Todas las personas con problemas de lateralidad tienen un problema de tensión neuromuscular. Tal como decíamos en el artículo anterior, podemos categorizar a los niños y adolescentes con trastorno de lateralidad (y a los adultos no tratados) en dos tipologías: los hipotónicos y los hipertónicos. Hoy dedicamos este espacio a los segundos (podéis leer el artículo sobre la hipotonía en ¿Tu hijo se distrae a menudo y es lento y patoso? Puede ser hipotónico).

 

Cómo reconocer la hipertonía

Las personas con hipertonía, a diferencia de las hipotónicas, son extremadamente ágiles y rápidas, lo pescan todo enseguida y lo quieren hacer todo a la vez.  Son inquietas, siempre están como agitadas, les cuesta ser constantes y concentrarse. De hecho, por ejemplo, leen tan rápido que, a veces, se comen letras o sílabas, se saltan una línea o empiezan a leer una palabra y se inventan una parte de la misma; motivo por el que se les suele diagnosticar, erróneamente, dislexia perceptiva o auditiva cuando su problema no está relacionado de ningún modo con ella. Estos niños y adolescentes con trastorno de lateralidad saben leer, pero no tienen bien adquirida la mecánica lectora. Al no tener fluidez, cuando leen, se ven obligados a releer los párrafos para poder entender de qué trata el texto. Del mismo modo, cuando se presentan a un control o examen, muchas veces no les da tiempo a terminarlo, interpretan mal los enunciados o se bloquean (por la precipitación con que afrontan la situación). Y esto les sucede incluso en asignaturas como la de Matemáticas: no por el contenido de la materia en sí mismo, sino por la dificultad en la mecánica lectora.

 

La hipertonía como síntoma de lateralidad cruzada

Es importante recalcar que hablamos de personas con una capacidad intelectual normal o superior a la normal que, sin embargo, ven mermadas sus posibilidades debido a que no tienen bien establecida su lateralidad; es decir, tienen una lateralidad cruzada o heterogénea. Cuando la lateralidad no se ha establecido de manera homogénea, los impulsos nerviosos no llegan de manera óptima a uno o varios de los lóbulos cerebrales, por lo que quedan comprometidas las funciones relacionadas con las áreas afectadas: si es el área de Broca, será el lenguaje; si es el lóbulo frontal, serán las funciones motoras; si es el occipital, afectará a la capacidad de razonamiento y a la parte mecánica de las matemáticas (aprender a restar, multiplicar, dividir y a realizar otras operaciones de cálculo); si es el temporal, será la memoria, etc. La directora de nuestro centro, Joëlle Guitart, suele hacer el siguiente símil para explicarlo: es como si un buen coche baja por una calle en la que hay una gran densidad de tráfico. Su potencial se verá afectado por el embotellamiento. En este caso se trata de un embotellamiento neurofisiológico.

Los lóbulos afectados y el grado de afectación dependerán en cada caso de cómo se haya establecido la lateralidad cruzada en la persona y del grado del trastorno. Por este motivo es tan importante realizar un test de lateralidad completo que incluya la lateralización de la mano, ojo, pierna estática, pierna dinámica, motricidad facial, cervicales y oído: solo así podremos realizar un diagnóstico completo que permita, posteriormente, llevar a cabo una terapia personalizada. Recordamos una vez más que el trastorno de lateralidad tiene cura y que, una vez curado, no hay regresiones posteriores.

Si quieres hacernos alguna consulta sobre este tema, puedes ponerte en contacto con nuestro centro.