Los adultos pensamos que jugar con los niños es más importante para ellos que para nosotros. Sin embargo, un estudio llevado a cabo por la empresa de juguetes Famosa nos da razones de peso para darnos cuenta de que jugar con los hijos también beneficia a los padres, y mucho.

El estudio forma parte de la campaña de Navidad de Famosa de este año; una campaña dirigida directamente a los niños en la que se les pregunta «Por qué tus papás te necesitan».

 

Anuncio de Famosa para la campaña de Navidad de este año.

 

Datos interesantes del estudio

 

El estudio indica que el 60 % de los padres no juega ni dos horas a la semana con sus hijos (casi la mitad alega como impedimento el trabajo), a pesar de que casi todos son conscientes de lo importante que es hacerlo. De hecho, el 54 % de los 500 padres encuestados asegura que cuando juegan con sus hijos se sienten más comunicativos con ellos, y alrededor de un 40 % reconoce volver a sentirse como un niño, que le afloran sentimientos muy positivos y que les permite conocerse mejor a sí mismos.

Otro dato interesante es que la mitad de los padres encuestados declara que jugando aprenden a encontrar soluciones que después les son útiles en otros ámbitos de su vida. Sin embargo, un 18 % de los padres consultados afirma vivir como una obligación el tener que jugar con sus hijos y un 4 % admite no saber cómo jugar con ellos.

 

Cómo beneficia jugar con los hijos

 
Estudio: jugar con los hijos también beneficia a los padres

 

Para fomentar el juego entre padres e hijos, Famosa ha publicado un decálogo realizado por la psicóloga Alicia Banderas con los beneficios que aporta compartir juegos con los hijos. Hemos hecho un resumen de los principales:

 

Jugar con los hijos nos permite sacar la mejor versión de nosotros mismos

Si desconectamos realmente de todo lo demás y nos entregamos al juego, volvemos a recuperar a nuestro niño. Y al concentrarnos en el momento presente, mantenemos alejado el estrés.

Fomenta el pensamiento disruptivo y creativo

En muchas ocasiones, los padres damos directrices a los hijos sobre cómo se deben desarrollar los juegos: nos cuesta aceptar que puedan mezclar las plastilinas de diferentes colores, que le pinten el pelo a una muñeca, etc. Pero si nos dejáramos llevar por su creatividad, descubriríamos muchas cosas sobre la nuestra.

Permite educar en valores de una forma lúdica

El juego vuelve a los niños más receptivos y les predispone a escuchar y aprender. ¡Es el espacio perfecto para transmitirles los valores que queremos inculcarles! Aprovechémoslo para que aprendan a compartir, a tolerar la frustración que supone perder, a desarrollar la paciencia respetando los turnos de un juego, etc.

Nos ayuda a conocer a los hijos en profundidad

Los niños expresan sus emociones a través del juego, por lo que su comportamiento al jugar se convierte en un reflejo de sus vivencias. Si observamos sus actitudes y reacciones, obtendremos mucha información valiosa: lo que les gusta, lo que les enfada, las herramientas que han desarrollado para solucionar sus propios problemas, e incluso si hay algo que les preocupa y no nos cuentan.

Jugar con los hijos crea lazos que perduran toda la vida

Jugar es una forma de comunicarse. Si jugamos con nuestros hijos desde su primera infancia hasta la adolescencia, construimos lazos sólidos que nos unirán durante toda la vida.

Minimiza la sobreestimulación

Jugar al aire libre y con juguetes tradicionales disminuye el riesgo de sobreestimulación que suponen los dispositivos electrónicos.

Permite enseñarles que la vida no son las redes sociales

Es fundamental que los padres actuemos como modelo para nuestros hijos porque ellos imitan lo que hacemos. El juego compartido permite enseñarles que lo valioso son las experiencias que se viven, no el hecho de subir cualquier cosa a las redes sociales. Cuando jugamos con los hijos debemos establecer comunicación visual con ellos porque esto les hará sentir que son lo más importante para nosotros y les enseñará el valor de las experiencias interpersonales de calidad.

El juego preserva su infancia

Los niños deben ser niños. No permitamos que nuestros hijos quemen etapas antes de tiempo adelantando juegos que no les corresponden por edad, y evitemos que se expongan a contenidos violentos o sexualizados. ¡Protejamos su inocencia!