Cada día sabemos más sobre el cerebro humano. Sin embargo, no deja de ser curioso que, siendo como somos seres sociales, hasta ahora la neurociencia se ha haya centrado más en el estudio del cerebro aislado que en el estudio del cerebro social. No obstante, esto está cambiando.

Hace una semana se presentó en la reunión anual de la Sociedad de Neurociencia Cognitiva de San Francisco un estudio en el que se demuestra que los bebés se sincronizan con sus madres cuando están aprendiendo sobre su entorno social. Y esta sincronización es literal: las ondas cerebrales de sus cerebros se sincronizan con las de sus madres; es decir, se sincroniza la actividad neuronal de ambos y, además, esta sincronización predice cómo aprenderán los bebés las señales sociales sobre los juegos que comparten con ellas. «Cuando nos conectamos neuronalmente con otros, nos estamos abriendo a recibir su información e influencia», explica Victoria Leong, de la Universidad de Cambridge.

 

Cómo se ha hecho el estudio

La sincronía neuronal entre madre y bebé es clave en el aprendizaje

Para realizar el estudio, los investigadores han utilizado tecnología EEG inalámbrica (tecnología no invasiva de escaneo cerebral móvil o electroencefalografía); tecnología que llevaban tanto las madres como sus hijos. Los bebés veían si sus madres mostraban emociones positivas o negativas hacia los juguetes: si sonreían o fruncían el ceño y si decían que el juguete en cuestión les gustaba o no. Posteriormente, los bebés escogían los juguetes con los que jugar. Los investigadores analizaron en este contexto si el nivel de sincronía neuronal entre las madres y sus bebés predecía la respuesta de estos ante los juguetes. Lo que observaron es que la respuesta emocional de las madres afecta la decisión de sus hijos: su forma de interactuar con los juguetes. Y, además, vieron que cuando la sincronía neuronal es fuerte, la probabilidad de un mayor aprendizaje social por parte del bebé aumenta. Asimismo, han podido confirmar que cuando se dan señales sociales como el contacto visual, se produce una mayor sincronía y un mejor aprendizaje.

Para el equipo de investigadores, el trabajo tiene una gran importancia para comprender el aprendizaje en el aula, la vinculación social y los trastornos del desarrollo. «Me interesa entender qué sucede cuando los padres o los niños no se sincronizan entre sí, lo que puede ocurrir cuando hay ciertas dificultades de salud mental y trastornos del desarrollo, y el impacto que esto podría tener en el aprendizaje y el desarrollo a largo plazo», explica Victoria Leong.

Aunque queda mucho camino por recorrer en este campo de investigación, la conclusión de Leong es clara: «No hay nada que pueda sustituir el estar físicamente presente para conectarse con el bebé».

 

¿Qué es la sincronía neuronal?

La sincronía neuronal es cuando las ondas cerebrales de dos personas siguen patrones predecibles entre sí. ¿Demasiado técnico? Vale: imagínate que conoces a alguien y empezáis a hablar. Si mientras lo hacéis midieran vuestra actividad cerebral, se vería que vuestra actividad neuronal (el ritmo de las ondas cerebrales) se va sincronizando (o ajustando) para dar paso a una “conexión” intercerebral o sincronía entre ambos; es decir, para establecer eso que hemos denominado hasta ahora “tener feeling” con alguien (os recomendamos leer el artículo Nuestros cerebros se sincronizan durante una conversación, publicado en la web de TVE).