•El equilibrio físico condiciona la manera en la que el niño se ve en el mundo
 

Uno de los síntomas del trastorno de lateralidad son los problemas de equilibrio. No obstante, cuando hablamos de “equilibrio”, es importante comprender que las dificultades físicas que experimentan los pacientes con lateralidad cruzada redundan en su equilibrio emocional; es decir hay que entender esta palabra en un sentido global. Vamos a ver por qué.

El funcionamiento del equilibrio físico está estrechamente relacionado con la manera en la que un niño ve, oye y siente el mundo que le rodea. Hace varias décadas, Ray Barsch ya afirmó que para que un niño pueda desarrollar su estabilidad interna es imprescindible que domine el control del equilibrio. Si el equilibrio está afianzado, los sentidos de la visión, oído y tacto quedan “liberados” para procesar la información del entorno. En cambio, si el equilibrio es inestable, varias áreas del cerebro se verán obligadas a implicarse en exceso para tratar de controlar el equilibrio, con lo que se verá comprometido el desarrollo cognitivo.

Por qué los problemas de equilibrio físico afectan al equilibrio emocional

La atención, el equilibrio y la coordinación son el “ABC” del éxito en el aprendizaje. Y es el equilibrio el que proporciona la base para el desarrollo de la coordinación, la percepción visual y los movimientos estables.

Sally Goddard, experta en neurodesarrollo, afirma que estas habilidades son cruciales para todos los aspectos del aprendizaje: para controlar el cuerpo en los deportes, para poder quedarse quieto, para seguir el movimiento de un objeto, controlar los movimientos oculares necesarios para leer la línea de una frase en un texto, e incluso para pensar con claridad. En una entrevista publicada el año pasado en La Vanguardia, la experta decía que el equilibrio es tan esencial porque nos permite tener el sentimiento de seguridad y estabilidad en el espacio, y porque esta seguridad física se transfiere a la emocional.

Nuestra seguridad física y emocional empiezan a construirse cuando, de niños, vamos adquiriendo conciencia de nuestra posición en el espacio. Y lo hacemos a través del movimiento. Tal como explica Goddard, “El movimiento es el primer idioma del niño. Los niños se expresan a través de una combinación de movimiento y gesto. Y estos movimientos y gestos, con el tiempo, constituyen también la base de la comunicación no verbal, de la cual depende, en gran medida, la eficacia de nuestra comunicación en el futuro”.

Por estas razones, en nuestro centro, incluimos en la terapia de lateralidad el trabajo de equilibrio del cuerpo. Si quieres hacernos alguna consulta sobre este tema, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.

Fuentes:

 
Entrevista a Sally Goddard sobre equilibrio y neurodesarrollo.
Entrevista en La Contra de La vanguardia: Movimiento y aprendizaje están relacionados