Hoy se celebra el Día Internacional de los Zurdos, una jornada que promueve Lefthanders International desde 1976. Como es habitual, coincidiendo con esta celebración, la mayoría de los medios de prensa escrita han incluido en sus ediciones de hoy un artículo sobre el tema.  Al leer algunos de estos artículos, la primera conclusión que extraemos es que la información que se facilita al lector es, cuando menos, confusa y, en ocasiones, imprecisa o errónea.

Muchos medios afirman que el porcentaje de zurdos en el mundo es de entre el 10 y el 15 % de la población. Nuestra experiencia, después de haber tratado a más de 60.000 personas con problemas de lateralidad, nos indica que este porcentaje es mucho más bajo: tan solo un 3 % de la población, aproximadamente, es realmente zurda. Esta diferencia en los porcentajes refleja lo que vemos habitualmente en la consulta: que muchas personas que creen ser zurdas, son ambidiestras, pseudozurdas, zurdas contrariadas o tienen lateralidad cruzada. (leer el artículo Soy zurdo, ¿tengo un problema de lateralidad?).

En la mayoría de los artículos publicados hoy se define a la persona zurda como aquella que escribe con la mano izquierda. Esta afirmación es errónea: no se es zurdo por escribir con la mano izquierda o chutar la pelota con el pie izquierdo. Para poder afirmar que una persona es realmente zurda es necesario realizarle un test completo de lateralidad. Este test mostrará si la persona utiliza su lado izquierdo en todos los campos de funcionamiento, que es lo que define a las personas zurdas. En caso contrario, estamos delante de un caso de trastorno de lateralidad.

También hemos leído que las personas zurdas tienen sueldos más bajos, que presentan mayor riesgo de padecer algunos trastornos, como déficit de atención por hiperactividad (TDAH), dislexia o esquizofrenia; que tienden a las emociones negativas y que tienen menos capacidad para gestionar dichas emociones. Estas afirmaciones también son erróneas, además de alarmantes. Ser zurdo no es un problema; de la misma forma que ser diestro tampoco lo es. El problema se presenta cuando la persona no se ha lateralizado de manera homogénea; es decir, cuando utiliza su lado derecho para realizar algunas funciones y el lado izquierdo para realizar otras, ya que para que la persona pueda tener un buen desarrollo psicomotor es necesario que se haya lateralizado homolateralmente. Únicamente cuando la lateralidad de la persona no está bien definida es cuando se presentan los problemas de aprendizaje, personales, familiares, sociales, laborales y emocionales como consecuencia de los síntomas del trastorno de lateralidad.

En conclusión, las personas zurdas, por el hecho de serlo, no son más o menos inteligentes ni tienen más o menos habilidades ni riesgos de padecer trastornos mentales o patologías que las personas diestras. A lo que debemos prestar atención es a si una persona no está lateralizada de manera homogénea: si realiza las actividades cotidianas indistintamente con ambas partes del cuerpo o algunas veces con una parte y otras veces con otra. En estos casos es cuando hay que realizar un test completo de lateralidad que permita determinar si la persona sufre un trastorno de lateralidad y en qué grado. El diagnóstico temprano (puede realizarse a partir de los cinco años) del trastorno y el tratamiento posterior personalizado son clave para que los síntomas no se agraven y poder curar a la persona.

Si tienes dudas sobre este tema, ponte en contacto con nuestro centro (a partir del 3 de septiembre).