Tal como explicamos en el artículo anterior (Lo que necesitas saber para entender qué es el trastorno de lateralidad), cada hemisferio de nuestro cerebro rige una serie de funciones superiores y la mayor parte del lado inverso del cuerpo. Esta “configuración”, a la que llamamos lateralidad, queda definida alrededor de los cinco años de edad, y debe ser de prevalencia diestra o de prevalencia zurda, es decir, homogénea, para que el proceso de aprendizaje cognitivo y el desarrollo psicomotor de la persona sea óptimo, conforme a su cociente intelectual. Cuando esto no es así, cuando la prevalencia derecha o izquierda no está bien definida, es cuando hablamos de trastorno de lateralidad o lateralidad cruzada.

Cómo afecta al desarrollo intelectual  y emocional el trastorno de lateralidad

Dado que la definición de la lateralidad en nuestro sistema afecta a la organización de las funciones superiores, cuando no se ha definido bien y se utiliza la parte derecha para realizar algunas funciones y la parte izquierda para realizar otras (lateralidad cruzada o heterogénea), el trastorno afecta al aprendizaje del lenguaje y de las matemáticas, a la capacidad analítica, lógica, de comprensión y concentración, a la percepción espacio-temporal, al equilibrio, etc., impidiendo a la persona afectada desarrollar todo su potencial intelectual; una dificultad que en los niños y adolescentes repercute en su rendimiento e integración escolar, y en los adultos se traduce en problemas personales y laborales, provocando, en ambos casos, mucho sufrimiento: infravaloración, inseguridad, fracaso escolar, problemas de relación, angustia, preocupación en la familia, etc.

Un ejemplo de lateralidad cruzada fácilmente detectable es el de una persona que es zurda de mano y brazo, pero diestra de ojo, pierna u otros campos neuromusculares. En este punto es importante resaltar que solo un 3 % de la población es zurda (utilizan su lado izquierdo en todos los campos de funcionamiento).

Un 25 % de la población (niños, adolescentes y adultos) sufre problemas de lateralidad; un trastorno que, si se diagnostica con la precisión correcta y se trata con la terapia adecuada, tiene cura, sin recaídas posteriores (leer el artículo Diagnóstico y tratamiento del trastorno de lateralidad).

No es un trastorno psicológico

Para finalizar, es necesario aclarar que el trastorno de lateralidad no es un trastorno psicológico, de personalidad o psiquiátrico (aunque el hecho de padecerlo pueda ocasionar, como consecuencia, problemas de este tipo). La lateralidad es un trastorno neurofisiológico (del sistema nervioso):  los influjos nerviosos que proceden de cada lado del cuerpo y que deberían confluir en los lados opuestos del cerebro no circulan ordenadamente. Y es hereditario.