Qué es la lateralidad

Nuestro cerebro está subdividido en dos hemisferios, el derecho y el izquierdo. En la mayoría de las personas, cada hemisferio gobierna una serie de funciones y también la mayor parte del lado inverso del cuerpo; es decir, se da una prevalencia de uno de los hemisferios. Esta especialización lateral es lo que llamamos “lateralidad” o “lateralización”, y queda definida alrededor de los cinco años de edad: si es claramente de dominio derecho, hablamos de personas diestras, y si es claramente de dominio izquierdo, hablamos de personas zurdas. Tener una lateralidad homogénea u homolateral (ser diestro o zurdo) es lo que nos permite un desarrollo neurofisiológico, mental y emocional de acuerdo a nuestro cociente intelectual y emocional real.

Qué es el trastorno de lateralidad

Sin embargo, en algunos casos, y debido a un trastorno neurofisiológico hereditario, la lateralidad no se define bien y la persona utiliza la parte derecha para realizar algunas funciones y la parte izquierda para realizar otras. O dicho de otra forma, los influjos nerviosos que proceden de cada lado del cuerpo y que deberían confluir en los lados opuestos del cerebro no circulan ordenadamente.

Debido a que la definición de la lateralidad en nuestro sistema nervioso afecta a la organización de las funciones superiores como el lenguaje, la capacidad lógica y el aprendizaje de las matemáticas, la comprensión, la concentración, la percepción espacio-temporal, etc., esta lateralidad cruzada o heterogénea repercute en la capacidad psicomotora y, por tanto, en el rendimiento cognitivo y en el bienestar emocional. 

¿Se puede curar el trastorno de lateralidad? Sí. El tratamiento disminuye el trastorno, al menos, en un 80 %; aunque lo habitual es que se llegue a una curación cercana al 100 %

Cómo afecta el trastorno de lateralidad

La patología frena o bloquea entre un 20 y un 40 % los influjos nerviosos en ciertas áreas cerebrales (una parte de los influjos nerviosos circulan por el lado contrario al debido, ocasionando un “atasco” en el cerebelo), de tal modo que el rendimiento de la persona disminuye por debajo de su capacidad intelectual. Por ejemplo, si el trastorno afecta a la zona del lenguaje, se producirá una ralentización en todas las funciones asociadas a esta capacidad; es decir, el rendimiento de las facultades asociadas al lenguaje no superará el 60-80 % de la capacidad definida por el cociente intelectual.

Cómo afecta el trastorno de lateralidad a los niños y adolescentes

Al producirse un rendimiento inferior al nivel intelectual real (a la potencialidad del niño), su día a día se ve marcado por la lentitud, las dificultades en la lectura, el habla y el cálculo, deficiencias en la escritura, falta de concentración, comprensión, etc. Y, a menudo, el niño es tildado de perezoso, patoso o “pasota”. Todo ello provoca problemas de integración escolar, conflictos familiares y, sobre todo, mucho sufrimiento, causando ansiedad, estrés y una profunda desmotivación.

Cómo afecta el trastorno de lateralidad a los adultos

En los adultos, y en la tercera edad, se traduce en bloqueos, problemas de concentración, de lenguaje y retención; agotamiento físico, mental y emocional; insomnio y lentitud, y desequilibrio y torpeza; todo lo cual origina conflictos relacionales en el ámbito laboral y familiar.

Un 25 % de la población (niños, adolescentes y adultos) sufre problemas de lateralidad

Síntomas del trastorno de lateralidad

Los síntomas más habituales de una lateralidad heterogénea o cruzada son: dificultades en el lenguaje oral y escrito, desorientación o confusión espacio-temporal, deficiencias en el aprendizaje de las matemáticas y la lógica, disfunciones motoras y funcionales; problemas de concentración, comprensión, comunicación y relación; apatía, lentitud e hipotonía; hipertonía e hipercinesia, inseguridad, inestabilidad, desmotivación, ansiedad, angustia, insomnio, predepresión y depresión.

Todos estos problemas de aprendidaje y emocionales, causan un gran sufrimiento a las personas con trastorno de lateralidad, y también a sus familiares; un sufrimiento que es evitable.

¿Se puede curar el trastorno de lateralidad?

Sí. El tratamiento disminuye el trastorno, al menos, en un 80 %; aunque lo habitual es que se llegue a una curación cercana al 100 %. Como se trata de un tratamiento neurofisiológico, no se producen recaídas, y cabe resaltar que, si el paciente decide ser padre en un futuro, no transmitirá su problema de lateralidad al hijo.

El tratamiento, que en nuestro centro siempre es personalizado, resulta efectivo tanto en niños y adolescentes como en jóvenes, adultos y personas de la tercera edad.

Antes de iniciar el tratamiento es esencial llevar a cabo un diagnóstico pormenorizado que nos va a permitir localizar las áreas afectadas, medir su grado de afectación y las relaciones entre ellas.

Realizar un test de lateralidad completo, con el diagnóstico preciso y bien delimitado, equivale a haber hecho la mitad de la terapia de recuperación