La lectura es una actividad cerebral compleja; de hecho, una de las más complejas, ya que requiere la coordinación de numerosas funciones cognitivas que también lo son en sí mismas. Sin embargo, también es una actividad que nos reporta, como seres humanos, grandes placeres (Borges pedía que le leyeran para sentirse vivo), y que contribuye a que ejercitemos nuestro cerebro, un aspecto esencial para mantenerlo saludable.

Si como veremos después, leer aporta numerosos beneficios a cualquier persona, la lectura se vuelve una actividad imprescindible para las personas que sufren trastorno de lateralidad o lateralidad cruzada.

Tal como explican en el artículo de EfeSalud Lectura: perfecta gimnasia cerebral, la mayor parte de las personas, tenemos el hemisferio cerebral izquierdo dedicado a las funciones de la lectura y escritura (salvo los zurdos, que utilizan el hemisferio cerebral derecho para estas funciones, ya que es su hemisferio dominante). Sin embargo, hay un porcentaje de la población (las personas con lateralidad cruzada) que tienen estas funciones repartidas en ambos hemisferios, por lo que estos se encuentran “compitiendo con el lenguaje”; hecho que les provoca problemas de aprendizaje en la lectura (además de problemas de disgrafía, para entender los enunciados de asignaturas como las matemáticas y la física, disortografía, dislexia perceptiva o auditiva, e incluso alexia).

15 razones por las que para nuestro cerebro es importante leer

Para superar estas dificultades en la lectura, es necesario trabajar una serie de aspectos con el paciente que le permitirán adquirir una buena base de lateralidad (lateralizar a la persona hacia su lado dominante), fortaleciendo los recorridos sinápticos. Estos aspectos, que se trabajan en terapia, son los siguientes:

  • El esquema corporal
  • La organización perceptiva
  • La orientación derecha-izquierda
  • La estructuración rítmica
  • La estructuración espacial
  • La organización temporal
  • La capacidad de abstracción

El tratamiento, que es individualizado, dependerá de la evaluación previa de cada caso; evaluación en la que se observa su capacidad para:

  • La lectura visual de palabras
  • La comprensión de la lectura
  • La fluidez de lectura
  • La precisión de lectura

Si el niño, o adolescente, no adquiere una buena base de lateralidad, tendrá un rendimiento lector deficiente en cuanto a:

  • Mecánica lectora: leerá con dificultad mecánicamente añadiendo u omitiendo sílabas a las palabras, leerá saltándose palabras o líneas (la coordinación óculo-manual está cruzada: mano derecha – ojo izquierdo).
  • La retención lectora: aunque estas personas suelen tener muy buena memoria, presentan dificultades de concentración, y se dispersan con facilidad (son inquietos, hiperactivos o muestran una gran desmotivación).
  • Dificultad en la copia de dictados, al hacer una síntesis y resúmenes, o al realizar un esquema sinóptico (a veces ponen hincapié en las ideas secundarias y no en el hilo conductor).
  • Para seguir el ritmo de la clase: se pierden fácilmente en “el aquí y ahora”.
  • Para coger apuntes: ya que el hemisferio cerebral derecho y el izquierdo han de funcionar al mismo ritmo para obtener la capacidad de síntesis y capacidad de análisis a la vez.
  • La comprensión lectora: no entenderá lo que lee.

Como consecuencia de todo ello, lo más probable es que se vea forzado a repetir curso o a cambiar de colegio, ya que la lectura es la base de un buen rendimiento académico; y su bienestar emocional y social se verá muy afectado.

15 razones por las que es tan importante leer (con o sin lateralidad)

Los niños que presentan problemas de lectura no quieren leer: simplemente, porque les cuesta un gran esfuerzo y no encuentran ningún placer en hacerlo. Por este motivo buscan estrategias para huir de la lectura. Y cuando lo hacen, es por obligación.

La directora de nuestro centro, Joëlle Guitart, recomienda a los padres de los pacientes en edad de poder leer por sí mismos que dediquen cada día unos diez minutos a que sus hijos lean antes de irse a dormir, reservando los 3 últimos minutos para que les expliquen qué han entendido de lo que han leído. Este hábito supone un excelente ejercicio para el cerebro, ya que estimula el recorrido sináptico hacia el área de Broca (lóbulo que corresponde al lenguaje). Si el niño es más pequeño y todavía no ha aprendido a leer, recomienda que sean los padres quienes le lean cuentos (es importante iniciarle en el hábito y que vean su ejemplo).

Veamos, ahora sí, 15 razones por las que es tan importante leer (no solo en casos de lateralidad):

  1. Desarrolla nuestra empatía: el hecho de acceder a la forma de pensar y sentir de otras personas, aunque sean personajes de ficción, nos ayuda a comprender pensamientos y sentimientos diferentes a los nuestros.
  2. Nos permite vivir experiencias que, de otro modo, no experimentaríamos: el cerebro no establece una gran distinción entre los hechos que leemos y los que experimentamos en la realidad, por lo que ambos le producen sensaciones muy similares.
  3. Desarrolla la capacidad de atención: la estructura propia de cualquier relato (planteamiento, nudo y desenlace) “enseña” a nuestro cerebro a pensar de manera secuencial y, por tanto, a mantener la concentración y atención durante toda esa secuencia.
  4. Desarrolla nuestra comprensión lectora.
  5. Ejercita el procesamiento del lenguaje escrito.
  6. Estimula la actividad cerebral: se ha demostrado por resonancia magnética que los niños a los que se les lee cuentos muestran mayor actividad cerebral (en las áreas de significado del lenguaje y en las de visualización).
  7. Desarrolla y conforma nuestra identidad: interviene en la configuración de nuestras conexiones mentales, creando nuevas ideas y formas de pensar.
  8. Fortalece nuestras conexiones neuronales: al estimular nuestro cerebro, lo mantiene “en forma” (nos hace pensar, ordenar e interrelacionar ideas, etc.).
  9. Aumenta las reservas cognitivas del cerebro, reservas que parece que tienen un papel fundamental para mantenerlo sano en la vejez y protegernos de las enfermedades neurodegenerativas.
  10. Retarda y previene la pérdida de memoria (relacionado con el punto anterior).
  11. Nos ayuda a conciliar el sueño: debido a que es una actividad relajante para nuestro cerebro, nos “prepara” para dormir (siempre y cuando no lo hagamos con un dispositivo retroiluminado).
  12. Aumenta el flujo sanguíneo en el cerebro.
  13. Aumenta nuestra capacidad para el pensamiento analítico y crítico.
  14. Además de mejorar las funciones de nuestro cerebro, incrementa la capacidad de respuesta.
  15. Nos hace mejores oradores: en contra de lo que se pueda pensar, es la lectura la que nos enseña a hablar bien; no el ejercicio del habla.

 Nulla dies sine linea (¡ni un día sin [leer] una línea!).

 

Fuentes:

6 motivos científicos por los que es bueno leer

Un cerebro más protegido gracias a la lectura

Lectura, perfecta gimnasia cerebral