• Según el estudio, los recuerdos que tenemos sobre el afecto que recibimos de nuestros padres constituyen un factor clave en nuestra salud durante la etapa adulta
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    Los recuerdos de la infancia y la salud en la adolescencia y juventud

    Un estudio vincula los recuerdos de la infancia a la salud en la edad adulta

    En los últimos años se han llevado a cabo numerosos estudios en los que se asocia la percepción positiva del cuidado temprano recibido por los padres al buen desarrollo adaptativo durante la adolescencia y la juventud. Estos recuerdos positivos sobre el ambiente en el que uno se crio de niño cumplen muchas funciones: contribuyen a que uno se sienta bien, inculcan un sentimiento de gratitud, otorgan confianza en la relación con los demás, ayudan a regular las emociones y actúan de guía en los futuros comportamientos interpersonales y en nuestra capacidad para regular el estrés, además de vincularse a un menor consumo de drogas. No obstante, hasta ahora, muy pocos estudios han examinado la relación entre estos recuerdos y nuestra salud y bienestar más allá de la adolescencia y primera juventud.

     

    La investigación sobre los recuerdos de la infancia y la salud en adultos

    Un estudio vincula los recuerdos de la infancia a la salud en la edad adulta

    La Universidad Estatal de Michigan acaba de publicar una investigación que se ha centrado en esta franja de edad: los autores han estudiado cómo repercuten los recuerdos sobre el afecto recibido de los padres durante la primera infancia en la salud emocional y física de los adultos de mediana edad y de edad avanzada. Los resultados han proporcionado evidencias de que se da una clara asociación. Es más, esta asociación permanece casi invariable en el tiempo: la percepción que conservamos nos influye a lo largo de toda la vida.

    Las personas con recuerdos retrospectivos positivos presentan una mejor salud física, padecen menos enfermedades crónicas y menos síntomas depresivos durante la etapa adulta. Tal como explica el autor principal del estudio, William J. Chopik, “Sabemos que la memoria juega un papel muy importante en la forma en que entendemos el mundo: cómo organizamos nuestras experiencias pasadas y cómo juzgamos que debemos actuar en el futuro. Como resultado, hay muchas maneras diferentes en que nuestros recuerdos del pasado pueden guiarnos. Los buenos recuerdos parecen tener un efecto positivo en la salud y el bienestar, posiblemente a través de la forma en que reducen el estrés o nos ayudan a mantener opciones saludables en la vida”.

    La investigación, si queréis leerla completa, se ha publicado en la revista Health Psychology®.