Una persona con anomalías psicomotoras es alguien que no puede fijar su atención, un hecho que le impide desarrollar todo su potencial intelectual. La causa de esta incapacidad suele ser un desequilibrio afectivo.

La terapia psicomotriz, o reeducación psicomotriz, es una terapéutica con la que se consigue la armonía de las funciones mentales trabajando la coordinación de las corporales. Mediante esta reeducación se corrige la incapacidad de la contención motriz, mental, afectiva e intelectual.

Hay diversos síntomas de anomalía psicomotora para cuyo tratamiento la terapia psicomotriz se muestra extraordinariamente eficaz. Veamos los principales:

 

Deficiencias en el conocimiento del esquema corporal

El esquema corporal debe estudiarse desde dos aspectos: el conocimiento del cuerpo y la utilización del cuerpo. En el primero, se trata de estudiar si el niño conoce y distingue las diferentes partes de la cara y, en general, del resto del cuerpo. Este conocimiento se refiere tanto a su propio cuerpo como al del “otro” (un sujeto al que observe). En cuanto al segundo aspecto, el de la utilización del cuerpo, el terapeuta debe poder apreciar si el niño (o el adolescente o adulto) conoce la utilidad de cada una de las partes, ya que, de no ser así, este desconocimiento implica un conocimiento deficiente del esquema corporal.

 

Confusión en la orientación derecha-izquierda

La persona debe tener una buena orientación basada en su conocimiento de la derecha y la izquierda, tanto sobre sí mismo como sobre el “otro” (en este caso el educador, y también sobre los objetos). La orientación derecha-izquierda es una parte del problema general de orientación.

 

Desequilibrio estático

El control postural o equilibrio estático es la facultad que tiene el sujeto de mantener durante un cierto tiempo (uno 15 segundos, aproximadamente) el conjunto de sinergias necesarias para el control de la inmovilidad.

 

Problemas en la estructuración temporal

Es la capacidad para percibir distintos ritmos y reproducirlos.

 

Problemas para la estructuración espacial

La estructuración espacial es la capacidad para descomponer el espacio en elementos y lograr su abstracción. Esta capacidad se observa, por ejemplo, en el ejercicio que consiste en preguntarle al sujeto en cuántos pasos recorrería una sala determinada. Para llevarlo a cabo, el sujeto debe realizar mentalmente dos operaciones: descomponer el espacio específico de la sala y calcular en cuántos pasos podría cruzarla.

 
Los síntomas psicomotores que trata la terapia psicomotriz
 
Dificultades para la organización perceptiva

La capacidad perceptiva consiste en reconocer formas exactas de los objetos y su posición.

 

Habilidad manual y fineza digital insuficientes

Nos referimos a los “gestos finos y precisos”, a la motricidad manual y digital, y a la independencia de los dedos: tocar la mesa con los dedos individualmente, uno después del otro; pasar varias veces el extremo del pulgar por los otros dedos, etc.

 

Deficiencias en la coordinación general

Sobre este aspecto, se analizan dos cuestiones: la diadococinesia, que es la cualidad de regulación tónico-motriz en los movimientos rápidos de contracción y decontracción de grupos musculares anatagonistas, y los movimientos combinados de los miembros; es decir, la capacidad de realizar movimientos coordinados armoniosos y precisos con los miembros superiores e inferiores.

 

Dificultades en la motricidad facial

Una buena motricidad facial permite contraer los distintos músculos de la cara de manera independiente (levantar las cejas, apretar los párpados, hinchar una mejilla, etc.).

 

Dificultades para la concentración

La concentración es el grado de atención cuantitativa y cualitativa que somos capaces de poner en una tarea. Un déficit en esta capacidad es también un indicador de anomalía psicomotora que se trabaja en la terapia psicomotriz.