Dos profesores del MIT descubren nuevas relaciones entre los hábitos de sueño y el rendimiento académico

Todos sabemos que dormir es fundamental para el rendimiento cognitivo y para que nuestro organismo pueda repararse durante las horas de sueño (leer el artículo 35 claves para que el sueño sea reparador). Pero, ahora, dos profesores del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts) han descubierto nuevas correlaciones entre el sueño y el rendimiento académico que todos deberíamos tener en cuenta.

El estudio se ha llevado a cabo con 100 estudiantes de ingeniería del MIT que fueron monitorizados las 24 horas del día durante un semestre mediante un dispositivo Fitbit (inicialmente, la investigación tenía como objetivo encontrar una correlación entre el ejercicio físico y el rendimiento académico; una correlación que los profesores no encontraron. Sin embargo, al analizar la gran cantidad de datos recopilados, sí vieron que eran evidentes las correlaciones con el sueño).

La cantidad de horas es importante, pero no lo es todo

Lo que no sabíamos sobre el sueño y el rendimiento académico

La primera conclusión del estudio que llama la atención es que irse a dormir después de las dos de la madrugada disminuye el rendimiento de los estudiantes, independientemente del número de horas que duerman. Es decir, la hora a la que nos vamos a la cama sí importa: hay un umbral horario a partir del cual el rendimiento cognitivo empieza a disminuir, aunque después durmamos siete u ocho horas de tirón. Y este umbral se sitúa en las dos de la madrugada.

La segunda conclusión es que las horas de sueño deben ser constantes cada noche para que el rendimiento no disminuya: lo que importa no es el promedio, sino que no haya variaciones de una noche a otra. De hecho, los datos en este sentido son sorprendentes: los estudiantes que tuvieron tan solo media hora de variación de sueño entre una noche y otra durante los seis meses que duró el estudio obtuvieron calificaciones que cayeron un 45 % por debajo de los que tenían menos variación.

La tercera conclusión es que no hay ninguna correlación entre dormir las horas necesarias la noche anterior a un examen y el rendimiento de la persona durante esa prueba. Según los investigadores, lo más importante es que los hábitos de sueño sean los adecuados durante los días en los que se produce el aprendizaje. En otras palabras, no tiene ningún efecto en la cognición dormir las horas necesarias la noche anterior si se tienen malos hábitos de sueño.

Finalmente, el estudio muestra otro dato significativo: las calificaciones generales de los estudiantes que durmieron un promedio de seis horas y media disminuyeron un 50 por ciento en comparación con los estudiantes que durmieron de promedio solo una hora más.

«Todos los estudiantes deberían no solo estar al tanto de estos resultados, sino también comprender sus implicaciones para el éxito en la universidad», ha señalado uno de los dos autores del estudio.

 

Podéis leer la noticia completa del MIT con los detalles de la investigación en este enlace (en inglés):

Study: Better sleep habits lead to better college grades