Harvard Business Review ha publicado los resultados del mayor estudio realizado hasta la fecha sobre el perfeccionismo y la eficacia de los empleados en el trabajo; una extensa investigación que incluye un metaanálisis de 95 estudios sobre el tema llevados a cabo en las últimas cuatro décadas (la muestra incluye 25.000 personas en edad de trabajar). Hacemos un resumen de los datos más interesantes, avanzando que la propia investigación reconoce que la psicología del perfeccionismo es bastante compleja.

 

El perfeccionismo: ¿una debilidad o una fortaleza?

En las entrevistas de trabajo, los responsables de los departamentos de Recursos Humanos suelen preguntar a los candidatos cuál creen que es su mayor debilidad. Muchas personas responden: “Mi perfeccionismo”, dando por sentado que esta característica de su personalidad no es una fortaleza. Y no van tan errados.

Si bien es cierto que los perfeccionistas se esfuerzan para conseguir que su trabajo sea impecable y presentan niveles de motivación y de conciencia más altos que los que no lo son, también es una realidad que suelen establecer estándares inflexibles y excesivamente altos, y que tienen una mentalidad del «todo o nada» a la hora de desempeñar sus funciones; es decir, consideran que su trabajo es perfecto o que es un fracaso total (no hay medias tintas). Además, su autoestima depende de su desempeño perfecto y tienen niveles más altos de estrés, agotamiento y ansiedad.

El estudio afirma que el perfeccionismo solo predice de manera significativa y consistente tres posibles beneficios en el lugar de trabajo: estas personas trabajan más horas, participan más en los proyectos y, como hemos dicho, están más motivadas. Sin embargo, los resultados también indican que el perfeccionismo está estrechamente relacionado, y de manera sistemática, con numerosos resultados perjudiciales: niveles altos de agotamiento, adicción al trabajo, depresión, estrés y ansiedad.

 

Dos tipos de perfeccionismo

Conclusiones del mayor estudio realizado sobre el perfeccionismo

El análisis de metadatos ha llevado a los investigadores a distinguir entre dos tipos de perfeccionismo:

1). El perfeccionismo que busca la excelencia: implica tendencias de estándares excesivamente altos. Estas personas evalúan estrictamente tanto su trabajo como el de los demás.

2). El perfeccionismo para evitar fallos: implica una preocupación obsesiva por no alcanzar los estándares de alto rendimiento y la persona cree que perderá el respeto de los demás si no logra la perfección.

Según los autores del trabajo, el perfeccionismo en busca de excelencia tiene efectos más beneficiosos que el perfeccionismo para evitar fallos. No obstante, los resultados no muestran una relación entre perfeccionismo y rendimiento en el trabajo, y los expertos no han podido identificar la ausencia de esta relación (recordemos que es una investigación científica y que los resultados deben ser objetivos y concluyentes): quizá las personas perfeccionistas descuidan otras tareas y proyectos porque pasan demasiado tiempo centrados en una, o quizá las ventajas que obtienen las empresas gracias a las tendencias de los empleados perfeccionistas son eliminadas por las consecuencias de esas mismas tendencias.

En síntesis, las variables que podrían considerarse beneficiosas para los empleados y las empresas, como la motivación y la conciencia de los perfeccionistas, quedan compensadas o anuladas por las fuerzas opuestas de la depresión y la ansiedad, que también tienen consecuencias graves más allá del lugar de trabajo.

 

¿Cómo deberían actuar las empresas?

Conclusiones del mayor estudio realizado sobre el perfeccionismo

Todos estos datos no implican que las empresas deban despreciar a los candidatos y empleados perfeccionistas: deberían ver cómo aprovechar lo que estas personas aportan de positivo y reconocer y mitigar las consecuencias negativas. ¿Cómo? Los autores proponen que en lugar de recordar constantemente a los perfeccionistas los objetivos de rendimiento (de los que ya son sumamente conscientes), los alienten para que realicen actividades no laborales de recuperación que les ayuden a reducir el estrés y el agotamiento. Asimismo, también convendría que los gerentes y responsables de equipos comunicaran una mayor tolerancia a algunos errores como parte de la cultura de empresa.

 

El perfeccionismo va en aumento

Otro estudio llevado a cabo con 42. 000 jóvenes de todo el mundo, y que también se menciona en el artículo de Harvard Business Review, indica que el perfeccionismo ha aumentado en las tres últimas décadas. Quizá el competitivo escenario laboral actual tenga algo que ver con estos datos, ya que ―y esto es una reflexión nuestra― muchas organizaciones promueven soterradamente, y ejerciendo mucha presión, la perfección.