Suele pensarse que las personas que escriben con la mano izquierda o que, por ejemplo, utilizan el pie izquierdo para chutar cuando juegan al fútbol, son zurdas. Sin embargo, la mayoría de las veces esto no es así. De hecho, solamente un 3 % de la población es realmente zurda. ¿Cuándo hablamos, por tanto, de personas zurdas y cuándo estamos delante de un problema de lateralidad?

Desde el estudio de la lateralidad, hablamos de personas zurdas cuando estas utilizan su lado izquierdo en todos los campos de funcionamiento: brazo, mano, ojo, oído, pie estático y pie dinámico. El problema que nos encontramos habitualmente es que, como todos estos campos, por lo general, no son observados, muchas personas que creen ser zurdas ignoran que, en realidad, sufren un trastorno de lateralidad.

Para poder determinar con rigor si una persona es zurda, es necesario realizar un test de lateralidad completo. Hacemos hincapié en “completo” porque el test debe incluir la motricidad facial y las cervicales, además de mano, ojo, pierna estática, pierna dinámica y oído. Este test exhaustivo es el que realizamos en nuestro centro, y el que nos permite hacer un diagnóstico preciso en cada caso; lo cual es clave a la hora de establecer el tratamiento personalizado para cada paciente cuando se diagnostica un problema de lateralidad y, en consecuencia, para lograr su recuperación posterior (leer artículo Diagnóstico y tratamiento del test de lateralidad).

 

¿Hay varios tipos de zurdos?

En sentido estricto, deberíamos decir que lo que hay son varias tipologías de trastorno de lateralidad:

El zurdo contrariado: es el caso de la persona que de niño tenía algún campo zurdo (siniestro) y se vio obligado a pasarlo a diestro.

El pseudozurdo: se trata del mismo caso que el anterior, con la diferencia que el cambio se produjo por imitación.

Lateralización heterogénea o cruzada: por ejemplo, una persona que es diestra de mano (escribe con la mano derecha) y zurdo con el pie dinámico (chuta con el pie izquierdo).

Ambidiestros: son las personas que utilizan indistintamente ambas manos para funciones que normalmente se realizan con una de ellas. Se puede dar el caso, por ejemplo, que coman con la derecha y, en cambio, utilicen la izquierda para jugar al tenis o coger unas tijeras. En estos casos, y desde el punto de vista del funcionamiento del esquema psicológico de la persona, no hay que interpretar este hecho como una cualidad o aptitud, sino como un problema de lateralidad.

¿Es un problema ser zurdo?

¿Es un problema ser zurdo?

Tal como hemos visto, ser zurdo no es un problema; sí lo es cualquiera de los cuatro trastornos descritos, ya que nos indican que la persona sufre un trastorno de lateralidad (leer el artículo Qué es el trastorno de lateralidad). En estos casos, para evitar que la patología se agrave, es fundamental realizar cuanto antes un diagnóstico e iniciar el tratamiento con terapia psicomotriz.

¿Se puede curar?

Sí, la naturaleza del trastorno y las características propias de la terapia psicomotora hacen que el tratamiento sea eficaz, lográndose una recuperación completa, o muy cercana al 100 %, y sin recaídas posteriores.