En nuestro centro vemos con frecuencia casos de niños que llegan a la consulta diagnosticados de TDAH o dislexia. Muchos de ellos han sido tratados previamente por diferentes especialistas en estos trastornos sin experimentar mejoras significativas; motivo por el que sus padres, cuando acuden al centro por primera vez, están abatidos y desorientados: ya no saben cómo ayudar a su hijo, al que también ven sufrir.

Al realizar las pruebas pertinentes, observamos que estos pacientes tienen hipercinesia, un trastorno que, en su sintomatología, presenta rasgos comunes con el TDAH y la dislexia; lo cual explica los errores de diagnóstico y las terapias fracasadas.

La hipercinesia es un trastorno neuromuscular que, muy a menudo, está asociado a pacientes que presentan un problema de lateralidad ―lateralidad cruzada o contrariada― y que, a su vez, son hipotónicos. Las personas que lo sufren tienen alterada la tensión muscular, lo que les provoca problemas de coordinación locomotora, de motricidad facial, de concentración, de equilibrio (estático y dinámico) y de percepción espaciotemporal. Asimismo, son pacientes muy inquietos, que no paran de moverse, y manifiestan una gran ansiedad (la palabra “hipercinesia” viene del griego y significa literalmente “exceso de movimiento”).

 

Sintomatología común al TDAH

 

La hiperactividad propia de los niños con hipercinesia es el síntoma en común con el TDAH. Pero, así como los niños con trastorno por déficit de atención por hiperactividad suelen padecer angustia (tienen miedos y fobias), los niños con hipercinesia suelen manifestar ansiedad. Tienen trastorno de ansiedad porque no se sienten capaces de realizar las tareas escolares: se enfrentan a ellas sintiéndose vencidos ya antes de iniciarlas, y esta impotencia les bloquea.

Debemos tener en cuenta que la ansiedad es una respuesta de anticipación ante las situaciones que es positiva si no sobrepasa ciertos umbrales, ya que actúa como motor que nos permite avanzar en la vida, si sabemos canalizarla. No obstante, la ansiedad que experimentan los niños con hipercinesia es de otra índole: no actúa de esta forma, sino que les paraliza, por lo que es muy negativa. Del mismo modo, la angustia que sufren los niños con TDAH también es paralizante.

 

Sintomatología común a la dislexia

La falta de noción de temporalidad es la que impide la retención lectora

Cuando la hipercinesia se diagnostica erróneamente como TDAH o dislexia

 

Asimismo, como los niños con hipercinesia tienen problemas de organización temporal y espacial que les hacen confundir las nociones de “antes” y “después” y “derecha” e “izquierda”, son niños que también tienen problemas de lectoescritura. Este síntoma es el que suele provocar la confusión con la dislexia. Es habitual que al escribir y al leer se “coman” letras, sílabas e incluso palabras enteras, y que cambien el orden de los sustantivos y adjetivos. También es típico que no puedan relatar con normalidad lo que han entendido tras realizar una lectura. Si se trata de un cuento o una novela, tendrán muchas dificultades para trasladar la temporalidad de la historia. Como suelen ser niños con una inteligencia considerable, se dan cuenta de lo que sucede, de sus dificultades, y se ponen muy nerviosos. En estas situaciones, muchos padres intentan “ayudarles” terminando ellos las frases e incluso el relato, lo cual acrecienta la ansiedad del niño, ya que no se le deja hacerlo por sí mismo.

Es importante comprender que los niños con hipercinesia no tienen retención lectora porque carecen de noción de temporalidad. Es decir, no es que no entiendan lo que leen, es que no pueden retenerlo. Y si una persona no recuerda lo que ha leído, ¿cómo lo va a poder explicar después? Este es el motivo que explica que muchos de estos niños estudien de memoria. Debido a que la mayoría de ellos tienen una gran capacidad memorística, son capaces de aprenderse “al dedillo” textos enteros, de tal manera que los padres creen que todo va bien hasta que este recurso empieza a mostrar sus fisuras. Por mucho que se sepan de memoria un temario, si al hacer el examen el profesor formula las preguntas de manera distinta a como lo hacía en clase, estos niños ya no sabrán qué contestar.

