Este lunes, 27 de noviembre, la directora de nuestro centro, Joëlle Guitart, impartió dos conferencias sobre el trastorno de lateralidad en el colegio La Salle de Figueres: la primera, dirigida a profesores de parvulario, Primeria y Secundaria, así como a psicólogos del colegio, y la segunda dirigida a padres de alumnos.  Estaba previsto que cada conferencia tuviera una duración de una hora, contando el turno de preguntas; sin embargo, las dos conferencias se prolongaron durante más de cinco horas debido al gran interés que el tema suscitó en los asistentes. Creemos que puede ser útil para otros profesores, psicólogos y padres hacer un resumen de los puntos más importantes que Joëlle Guitart tocó en sus exposiciones, incluyendo las respuestas a las preguntas que más se repitieron entre los participantes.

Antes de entrar en materia, queremos agradecer a todo el personal del colegio que participó en la organización del acto su eficacia y cordialidad, y, en especial, destacar el interés del director de La Salle de Figueres, Jordi Gibert, por hacer posibles estas conferencias sobre el trastorno de lateralidad: es fundamental que el profesorado de los centros de enseñanza y los padres de los alumnos dispongan de la información suficiente y adecuada para detectar si un niño o un adolescente puede estar presentando síntomas del trastorno y, en ese caso, poder derivarlo a un buen especialista.

 

Resumen de las conferencias sobre el trastorno de lateralidad

Conferencias sobre el trastorno de lateralidad en La Salle de Figueres

Precisamente, para que los asistentes tuvieran la información mencionada anteriormente, en la primera parte de las conferencias, Joëlle Guitart explicó la evolución psicomotriz de un niño desde su nacimiento hasta el final de la adolescencia, detallando cómo deberían ser esas etapas en un niño normal. Posteriormente, se centró en el test de lateralidad: en España, es habitual que algunos especialistas entreguen informes incompletos tras realizar las pruebas. Esto se debe a que el test no incluye la pierna estática, las cervicales, la espalda ni la motricidad facial; es decir, los test de lateralidad son incompletos. Cuando no se realiza un test homolateral completo, suceden dos cosas: el diagnóstico puede ser erróneo y, como consecuencia, tal como vemos a menudo en el centro, el diagnóstico equivocado hace que los pacientes vayan de un especialista a otro sometiéndose a terapias muy diversas hasta que encuentran un especialista que les realiza el test correctamente. Como en cualquier dolencia o enfermedad, encontrar la etiología (la causa) del trastorno de lateralidad es clave para poder llevar a cabo el tratamiento adecuado (personalizado) y, por tanto, curar al paciente. De otro modo, sometemos a la persona a un peregrinaje innecesario que, además, no servirá para nada.

Otra cuestión en la que se detuvo la directora de nuestro centro fue en la hipotonía y la hipertonía como síntomas del trastorno de lateralidad. La hipotonía conlleva lentitud, bloqueo, ansiedad y disgrafía. La cuestión de la lentitud es importante, ya que muchos niños con trastorno de lateralidad están diagnosticados de dislexia sin ser disléxicos. Lo que les ocurre es que no tienen tiempo de seguir las explicaciones o un dictado. En otras palabras: la causa de su dislexia es la lateralidad, pero no todos los niños u adolescentes que presentan problemas de lateralidad son disléxicos. Los niños hipotónicos son niños que, además, se cansan mucho, de ahí también la lentitud; un problema que no está relacionado con el cociente intelectual. Por su parte, los niños con hiperkinesia son niños muy inquietos que frecuentemente son diagnosticados erróneamente de TDAH y tratados con fármacos que si bien los dejan más tranquilos también les provocan insomnio y pérdida de apetito, amén de que su cerebro se habitúa a la medicación y después sufren crisis de rebote.  En la opinión de Joëlle Guitart es un gran error medicar a estos niños con los fármacos para el TDAH (a veces se medica incluso a niños de cinco años): una terapia de lateralidad adecuada es el tratamiento que cura a un niño u adolescente con trastorno de lateralidad con hiperkinesia. Aunque resulte duro afirmarlo, para algunos padres es más cómodo medicar a un niño que llevarle a terapia.

Conferencias sobre el trastorno de lateralidad en La Salle de Figueres

 

Joëlle Guitart también quiso poner el foco en la cuestión de la lectura, un tema que, sobre todo, preocupa a muchos profesores: para la especialista, la lectura es la base de los estudios. Si no hay una buena comprensión lectora, este déficit influirá en la comprensión de las otras asignaturas (hasta para resolver un problema de matemáticas es necesario comprender bien el enunciado). Sin embargo, cada día se lee menos: no solo no leen los niños, muchos padres tampoco lo hacen habitualmente: les cuesta leer, no tienen tiempo o no les gusta. Esta falta de amor por la lectura también la heredan los hijos.

Finalmente, otro de los temas que se abordó fue el de la depresión en niños y adolescentes, debido a que los casos van en aumento (así lo constatamos nosotros en el centro y así lo expresaron los asistentes) y cada vez a edades más tempranas. Actualmente, muchos niños no tienen tiempo para jugar y ser niños: el ritmo actual de vida con múltiples actividades extraescolares, que en muchas ocasiones actúan de “canguros”, les impide conservar el espacio que necesitan para vivir su infancia. Cuando hacen un cuadro de depresión, no quieren ir al colegio, repiten curso, a veces se les cambia a un colegio con un nivel de exigencia menor, etc. Es habitual ver niños muy inteligentes que van a parar a escuelas especializadas (preadolescentes y, sobre todo, adolescentes) o a los que se ha orientado a estudiar módulos, aunque ese no fuera su deseo. Esto daña profundamente al niño.

Por último, queremos reiterar la importancia de diagnosticar correctamente cada caso de lateralidad para que cada niño tenga la oportunidad de curarse y no renunciar a su vida: que pueda escoger los estudios universitarios que realmente responden a su vocación, que pueda desenvolverse socialmente sin problemas añadidos y que el día de mañana, si así lo decide, pueda formar una familia sin transmitir el trastorno de lateralidad a sus propios hijos. Recordemos que una vez curado, el paciente no presenta ninguna regresión y, por tanto, ya no trasmitirá el trastorno a sus descendientes.