Ilustración de Christine Daniloff/MIT.

 

El estrés crónico favorece la toma de decisiones arriesgadas

Tomar decisiones sobre cuestiones importantes no es fácil, y la elección se complica cuando barajamos dos opciones que incluyen (cada una de ellas) tanto elementos positivos como negativos. Este tipo de situación es la que se conoce como «conflicto de coste-beneficio», por ejemplo: tener que decidir entre un puesto de trabajo con un salario alto y largas jornadas laborales o un puesto de trabajo no tan bien remunerado, pero que nos permitiría disponer de más tiempo para nuestra vida personal.

Pues bien, un equipo de neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha descubierto que tomar decisiones del tipo coste-beneficio cuando sufrimos estrés crónico nos hace propensos a elegir opciones de alto riesgo y alto rendimiento. En otras palabras, el estrés crónico favorece la toma de decisiones arriesgadas.

 

Estudio previo

En 2015, los neurólogos Ann Graybiel, profesora del MIT; Alexander Friedman, científico investigador del McGovern Institute, y sus colegas identificaron por primera vez el circuito cerebral implicado en la toma de decisiones que involucra un conflicto de costo-beneficio. El circuito comienza en la corteza prefrontal medial, que es responsable del control del estado de ánimo, y se extiende a grupos de neuronas llamadas estriosomas, que se encuentran en el cuerpo estriado; una región asociada con la formación de hábitos, la motivación y el refuerzo de recompensas.

 

Estos hallazgos ayudan a explicar, por ejemplo, cómo el estrés contribuye al abuso de sustancias, tal como ha declarado Amy Arnsten, profesora de neurociencia y psicología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale.

 

El estudio actual

En este estudio, realizado con ratones, los neurólogos han constatado que el estrés crónico favorece las elecciones de alto riesgo: «El resultado es que el animal ignora el alto coste y elige la alta recompensa», afirma Friedman. Estos hallazgos ayudan a explicar, por ejemplo, cómo el estrés contribuye al abuso de sustancias, tal como ha declarado Amy Arnsten, profesora de neurociencia y psicología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Yale.  Los investigadores también han descubierto que esta toma de decisiones anormal se debe a deficiencias en el circuito cerebral responsable de las decisiones y han podido restaurar el comportamiento normal de los animales manipulando dicho circuito.

Si se lograra desarrollar un método para sintonizar este circuito en humanos, se podría ayudar a los pacientes que son propensos a tomar decisiones poco acertadas, como a las personas con depresión, adicciones y ansiedad. «Es un hecho emocionante: al hacer esta ciencia muy básica, encontramos un microcircuito de neuronas en el estriado que podríamos manipular para revertir los efectos del estrés en este tipo de toma de decisiones. Esto para nosotros es extremadamente prometedor, pero somos conscientes de que hasta ahora estos experimentos están limitados a ratas y ratones », ha declarado Ann Graybiel, quien también es miembro del Instituto McGovern para la investigación del cerebro.

La investigación ha sido financiada por el Instituto Nacional de Salud / Instituto Nacional de Salud Mental, la Fundación CHDI, la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa y la Oficina de Investigación del Ejército de EE. UU., la Fundación de Distonía y Parkinson Bachmann-Strauss, el William N. y Bernice E. Bumpus Foundation, Michael Stiefel, la Fundación Saks Kavanaugh, y John Wasserlein y Lucille Braun.

Si queréis profundizar en los detalles del estudio, podéis leer el artículo en la web del MIT (en inglés).