También hay que tener en cuenta que estos niños, con esfuerzo, consiguen llegar a tener una buena mecánica lectora (poner correctamente las comas y los puntos, la tonalidad, etc.). El gran obstáculo se presenta en los dos siguientes pasos: la retención lectora y, en consecuencia, la comprensión lectora. Estas dos últimas capacidades se trabajan, junto con los otros problemas derivados del trastorno de lateralidad y la hipotonía, durante la terapia de lateralización homolateral. El 100 % de los niños termina el tratamiento con éxito sin que sea necesario realizar una terapia específica de dislexia.

Cuando la hipercinesia se diagnostica erróneamente como TDAH o dislexia

 

La confusión entre dislexia e hipercinesia también viene dada por el hecho de que el 70 % de los niños con hipercinesia presentan el cruce de lateralidad mano-ojo. Es decir, son diestros de mano y zurdos de ojo, o a la inversa. Este cruce oculomanual provoca problemas de lectoescritura y, por tanto, de rendimiento escolar, así como dificultades en la práctica de actividades como jugar al tenis. De hecho, es contraproducente que realicen cualquier deporte que implique la utilización de una sola mano/pierna y ojo, como jugar al fútbol. En cambio, sí les ayuda practicar deportes en los que deban utilizar las dos manos/piernas, como el esquí, la equitación o nadar por debajo de la superficie del agua.

A los niños con hipercinesia, el cruce oculomanual y la hipotonía les causa patosidad. Por este motivo y porque no se les da bien jugar al fútbol, suelen aislarse de sus compañeros durante la hora del recreo: a menudo juegan solos o juegan con niñas a juegos más tranquilos. Por otro lado, su hiperactividad hace que siempre estén incordiando a los demás, en clase y en casa: lo tocan todo, se les caen las cosas, molestan en clase hablando con el compañero de al lado, etc.

 

La hipercinesia afecta la salud emocional de toda la familia

 

Todo lo expuesto, incluyendo que no siguen el ritmo de la clase, explica que sean niños que se infravaloran y que lo pasan francamente mal. Este malestar es vivido por los padres y se traslada también a ellos. Si la madre es la que pasa más tiempo al cuidado del hijo, termina el día agotada después de haberle ayudado con los deberes y, cuando el padre llega a casa, el nerviosismo ya se ha apoderado del ambiente. Las escenas tensas a la hora de la cena son habituales: o hay discusiones o se pone la tele para no tener que establecer comunicación. Estos progenitores necesitan ser escuchados, del mismo modo que necesitan que se les explique la causa de las dificultades de su hijo para que puedan entenderlas y tranquilizarse sabiendo que la hipercinesia se cura.

Lamentablemente, y debido a la confluencia de varios factores, así como hace 40 años algunos especialistas ponían fácilmente la etiqueta de “dislexia” a muchos pacientes, actualmente, cuando no se sabe cómo clasificar al niño, se le pone la de TDAH. Aunque es cierto que en muchos casos realizar un diagnóstico es complejo debido a la similitud de la sintomatología, es fundamental ser muy cautos al respecto: dentro de los diagnósticos de TDAH hay muchos casos de hipercinesia, un trastorno que, como hemos dicho anteriormente, generalmente es propio de un cuadro de trastorno de lateralidad con hipotonía. Un diagnóstico erróneo lleva a una terapia inadecuada, lo que prolonga innecesariamente el trayecto terapéutico y el sufrimiento. Cuando se trata de la salud de las personas, el tiempo es esencial.

Si quieres hacernos alguna consulta sobre este tema, no dudes en ponerte en contacto con el centro. Dedicaremos el próximo artículo a hablar específicamente del TDAH.