Hace unos años, el filósofo José Antonio Marina y la documentalista Marisa López Penas publicaron un hermoso e interesante libro sobre las emociones: Diccionario de los sentimientos. A pesar de su título, no es exactamente un diccionario: es más bien un tratado sobre las palabras que utilizamos los seres humanos para designar los sentimientos que componen nuestro universo emocional, una investigación sobre el alma humana que parte de las definiciones dadas por los mejores diccionarios a lo largo de la historia para adentrarse en su análisis desde la lingüística, la psicología, la antropología y la filosofía; una especie de psicoanálisis lingüístico que nos habla de un inconsciente colectivo atávico.

En el prólogo de Diccionario de los sentimientos se advierte al lector de que el libro no está escrito por sus autores, sino por un investigador extraterrestre que se propuso conocer los vericuetos del alma humana; tarea para la que solo contó con los diccionarios como fuentes de documentación. Si bien es cierto que Usbek (así se llama el personaje de ficción al que recurren Marina y Penas para abrirnos los ojos de manera muy pedagógica) encontró mucha información sobre lo que denominamos amor, amistad, admiración, deseo, enfado, tristeza, ansiedad, ira, envidia, etc., como os podéis imaginar, los diccionarios no le bastaron para hacerse una idea precisa de este vasto territorio en el que nos movemos continuamente las personas. Es más, le surgieron muchas dudas y preguntas. Y es que al margen de que las emociones en sí mismas son quizá demasiado intrincadas como para enfundarlas en una palabra, la suma de todos los términos de los diccionarios no define por completo lo que somos emocionalmente. De ello da fe otro hermoso libro: The dictionary of obscure Sorrows, literalmente algo así como El diccionario de las penas oscuras, pero que podríamos traducir como el diccionario de las emociones no descritas o el diccionario de los significados que hasta ahora no tenían significante (un libro que, sin duda, hubiera ayudado mucho a Usbek en su investigación).

 

El diccionario de las penas oscuras es una enciclopedia digital en la que su autor, John Koenig, va llenando los vacíos existentes en el léxico de las emociones con palabras ideadas por él que expresan potentes sentimientos que todos hemos experimentado, pero que nadie había recogido hasta ahora. El resultado es un sorprendente y bello compendio de más de cien palabras como las que siguen (algunas parecen japonesas, otras alemanas, etc.) en el que las reflexiones que hace el autor en formato vídeo son tan o más interesantes que la propia descripción (los vídeos están subtitulados en español):

 

Morii: el deseo o instinto de querer capturar momentos o lugares que nos parecen excepcionales filmándolos o fotografiándolos para asegurarnos de que los hemos vivido, que hemos estado allí, que han sido reales, que todos esos fragmentos cuentan nuestra historia, porque parece que se empiezan a desvanecer en el preciso instante en que suceden.

 

 

Oleka: ser consciente de que en la vida hay pocos días memorables.

 

 

Onism: la frustración de estar atrapado en un solo cuerpo que habita solo un lugar a la vez. Es como imaginarse delante de la pantalla de salidas de un aeropuerto viendo parpadear todos aquellos destinos a los que uno no se dirige y que representan algo más que uno no verá antes de morir. Y todo porque como señala amablemente una flecha del aeropuerto “Usted está aquí”.

 

 

Sonder: ese sentimiento que uno tiene de ser el protagonista de su vida y de que los demás son los extras o figurantes cuando, en realidad, todos somos protagonistas y, a la vez, cada uno es un extra en la historia de otro.

 

 

Yù yī: la nostalgia de volver a sentir algo de forma intensa.

 

 

Zenosyne: el sentimiento de que el tiempo pasa cada vez más rápido mientras aprendemos a vivir.

 

 

Moment of tangency: el sentimiento al pensar en lo que podría haber sido la relación con una persona que ha estado en nuestra vida de forma tangencial (un vecino con el que nos hemos cruzado esporádicamente en el barrio sin saberlo, alguien del mismo edificio de oficinas donde trabajamos, una persona que compra en el mismo supermercado, etc.). Es decir, pensar en lo que podría haber sido la relación entre dos personas que siempre han llevado vidas en paralelo, pensar en esos encuentros potenciales que nunca han tenido lugar y en lo que hubiéramos podido compartir si las cosas hubieran sido diferentes.

 

 

Para algunos términos el autor todavía no ha hecho un vídeo, pero las entradas son igualmente interesantes: por ejemplo, “Jouska” es la palabra que designa un tipo de conversación hipotética que compulsivamente uno tiene en su cabeza y “Zielschmerz” es el miedo a obtener lo que uno desea. Si queréis acceder al diccionario, aquí tenéis el enlace a su Diccionario de las emociones oscuras :