Científicos del MIT han comprobado que la conversación entre los adultos y los niños cambia y estimula el cerebro de estos (fotografía del MIT).

 

Dialogar con los hijos modifica y estimula su desarrollo cerebral, según un estudio del MIT publicado el pasado 14 de febrero. Los investigadores han comprobado que cuando un niño tiene conversaciones activas con sus padres, aumenta la respuesta en el área de Broca, una de las dos áreas principales del cerebro; lo que sugiere que los padres pueden tener una influencia considerable en el desarrollo del lenguaje y del cerebro de sus hijos. “Lo importante no es hablarle al hijo, sino hablar con el hijo. No se trata de trasladar el lenguaje al cerebro del niño, sino de mantener una conversación activa con él”, ha declarado Rachel Romeo, estudiante graduada de Harvard y del MIT, y autora principal del artículo publicado en Psychological Science.

La investigación ―realizada en niños de entre 4 y 6 años― muestra que las diferencias halladas en el número de “giros conversacionales” explicaban una gran parte de las diferencias en la fisiología del cerebro y en las habilidades del lenguaje que encontraban entre los niños. Este hallazgo se aplica a todos los niños independientemente de los ingresos y educación de los padres. Esta última conclusión es especialmente relevante, ya que en 1995 se publicó un estudio que afirmaba que los niños de 3 años de hogares con bajos ingresos escuchan 30 millones de palabras menos que los niños de hogares con ingresos altos, un hecho que daba a entender que los niños de comunidades pobres ya iban rezagados al empezar la guardería. Ahora, este estudio del MIT nos aclara que las conversaciones activas, en las que los niños responden verbalmente a sus padres y viceversa, son mucho más importantes que el número de palabras vertidas sobre los niños (el número de palabras que escuchan), independientemente de los ingresos anuales de la familia y de la educación de los progenitores. “Creemos que esto se debe a que en el diálogo activo hay una práctica de prestar atención a la otra persona que implica muchos vínculos emocionales y sociales, y que es más relevante que el número de palabras escuchadas”, explica el neurocientífico John Gabrieli, director del Instituto McGovern para la Investigación del Cerebro del MIT y coautor del estudio. Este tipo de conversación brinda a los niños la oportunidad de practicar sus habilidades de comunicación, incluida la capacidad de comprender lo que otra persona intenta decir y de responder de manera apropiada.

El diálogo activo con los hijos modifica y estimula su desarrollo cerebral

“Este descubrimiento es tranquilizador: el nivel socioeconómico es difícil de cambiar. En cambio, aumentar la cantidad de conversaciones que los padres tienen diariamente con sus hijos es más factible; un objetivo que se puede accionar para tratar de cerrar la brecha de logros y brindar a los niños el mejor desarrollo cerebral. Aunque dedicar tiempo a la conversación puede ser un desafío para algunas familias debido a los horarios actuales, es importante que los padres sepan que dialogar un rato cada día marca una gran diferencia”, añade Romeo.

Hay padres que permiten que sus hijos pasen cada vez más tiempo delante de una pantalla de ordenador, tablet, teléfono móvil o televisión. Los investigadores advierten de que estas tecnologías no tienen el mismo poder emocional que la conversación humana. El propio MIT publicó anteriormente un estudio en el que se dice que los juegos interactivos de iPad y las presentaciones educativas de Netflix, por poner dos ejemplos, pueden ser útiles a la hora de abrir un mundo de aprendizaje y comunicación para los niños pequeños, pero esta nueva investigación concluye que ninguno de estos medios es tan eficaz para el desarrollo temprano del cerebro como la “conversación de ida y vuelta”. Los datos muestran que es este diálogo interactivo el que está más relacionado con el procesamiento neuronal; un diálogo que también se puede practicar con niños mucho más pequeños haciendo sonidos y sirviéndose de las muecas.

“Lo realmente novedoso de nuestro trabajo es que proporciona la primera evidencia de que la conversación familiar en el hogar está asociada con el desarrollo cerebral en los niños. Es casi mágico cómo la conversación parental parece influir en el crecimiento biológico del cerebro “, concluye John Gabrieli.