Las personas con trastorno de lateralidad pueden ser hipotónicas o hipertónicas. En el artículo anterior hablamos de los casos de lateralidad cruzada con hipotonía que se diagnostican erróneamente como casos de dislexia. Hoy dedicamos este artículo a los casos de lateralidad cruzada con hipertonía que se diagnostican, también erróneamente, como casos de TDAH o hiperactividad.

Se habla poco de la hipertonía, pero lo cierto es que, en nuestra experiencia clínica, muchos niños que llegan al centro con un diagnóstico de TDAH o hiperactividad son niños que, en realidad, sufren un problema de lateralidad con hipertonía general (miembros superiores e inferiores). La confusión en el diagnóstico se debe a que ambos trastornos tienen una sintomatología similar, aunque al tratarse de etiologías diferentes, requieren un tratamiento distinto. De otro modo, el paciente no experimentará ninguna evolución significativa.

 

Características de los niños con lateralidad cruzada e hipertonía

 

Los niños con problemas de lateralidad cruzada e hipertonía (tono muscular demasiado alto) presentan una serie de síntomas y características. Vamos a ver los más habituales:

• Sus músculos son muy fibrosos.

• Se mueven mucho, constantemente.

• Tienen mucha vitalidad y no se cansan “nunca”.

• Son vivaces y avispados: esto se trasluce en su mirada vivaracha, en la forma de saludar, de contestar, etc.

• Su vocabulario, en general, es rico.

• Tienen una gran fluidez verbal, aunque se expresan de forma “acelerada” debido a que su coordinación ideomotriz va demasiado rápida. En algunos casos, puede presentarse encallamiento al hablar o tartamudez en primer grado.

• Son muy impulsivos. En clase, por ejemplo, suelen adelantarse a lo que va a decir el profesor (equivocándose muchas veces en lo que dicen debido a la precipitación).

• Son lanzados y atrevidos, no suelen experimentar sensación de peligro.

• Muchos presentan tics: tuercen un labio, se levantan, se tocan un mechón de pelo o hacen ruidos guturales continuamente (este último tic requiere más trabajo terapéutico).

Por qué la lateralidad cruzada con hipertonía se confunde con el TDAH

• Por la noche, se resisten a irse a dormir y, en general, aunque se acuesten temprano, les cuesta conciliar el sueño, duermen poco, se mueven mucho y el sueño no es de calidad. Esto hace que, por la mañana, quieran quedarse más tiempo durmiendo, que se levanten cansados y de mal humor. Su cerebro tarda en “arrancar”, pero una vez lo hace, empieza su comportamiento acelerado.

• La aceleración y la impulsividad también se reflejan en el ámbito emocional: hay una gran demanda afectiva y de apoyo emocional. Esta demanda la dirigen tanto a los padres y maestros como a su terapeuta (cuando empiezan la terapia, a veces se abrazan al terapeuta con efusividad y desean que se quede con ellos haciendo los ejercicios).

• Son niños que dificultan, porque lo entorpecen continuamente, el ritmo de la clase.

• Tienen dificultades para parar súbitamente una acción. Por ejemplo: si al jugar a un juego de pelota se les dice “Quieto”, tardarán 2 o 3 segundos en reaccionar.

• Se precipitan en la mecánica lectora y al hacer las tareas escolares.

• Tienen un comportamiento compulsivo.

• Algunos de ellos están diagnosticados de dislexia auditiva y un porcentaje bajo (4 %) presenta problemas asociados de oído interno y, por tanto, de equilibrio.

• No suelen tener alergias (los hipotónicos, sí).

• No suelen tener fobias (los hipotónicos, sí), pero sufren angustia.

A pesar de que estos niños dan la impresión de autosuficiencia, de que pueden hacerlo todo solos, no es así: son muy inseguros y emocionalmente frágiles, por lo que necesitan mucho apoyo. Cuando, con su comportamiento, intentan monopolizar las situaciones, lo que están haciendo, en realidad, es manifestar su angustia. Debido a la alteración de su tono muscular -que se manifiesta con impulsividad e hiperactividad- es aconsejable introducir en su rutina diaria la práctica de algún deporte. En cambio, hasta que no están en una fase avanzada de la terapia de lateralidad, desaconsejamos que dediquen más de 10-15 minutos al día a jugar con dispositivos electrónicos, ya que estos juegos exigen una concentración que aumenta la alteración neurológica.

A la mayoría de los niños con TDAH se les orienta hacia la psicoterapia y son tratados farmacológicamente para disminuir su hiperactividad y mejorar su concentración. Pero, cuando se trata de niños con un problema de lateralidad, estos tratamientos no son eficaces y se pierde un tiempo muy valioso hasta que acuden a la consulta. En nuestro centro, no somos partidarios de incluir la medicación (suele ser fuerte y prescribirse durante años) como parte del tratamiento: la terapia de lateralidad, al ser un tratamiento neurofisiológico que lateraliza a la persona homolateralmente, consigue reducir paulatinamente los síntomas hasta la completa recuperación del paciente, sin que posteriormente se presenten recaídas.

Si quieres hacernos una consulta sobre este tema, puedes ponerte en contacto con nuestro centro.

 

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