El gaslighting puede darse en cualquier tipo de relación, pero, fundamentalmente, se da en las relaciones íntimas y en las laborales. Puede ser ejercido por la pareja, un jefe o un compañero de trabajo. Se trata de una forma de maltrato psicológico o control coercitivo en la que el agresor lleva a cabo una estrategia previamente planificada para hacerle creer a su víctima que está perdiendo el juicio. Así es como lo define Stephanie Sarkis, la doctora, psicoterapeuta y autora del libro Gaslighting: Recognise Manipulative and Emotionally Abusive People – And Break Free.

El nombre de este tipo de abuso está tomado de todo un clásico del thriller psicológico: una antigua película (1944) del gran director George Cukor que en España se tradujo como Luz que agoniza (lo que vendría a ser luz de gas). En el film, el marido (Charles Boyer) de la protagonista (Ingrid Bergman, a quien el papel le valió el Oscar a la mejor Actriz) la va aislando de su entorno y lleva a cabo premeditadamente una serie de acciones para que ella piense que pierde y olvida constantemente cosas. El propósito de él es que empiece a dudar de sus sentidos, de su percepción de la realidad, de su capacidad de razonamiento, de su propia identidad y, en consecuencia, que llegue a creer que ha perdido la cordura.

El fin último de quien ejerce el gaslighting es ganar poder sobre la víctima. Y tal como explica Stephanie Sarkis, la estrategia de estos manipuladores funciona mucho mejor de lo que a priori uno pudiera pensar. «Cualquiera es susceptible a la manipulación psicológica y es una técnica común de abusadores, dictadores, narcisistas y líderes de culto. Se lleva a cabo lentamente, para que la víctima no se dé cuenta de cuánto le han lavado el cerebro», explica en un artículo de Psychology Today.

El ‘gaslighting’ en el ámbito laboral

En el ámbito laboral, el gaslighting también se lleva a cabo de manera muy sutil, por lo que suele ser difícil de probar. Los gaslighters minan la autoestima de la víctima para ejercer poder sobre ella y dominarla a su voluntad, y mezclan críticas con alabanzas porque saben que la confusión debilita a las personas, como señala el profesor de management Eugenio Machiori. Suelen actuar de tal manera que sus acciones quedan ligeramente por debajo del umbral del acoso o la intimidación denunciable. En consecuencia, lo más habitual es que la persona que lo sufre opte finalmente por abandonar el puesto de trabajo, ya que, además, el coste emocional y físico es alto: estrés crónico, ansiedad, depresión, etc.

Un jefe o un compañero puede poner a la víctima en contra de sus compañeros, asignarle tareas que posteriormente se apropia negando habérselas encomendado, asegurar que le ha entregado un informe sin haberlo hecho para poder tacharla de despistada, etc. Y la víctima puede llegar a justificar durante mucho tiempo estos comportamientos con todo tipo de razonamientos que no hacen más que menoscabar su propia autoestima y seguridad.

La única manera de no caer en la dinámica abusiva es ser consciente de lo que está pasando, dejar de dudar de uno mismo, poder analizar lo que sucede, evitar las reuniones a solas, buscar apoyo en personas de confianza del entorno y, si es necesario, de un profesional.

Qué es el gaslighting y cómo reconocerlo

Cuál es el mecanismo de actuación

  • Se da en situaciones de desigualdad en las que el maltratador, que es un ser parasitario y con un gran ego, quiere algo que la víctima puede ofrecerle.
  • El gaslighter inicia la relación con la víctima seduciéndola: la hace sentir en un pedestal para pasar a devaluarla cuando ya está convencido/a de que la víctima ha pasado a ser dependiente.
  • Se aísla paulatinamente a la víctima de su entorno social.
  • Se va minando la autoestima de la víctima mediante el ninguneo y el desprecio de sus virtudes hasta que esta cree que no es merecedora de nada bueno.
  • La víctima entra en un círculo vicioso en el que queda atrapada y su percepción de la realidad se va viendo afectada.
  • El manipulador se las ingenia para poner en evidencia a la víctima en público y que su entorno crea que se ha perdido el juicio o que no es una persona válida, consolidando así su aislamiento social.
  • La víctima se convence de que ha hecho algo mal y que este mal comportamiento es el que provoca las acciones del gaslighter (culpa).
  • El gaslighter miente constantemente, pero es a la víctima a quien acusa de hace trampa (proyección). Si la víctima intenta confrontar al gaslighter con los hechos, este la castigará ignorándola.

Cómo salir de una situación de gaslighting

La mayoría de los gaslighters son narcisistas y mitómanos, por lo que es muy difícil que admitan que deberían buscar ayuda psicológica. Además, necesitan a la víctima para alimentar su narcisismo. De modo que si el gaslighting se produce en una relación de pareja, hay que poner distancia y cortar todo contacto. De lo contrario, la relación puede devenir en una relación violenta. Es importante comprender que estas personas son arrogantes, no sienten empatía y consideran al otro como un objeto cuyo único papel es servir a sus propósitos. Por lo tanto, no pueden establecer vínculos emocionales profundos, ni sentir culpa ni remordimiento, aunque expresen lo contrario y se muestren encantadores para intentar volver a seducir a la víctima.