En este artículo hablaremos de los tics neviosos en personas con lateralidad cruzada, aunque estos movimientos involuntarios, cortos y repetitivos de un grupo muscular del cuerpo pueden tener también una causa psicológica o psicosomática.

 

Los tics en personas con lateralidad cruzada

“Según mi experiencia de 47 años tratando a pacientes con problemas de lateralidad, los tics están muy relacionados con este trastorno, las personas de entre 5 y 13 años de edad son las que más los presentan, los movimientos involuntarios se dan con más frecuencia en niños que en niñas y los pacientes afectados suelen ser más hipotónicos que hipertónicos; lo cual es lógico, ya que sus músculos están más distendidos debido a que no tienen un buen control neuromuscular”, explica Joëlle Guitart, directora de nuestro centro.

Hay muchos tipos de tic: tocarse un mechón de pelo, hacerse crujir los dedos, morderse un labio, balancear el cuerpo hacia delante y hacia atrás, levantar las cejas, parpadear (sin que haya un problema ocular), mover constantemente una pierna (normalmente, la no dominante), pronunciar muchos tacos, emitir ciertos sonidos guturales, sacudir la cabeza de izquierda a derecha o de delante hacia atrás, tartamudear al empezar una frase, etc. Algunas personas, a consecuencia del tic, se comen las uñas de las manos o/y de los pies o se rascan la piel de manera compulsiva.

 

Lo que nunca debemos hacer

Sea cual sea el tipo de tic es importante recordar que la persona afectada no puede controlar el movimiento, que este es involuntario. En consulta, muchos padres de niños con tics expresan su exasperación ante el problema: reconocen que suelen reñirles porque los movimientos o sonidos les ponen muy nerviosos. Sin embargo, este intento de control es perjudicial: es posible que el niño, al llamarle la atención, pueda reprimir el movimiento o el sonido durante un minuto, aproximadamente, pero después la descarga será mucho más notable, tanto en frecuencia como en ruido, si lo hay. Debemos ser muy permisivos con un niño (o un adulto) que tenga tics. Las conductas de enfado y/o castigo son, precisamente, las que no debemos permitirnos nunca. Del mismo modo, nosotros tampoco somos partidarios de medicar a un niño con ansiolíticos o tranquilizantes por este problema (más adelante veremos que los tics tienen cura).

 

Causas de los tics

Los tics pueden tener una causa genética relacionada con algún aspecto neurofisiológico (muchos padres de pacientes los presentan) o desencadenarse por una situación externa: por ejemplo, una educación y un ámbito familiar rígidos, el divorcio de los padres o situaciones de mucha ansiedad, como el acoso escolar. De hecho, cuando hay un déficit emocional aparecen los tics más difíciles de curar: los sonidos guturales, los tacos, el balanceo, el encallamiento y el hacer crujir los dedos.

Entre los adolescentes, podemos encontrar también casos de TOC (Trastorno Obsesivo Compulsivo): la necesidad de seguir siempre un ritual. Por ejemplo: tener que revisar una y otra vez que han terminado los deberes y que están bien hechos, o que las cosas estén colocadas u ordenadas de cierta manera.

Asimismo, algunos niños repiten como un tic algo que hace el progenitor que tienen como referente: si es la madre y esta tose, el niño tose de manera involuntaria. En otros casos, los tics aparecen cuando se aprende a leer o a escribir.

 

Rasgos comunes en los pacientes con tics

Estos niños suelen ser muy sensibles. Son sujetos que no saben defenderse ni en el ámbito escolar ni en el familiar. Podríamos decir que son niños sin maldad. Los que tienen hermanos, normalmente sufren también agravios comparativos: los familiares muestran predilección por el hermano más brillante y simpático, lo que suscita los celos del niño afectado por el tic (normalmente esta relación se da con el hermano más próximo en edad).

 

Los tics se curan

Cuando hablamos de los tics en personas con lateralidad cruzada, constatamos que a medida que estos pacientes progresan en su terapia de lateralidad disminuye el tic que presentan. Es decir, la curación del tic va en relación al grado de curación del trastorno, que es de un 80 % como mínimo (si hay tres cruces de lateralidad, aumenta la probabilidad de que la persona esté afectada por un tic, ya que se produce más retención neurofisiológica en el cerebelo).

Además de trabajar toda la parte psicomotriz, hay dos aspectos que son fundamentales en la terapia con este tipo de pacientes: trabajar la relajación y reforzar el espacio emocional de la persona; conseguir que cambie la dinámica por la que el sujeto se percibe como la “oveja negra” de su entorno.

Del mismo modo, también se hace necesario reforzar a los padres y proporcionarles herramientas para cambiar la comunicación establecida con sus hijos: para ellos la situación tampoco es fácil y, en general, cuando llegan a la consulta, ya han vivido numerosas experiencias estresantes que se suman al hecho de sentirse culpables por haber reñido, e incluso castigado, a su hijo hasta entonces.

Si quieres hacernos una consulta sobre este tema, ponte en contacto con nuestro centro.