Un 30 % de los pacientes con lateralidad heterogénea que tratamos en nuestro centro son niños de entre 5 y 10 años que presentan un único cruce de lateralidad: el cruce de pierna estática y pierna dinámica (pierna estática zurda y pierna dinámica diestra). Aunque, obviamente, nunca hay dos pacientes que manifiesten una sintomatología idéntica, sí podemos hablar de características generales comunes a todos estos casos. Vamos a ver cuáles son.

 

Niños con un retraso en su desarrollo psicomotor

 

Lo primero que hay que considerar para poder entender la sintomatología de estos niños es que todos ellos han tenido un retraso en su desarrollo psicomotor: por ejemplo, no han empezado a aguantar la cabeza hasta los 6-7 meses (normalmente, es a los 3), no se han sentado hasta los 13 meses (en lugar de a los 6) y no han empezado a andar hasta más tarde de lo habitual.

En general, su retraso psicomotor es de 2-3 años respecto a su edad cronológica. No es de extrañar, por tanto, que tengan dificultades escolares y que su tutor o el psicopedagogo de la escuela los haya etiquetado con la etiqueta “retraso madurativo” a pesar de que todos ellos, sin excepción, tienen un CI normal o superior a lo normal (tal como constatamos siempre al realizar las pruebas cuando terminan el tratamiento de lateralidad). En nuestro centro, de hecho, recomendamos que no se les haga el test de CI hasta que terminen la terapia de lateralidad: de lo contrario, el resultado será inferior al real y esta información errónea sobre su potencial cognitivo y emocional tiene consecuencias negativas para el niño.

 

Características de los niños con el cruce pierna estática y pierna dinámica

 

El síntoma más evidente de los niños con el cruce pierna estática/pierna dinámica es su patosidad, como hemos explicado ya en algunas ocasiones. Se caen a menudo, tropiezan con los bordes de las aceras, se les caen las cosas, les cuesta bajar escaleras a un ritmo normal, no se les dan nada bien los deportes que requieren coordinación de las piernas (con excepción de algunos deportes, como el tenis), etc. Este síntoma se debe a que su retaso locomotor compromete su sentido del equilibrio y coordinación general del cuerpo.

 

Niños con el cruce de pierna estática y pierna dinámica: características

Otro síntoma común a todos ellos es la lentitud: el ritmo al que hacen las cosas no es el mismo que el de cualquier niño de su edad. Tienen que hacer un gran esfuerzo para intentar desenvolverse a un ritmo normal que no es el suyo. Este aspecto provoca el tercer síntoma común a todos ellos: son niños que siempre están más cansados de lo normal. Hay que tener en cuenta que, aunque les hagan analíticas por este motivo y los resultados salgan bien, su fatiga es real: están agotados porque continuamente están haciendo sobresfuerzos y porque viven en una angustia permanente por los motivos que hemos citado y por los que iremos viendo. De hecho, necesitan dormir más horas que los otros niños y, cuando se les despierta por la mañana, les cuesta muchísimo levantarse. Son niños más bien pasivos, a los que, por el tipo de cruce que tienen, no les gusta tener que moverse. Como mejor se sienten es en el sofá.

Asimismo, como no son ágiles, las mañanas en casa son complicadas: conseguir que desayunen, que se duchen y se vistan en un tiempo razonable, salir de casa con el tiempo de antelación necesario para llegar puntuales al colegio, etc. “Estos niños viven con la sensación permanente de que les pilla el tren. Para ellos es agotador porque su día a día les requiere mucha energía”, explica la directora de nuestro centro, Joëlle Guitart.

Por otra parte, a pesar de que estudian mucho y de que sus padres suelen dedicarles muchas horas para ayudarles a hacer los deberes, cuando llega el momento de hacer los exámenes se bloquean, por lo que los resultados suelen ser deficientes. Esto les provoca una gran frustración, desmotivación y miedo la fracaso. Los padres, por su parte, se desesperan al ver que los esfuerzos no se traducen en buenos resultados.

Muchos de estos niños también presentan problemas dermatológicos (piel atópica, psoriasis o eccemas) y asma. Y es bastante habitual que tengan los pies planos, que solamente apoyen los metatarsos y el talón al caminar, que coloquen los pies ligeramente hacia dentro y que al correr muevan los brazos sin control.

Finalmente, hay que señalar que tienen disgrafía, que son desordenados y desorganizados, y que se bloquean cuando reciben varias consignas a la vez.

 

Niños víctimas de acoso escolar

 

Niños con el cruce de pierna estática y pierna dinámica: características

Estos niños suelen sufrir acoso escolar. El hecho de que sean patosos les convierte en blanco de las burlas de sus compañeros de clase. La mayoría relata que lo que más temen es la hora del recreo: no solo les hacen el vacío, les empujan, les ponen zancadillas (en ocasiones haciéndoles caer al suelo), les agreden verbalmente y, algunos, son objeto de palizas.

En ocasiones, el acoso se produce a la salida del colegio si los padres no van a recogerlos, o en el trayecto del autobús que los lleva a casa. En el centro constatamos que, en la mayoría de los casos, no se ven capaces de explicar que han sido víctimas de acoso escolar hasta dos o tres años después de haber empezado a sufrirlo.

 

Características emocionales

 Niños con el cruce de pierna estática y pierna dinámica: características

 

No es de extrañar que estos niños vivan con miedo. No solo tienen miedo por lo que les pueda pasar al día siguiente en el colegio: tienen más miedo de lo normal a la oscuridad, a ir al lavabo sin que les acompañe una persona de su confianza, a que entre un extraño en casa con malas intenciones, a dormir solos (piden dormir en la cama de sus padres y entre ambos), a la valoración que los otros hacen continuamente de su persona, a subirse a un ascensor y a viajar en avión, a estar en sitios concurridos, a las fiestas en las que se tiran petardos o hay cabezudos, al ruido que hacen las ruedas del metro al frenar, a las escenas violentas de las películas o de la vida real…Es decir,  viven en estado permanente de alerta temiendo que pase algo malo, ya que se sienten vulnerables. En este aspecto, tampoco les ayuda el hecho de que no son niños corpulentos: no han desarrollado mucho la masa corporal, son físicamente frágiles.

También hay que destacar que como se infravaloran, adoptan un roll de sumisión y que son hipersensibles y muy susceptibles: por ejemplo, no entienden la ironía de los otros.

Su calidad de vida, por tanto, es mala. No son niños felices y se preguntan constantemente por qué son diferentes; una pregunta que muchas veces trasladan a sus padres porque no comprenden qué es lo que les impide ser como los otros niños.

Tal como hemos explicado en otros artículos, la terapia de lateralidad no solo permite su recuperación neurofisiológica (como mínimo en un 80 %): al remitir la sintomatología causada por el cruce de lateralidad, estos niños van adquiriendo fortalezas y herramientas para construirse una identidad y una autoestima sanas.  Se trata de un proceso que transcurre en paralelo y que les permite recuperar su vida.

 

Si quieres hacernos una consulta sobre este tema, no dudes en contactar con nuestro centro.