Tras las vacaciones de verano, los niños vuelven al colegio teniendo que dejar atrás un periodo prolongado de tiempo en el que han podido disfrutar de pasar tiempo con sus padres o familiares cercanos y hacer cosas divertidas. Reiniciar la actividad escolar significa, en mayor o menor medida, separarse de los padres, estar menos tiempo en casa, volver a la rutina y empezar, de nuevo, múltiples actividades extraescolares. Todo esto supone un cambio brusco para los niños, por lo que es importante que tanto los padres como los maestros sean conscientes de ello y les faciliten un periodo de adaptación que les permita vivir este cambio gradualmente y de la mejor manera posible.

 

Cómo facilitar la transición de las vacaciones a la vuelta al cole

Desde la escuela se debe potenciar la idea de continuidad y de un “todo”. Se puede evitar la disociación explicando, por ejemplo, las diferentes épocas del año y la parte positiva de cada una de ellas (escuela-vacaciones) llevando a cabo actividades divertidas, incentivando el trabajo en grupo y la socialización entre los niños.

 

Otra manera de facilitar la adaptación podría ser incorporar las vacaciones a los primeros días de clase; es decir, hablar de ellas haciendo que los niños expliquen sus experiencias y que las compartan con sus compañeros.

 

Cómo facilitar la transición de las vacaciones a la vuelta al cole

Los padres también deben estar atentos y colaborar en este proceso de adaptación. Es importante que se interesen, preguntándole, por lo que su hijo hace en la escuela, y que le motiven y valoren positivamente lo que les vaya explicando. Del mismo modo, también sería beneficioso que días antes de la vuelta al cole, hablaran sobre el tema: si están ilusionados, si tienen ganas de ver a sus amigos/compañeros, cómo se imaginan la vuelta al cole, a los profesores, etc. En otras palabras, promover que el niño se exprese, crear ese espacio de comunicación para indagar si todo va bien o hay algo que denota que vive la situación como un hecho amenazante.

 

«Se debe estar atento a los síntomas del niño: si llora, está excesivamente nervioso, muestra tipos de apego inseguro, etc. Estos casos ya serían específicos y se tratarían de una manera concreta e individualizada. La vuelta al colegio no deja de ser un duelo, ya que se producen pequeñas pérdidas. Un duelo tiene sus etapas y se debe ser consciente de ellas. Estas etapas forman parte de un proceso natural y adaptativo, por lo que se deben pasar y no negar. Puede haber momentos en que el niño esté enfadado o no quiera ir a la escuela al despertarse. Se le tiene que acompañar en este duelo y hablar con él, preguntarle qué es lo que le preocupa y negociar soluciones. Por ejemplo, si la preocupación del niño es que cuando va al colegio ya no puede ver a su padre porque sus horarios no son compatibles y no coinciden por la tarde en casa, se puede negociar hacer algo juntos que le guste el fin de semana o que le dé las buenas noches cuando llegue», explica Joëlle Guitart, directora de nuestro centro.

 

Si este proceso de duelo se prolonga en el tiempo y el niño tiene un comportamiento negativo hacia la escuela, se debe explorar qué es lo que le preocupa y, como hemos mencionado anteriormente, trabajarlo de manera individualizada.

Cómo facilitar la transición de las vacaciones a la vuelta al cole

También es conveniente que el aumento del nivel de las materias de estudio se realice paulatinamente: empezar haciendo ejercicios divertidos, que les gusten, como escribir sobre las vacaciones, e ir aumentando el nivel poco a poco. Otra manera de facilitar la transición de las vacaciones a la vuelta al cole es hacer un repaso de lo aprendido en el curso anterior. En cualquier caso, los deberes y exigencias deben ser menores al inicio e ir aumentando conforme pasa el tiempo y el niño se encuentra más adaptado.

 

Tengamos en cuenta que hablamos de un proceso de cambio. Los cambios comportan inseguridades y miedos, aunque la situación hacia la que nos dirigimos no sea negativa. En el caso de la escuela después de las vacaciones, el niño sale de su zona de confort, que es el ambiente familiar, para ir a la escuela, con un profesor nuevo, quizás compañeros nuevos, etc. Se deben explorar los miedos del niño y hablarlos con él, dar importancia a sus preocupaciones y poner palabras a sus sentimientos y pensamientos.

 

En resumen, la adaptación debe hacerse de forma paulatina, trabajando padres y escuela en la misma dirección y colaborando ambos en esa integración de las dos etapas (vacaciones-escuela). Asimismo, hay que ser consciente de que se trata de un pequeño proceso de duelo, por lo que hay que estar atento a lo que el niño exprese. Una vez identificadas las preocupaciones del niño, es importante entenderlas, validarlas y buscar alguna solución conjuntamente.

 

Si queréis hacernos alguna consulta, podéis poneros en contacto con el centro.