Todos nos vemos alguna vez en la situación de tener que pedir ayuda a alguien, ya sea a un colega del trabajo, a un amigo o incluso a un desconocido. Sin embargo, no siempre sabemos cómo hacerlo: quizá porque nos cuesta admitir que la necesitamos o porque nos da vergüenza pedir un favor. Asimismo, también hay personas que no dudan en solicitar ayuda, pero la piden tan mal que es difícil que obtengan un sí como respuesta. En este vídeo de Ted Talks, la psicóloga social Heidi Grant nos explica las cuatro reglas para pedir ayuda sin que nos sintamos incómodos y para conseguir que nos la presten (el vídeo cuenta con transcripción al español). Resumimos las ideas principales.

Primera regla para pedir ayuda: sé claro y conciso en tu demanda

En general, todos disponemos de poco tiempo y, aunque tengamos una predisposición a ayudar a los demás, no queremos que nos hagan perder el tiempo. Es decir, no estamos dispuestos a brindar una ayuda que no va a servir para nada. Así que, al plantear nuestra solicitud, debemos ser claros y específicos: debemos comunicarle al otro qué tipo de ayuda necesitamos y por qué. Ser imprecisos e indirectos no motivará al otro a implicarse en lo que demandamos.

Segunda regla para pedir ayuda: no canses al otro excusándote

Muchas personas, cuando piden ayuda, no hacen más que hablar de lo mucho que sienten tener que pedirla. Es decir, en lugar de centrarse en la solicitud, ponen el acento en hablar de sí mismos y en lo mucho que les incomoda molestar al otro; con lo cual consiguen resultar molestas.

Tercera regla para pedir ayuda: hazlo personalmente, no por correo

Pedir un favor es algo personal. Y es de mal gusto pedir algo personal por correo electrónico o por WhatsApp. Quizá a algunas personas les resulte menos violento pedir ayuda por estos medios, pero, lo más probable, es que el que reciba la solicitud de ayuda de una manera tan impersonal, también responda de manera impersonal diciendo que no. Hay que pedir ayuda personalmente o, al menos, por teléfono.

Cuarta regla para pedir ayuda: informa al otro de los resultados de su ayuda

No es cierto que las personas ayudamos por ayudar: las personas ayudamos con el objetivo de que nuestra ayuda sirva para algo. Esto es lo gratificante de ayudar a los demás. Por lo tanto, cuando pedimos un favor, después debemos informar a la persona que nos ha ayudado de los resultados que ha tenido su ayuda.