo: la alarma suena treinta minutos antes de la hora en la que el niño suele hacerse pipí. O, por poner otro ejemplo, a los niños ansiosos que están muy apegados a la madre les va muy bien el estímulo del “calendario de estrellas”: todos celebran el día que el niño no se ha orinado pegando o dibujando una estrella. Al cabo de un número determinado de estrellas, el niño recibe un premio (en el centro no somos muy partidarios de los regalos como estímulo, pero este es uno de los casos en que sí lo aconsejamos).

La enuresis infantil: causas, desencadenantes y tratamiento

La parte motora de la terapia tiene como objetivo enseñarles a realizar los movimientos de contracción muscular e integrar este dominio a nivel neuromuscular, lo que les permitirá el control del flujo de la vejiga.

La curación de la enuresis infantil sigue el mismo proceso evolutivo que la curación del trastorno de lateralidad. Generalmente, los niños con enuresis acuden a terapia una vez por semana. A veces, sin embargo, las circunstancias particulares requieren que sean dos. En estos casos, si el paciente vive fuera, las dos sesiones semanales se concentran en un mismo día.

Si quieres hacernos cualquier consulta sobre este tema, puedes ponerte en contacto con nuestro centro.

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