Vivimos en tiempos de desinformación y fake news, y sabemos hasta qué punto se puede manipular el conocimiento a través de estas malas prácticas. Sin embargo, este fenómeno relacionado con el uso irresponsable y tendencioso de las tecnologías tiene consecuencias más perniciosas, si cabe, cuando se trata de la salud de las personas. Es el caso de una serie de vídeos publicados en YouTube en los que se muestran diversos tipos de ejercicios para, supuestamente, trabajar la lateralidad en niños y adultos. Hoy queremos alertar sobre este hecho porque los problemas relacionados con este trastorno no se curan haciendo ejercicios de YouTube: al contrario, se agravan. Vamos a explicar por qué.

Un mismo ejercicio no es válido para todas las personas afectadas

En primer lugar y mencionamos este punto primero porque es determinante no hay dos personas con trastorno de lateralidad que presenten exactamente la misma retención neurofisiológica en los mismos lóbulos cerebrales; motivo por el que, bajo ningún concepto, se puede llevar a cabo la misma terapia con dos pacientes. En cambio, en todos los vídeos que hemos visionado en el centro, aparecen grupos de niños o de adultos realizando los mismos ejercicios, como si los resultados de sus test (otro punto que después abordaremos) hubieran sido idénticos. Si se estimula un recorrido sináptico erróneo en una persona con trastorno de lateralidad, estamos afianzando su lateralidad cruzada, en lugar de tratarla.

La lateralidad no se cura haciendo ejercicios de YouTube

Explicaciones erróneas sobre la lateralidad

Aclarado el punto anterior, y antes de proseguir: los responsables de estos vídeos apenas dan razón de su formación académica, área de especialización o experiencia en la atención clínica de pacientes con trastorno de lateralidad. A veces, son profesores de gimnasia; en otras ocasiones, son psicopedagogos que no mencionan formación específica alguna y, en la mayoría de los vídeos, no se sabe quiénes son. En el mejor de los casos, cuando se trata de psicopedagogos o logopedas, la información que dan sobre la lateralidad es confusa o errónea. Por ejemplo: en un vídeo se menciona el cruce oído-mano, cuando este cruce de lateralidad no existe. El oído puede estar cruzado con la motricidad facial o con la lateralidad de las cervicales, pero no con la mano: la lateralidad de esta, de la mano, puede estar cruzada con la del ojo, pero nunca con la del oído.

En otro vídeo, se afirma que la causa del TDAH es la lateralidad cruzada; lo cual es falso: el TDAH se puede confundir y, de hecho, en muchos diagnósticos se confunde con lateralidad cruzada debido a que los pacientes con trastorno de lateralidad que, además, son hipercinéticos, presentan una sintomatología muy similar a los pacientes con TDAH. Se trata de un error de diagnóstico, lo cual es muy distinto a afirmar que la etiología del TDAH es el trastorno de lateralidad.

Estos dos ejemplos constituyen tan solo una pequeña muestra de la gran cantidad de información errónea que hemos escuchado al visionar los vídeos con más visualizaciones en YouTube sobre los ejercicios para curar la lateralidad. En muchos otros, ni siquiera se da una explicación, a modo de introducción, sobre lo que verán los usuarios: qué es la lateralidad cruzada, en qué consiste el test de diagnóstico, cómo lo realizan (si es que lo hacen), a quién van orientados los vídeos (si a zurdos contrariados, zurdos por oposición, diestros hipotónicos o hipertónicos con 1, 2 o 3 cruces de lateralidad, etc.).

La lateralidad no se cura haciendo ejercicios de YouTube

Confusión entre gimnasia, psicomotricidad y lateralidad

No es casual que estos vídeos de ejercicios estén dirigidos indistintamente por profesores de educación física o supuestos especialistas en áreas muy diversas. «Al visionarlos, como especialista en lateralidad, no me cabe ninguna duda de que están confundiendo ejercicios de gimnasia con ejercicios de psicomotricidad y lateralidad. Incluso aconsejan ejercicios de estiramientos para tratar los problemas de lateralidad en personas mayores; ejercicios que, en realidad, forman parte de métodos de relajación que, en todo caso, utilizamos para distender al paciente cuando está contracturado y antes de empezar a trabajar los ítems de la lateralidad, pero no son ejercicios para curarla», explica la directora de nuestro centro, Joëlle Guitart.

Asimismo, en los vídeos todos los niños realizan los ejercicios al mismo ritmo y siguiendo las mismas secuencias. «Es otra barbaridad. Las etapas de una terapia de lateralidad son diferentes en cada paciente. Además, se ajustan en función de los resultados que nos muestran los test de control que realizamos cada 5 meses. No existen packs de ejercicios ni soluciones rápidas para curar la lateralidad: presentarlo así es irresponsable y poco ético», asegura la especialista.

Los test grupales no son test de lateralidad

En otro vídeo se aprecia cómo se realiza, simultáneamente, un supuesto test de lateralidad a un grupo de niños haciendo que cada uno le tire una pelota al que está a su lado, algo que tampoco tiene ningún sentido: un test de lateralidad consta de una batería de pruebas de diferente índole en las que hay que observar la lateralidad de la mano, pierna dinámica, pierna estática, oído, ojo, motricidad facial y cervicales. Con la evaluación de estos resultados, más los de la anámnesis (un procedimiento indispensable), es cuando se puede hacer un diagnóstico con rigor. Cualquier otro método es un despropósito.

El trastorno de lateralidad es un trastorno neurofisiológico que afecta a las funciones superiores localizadas en los lóbulos cerebrales. No es una alteración banal que pueda tomarse a la ligera. Requiere ser diagnosticado y tratado por especialistas, no con “técnicas caseras”, como se dice en uno de los vídeos a los que estamos haciendo referencia.