La semana pasada se estrenó en España Coco, de Pixar: una película sobre los valores familiares y la superación personal que muchos críticos ya están calificando de obra maestra.

Como toda obra maestra, Coco nos ofrece una historia con una esencia universal capaz de conectar con nuestras emociones más profundas. La película trata sobre la importancia de no renunciar a los sueños, aunque nos parezcan inalcanzables; de los valores familiares, del papel fundamental que los seres queridos tienen en nuestra vida y de aquello que nos une a ellos para siempre, de lo mucho que nos pueden aportar los mayores, de cómo algunas personas cambian nuestro destino para siempre, del sufrimiento como vía necesaria para crecer personalmente, de la diversidad, del perdón y de la muerte; abordando este último tema desde la idea de que los que nos han dejado permanecen entre nosotros si los recordamos. Y es que Coco es una fábula de la vida y, su vez, una celebración de la existencia. Vamos a explicaros el argumento para que os podáis situar mejor, lo cual nos lleva a México.

 

Miguel es un niño de 12 años que siente pasión por la música y sueña con llegar a ser como su ídolo, el fallecido Ernesto de la Cruz. Sin embargo, se ve obligado a aprender a tocar la guitarra a escondidas porque en su familia persiste una vieja tradición: la música está prohibida desde que su tatarabuelo abandonó a su mujer y a su hija para intentar triunfar como artista. Durante generaciones, la familia de Miguel, los Rivera, se ha dedicado a confeccionar zapatos, pero él decide escuchar su vocación y el Día de los Muertos inicia un apasionante viaje por una realidad paralela, la de la Tierra de los difuntos, en el que conoce a sus ancestros, descubre los secretos familiares que nunca le habían sido desvelados y se encuentra con su ídolo.

El viaje de Miguel es también un recorrido por las ancestrales tradiciones mexicanas, por su cultura repleta de simbolismo y color, por su música y por personajes que forman parte de su historia, como Frida Kahlo, Jorge Negrete y Dolores del Río. De hecho, los responsables de Coco estuvieron viajando a México durante tres años para documentarse y visitar todos aquellos emplazamientos que les permitieran transmitir después todo este universo. En definitiva, Coco es una película mágica que sabe acercarse a temas trascendentes con sensibilidad, humor y una actitud vital; una película para toda la familia que, según hemos leído, está provocando que muchos adultos salgan de las salas de cine emocionados.

 

Si al llegar a este punto os habéis preguntado por qué la película se titula Coco, os avanzaremos que este es el nombre de la queridísima bisabuela de Miguel; una mujer con la que al protagonista le gusta compartir sus aventuras, a pesar de su avanzada edad y de sus problemas de memoria; un personaje con el que se quiere representar y homenajear la convivencia y el amor entre las diferentes generaciones. De hecho, la canción principal de la banda sonora trata precisamente del recuerdo, de que las personas solo dejan de existir cuando la última persona que las conoció las olvida.

Coco, de Pixar, está dirigida por Lee Unkrich (Toy Story 3), escrita y codirigida por Adrián Molina (El viaje de Arlo) y producida por John Lasseter, uno de los padres de Pixar (Buscando a Nemo, Ratatouille, etc.). La película se estrenó el pasado 20 de octubre en México y ya ha batido récords de audiencia: la han visto más de 21 millones de espectadores. En Estados Unidos, en diez días, ha recaudado más de 60 millones de euros.