Centro de lateralidad y psicomotricidad Joëlle Guitart
  • El trastorno de lateralidad
    • Qué es la lateralidad
    • Qué es el trastorno de lateralidad
    • Sintomatología
    • Cómo afecta a nuestra vidas
  • Diagnóstico y terapia
  • El equipo
  • El centro
  • Confinamiento Covid-19: psicoterapia emocional
  • Blog
  • Contacto
  • Español
  • El trastorno de lateralidad
    • Qué es la lateralidad
    • Qué es el trastorno de lateralidad
    • Sintomatología
    • Cómo afecta a nuestra vidas
  • Diagnóstico y terapia
  • El equipo
  • El centro
  • Confinamiento Covid-19: psicoterapia emocional
  • Blog
  • Contacto
  • Español
«A veces, es conveniente lateralizar al paciente a la izquierda»
Link Enlarge

«A veces, es conveniente lateralizar al paciente a la izquierda»

Centro de lateralidad y psicomotricidad Joelle Guitart 20 enero, 2021 El trastorno de lateralidad, Lateralidad cruzada, Lateralización a la izquierda

Por Susana Lladó

En algunos casos ―cuando los pacientes son zurdos contrariados― es conveniente que la terapia de lateralidad vaya dirigida a lateralizar a la persona a la izquierda, en lugar de a la derecha. En esta entrevista, la directora de nuestro centro, Joëlle Guitart, expone el caso de un niño que ha sido lateralizado como zurdo; es decir, homolateralmente a la izquierda.

¿Qué caso va a exponer hoy? 

El de un niño que llegó a la consulta cuando tenía cuatro años y cinco meses, y al que llamaré Alain.

 

¿Cuáles son las particularidades de este caso? 

En aquel entonces, junio de 2016, Alain estudiaba en el Liceo Francés. Estaba en parvulario. Sus padres, que son ingenieros, lo trajeron al centro porque tenía muchas dificultades de aprendizaje; sobre todo, para hablar en francés y en la lectoescritura. Presentaba un gran bloqueo, así como un rechazo absoluto al colegio.

Alain invertía tanto las letras como los números y, como lo hacían escribir con la derecha, su grafía era ilegible. Escribía de izquierda a derecha, omitía letras, su sintaxis era deficiente y no tenía bien adquirida la noción de temporalidad ni la de espacio.

¿El francés era su lengua materna? 

No, era el catalán; que es la lengua en la que hablaba con su madre. Dadas las dificultades que presentaba como consecuencia de su lateralidad mal configurada, estudiar en castellano, catalán y francés era demasiado para él.

 

En concreto, ¿cuáles eran sus problemas de aprendizaje? 

Alain invertía tanto las letras como los números y, como lo hacían escribir con la derecha, su grafía era ilegible. Escribía de izquierda a derecha, omitía letras, su sintaxis era deficiente y no tenía bien adquirida la noción de temporalidad ni la de espacio; razón por la que también tuvo que dejar las clases de piano que recibía. No podía seguirlas. Además, era daltónico, aunque era muy bueno en todo lo relacionado con la creatividad y los colores. De hecho, les recomendé a los padres un centro para que pudiera desarrollar esta creatividad. También rechazaba dibujar la figura humana.

 

¿Y su carácter? 

Era muy introvertido, pero líder (no es contradictorio), y presentaba una gran ansiedad e inseguridad. No quería hacer nada sin su madre. No obstante, no había nada alarmante desde el punto de vista psicológico o psiquiátrico.

 

¿Cuáles fueron los resultados del test de lateralidad? 

El test mostró una hipertonía notable tanto en miembros superiores como inferiores. Respecto a la lateralidad, la de la mano era 40 % izquierda, 60 % derecha; la del ojo era derecha, la de la pierna estática era izquierda, la de la pierna dinámica era 65 % izquierda y 35 % derecha; la del oído, 40 % izquierda y 60 % derecha, y la motricidad facial era prácticamente 50 % izquierda, 50 % derecha.

Normalmente, se lateraliza a la persona a la derecha, como diestra, ya que el porcentaje de personas diestras entre la población es mucho mayor que el de zurdas (95-5 %). Sin embargo, cuando la lateralidad de una persona, a nivel general, está más dirigida a la izquierda es conveniente lateralizarla homolateralmente a la izquierda.

¿Cómo decidió lateralizarlo? 

Homolateralmente a la izquierda.

 

No es muy común la lateralización a la izquierda, ¿no?

No, no lo es. Normalmente, se lateraliza a la persona a la derecha, como diestra, ya que el porcentaje de personas diestras entre la población es mucho mayor que el de zurdas (95-5 %). Sin embargo, cuando la lateralidad de una persona, a nivel general, está más dirigida a la izquierda es conveniente lateralizarla homolateralmente a la izquierda. Es importante hacer hincapié en que, por desconocimiento, a muchos de estos niños se les fuerza en la escuela a la derecha.

 

¿Por qué?

Por desconocimiento. Pero es muy contraproducente. A los niños que son zurdos contrariados siempre hay que lateralizarlos de manera homogénea a la izquierda. Alain ha terminado la terapia con éxito. Es zurdo de brazo y mano, de pierna dinámica y estática, de ojo y de oído y cervicales.

 

¿Hay otros datos relevantes en el caso? 

Al ser hipertónico, era un niño muy ágil, pero lento en las tareas, y muy ansioso. Al igual que los padres, tenía un nivel de autoexigencia sumamente alto. Además, la relación con su madre era de extrema dependencia. Alain estaba siempre agotado, se iba a dormir cada día a las 18 h porque se sentía exhausto, y se levantaba a las 7.30 de la mañana. Es decir, necesitaba dormir casi catorce horas al día y, aun así, le costaba levantarse. También presentaba claustrofobia, fundamentalmente, en los ascensores, y onicofagia (se comía la uñas de las manos).

 

Tras empezar la terapia, ¿cuándo le hace el primer test de control? 

En enero de 2017. En su informe, la terapeuta expone que si siguen trabajando la temporalidad ―las nociones de ahora, antes, después― y toda la parte espacial ―arriba, abajo, derecha, izquierda― Alain progresará bien. Y recalca que, aunque lo ve más sonriente y menos triste, deberán seguir trabajando su autoexigencia y su capacidad para disfrutar de lo que sí hace bien, ya que no tolera cometer errores, por ejemplo.  Recuerdo, además, que en este punto de la terapia pasó algo curioso.

 

¿Qué ocurrió? 

Habían transcurrido tan solo 6 meses desde que inició el tratamiento, pero Alain le dijo a su madre que ya había finalizado la terapia.

 

¿Y a la madre no le extrañó? 

No, porque le constaba que Alain tenía una buena relación con la terapeuta y que venía al centro voluntariamente. Así que se creyó que le habíamos dado el alta en seis meses.

 

La dinámica familiar es un aspecto que tiene un gran peso en los pacientes. En este caso, sin entrar en detalles, diré que Alain cargaba con la maleta de la ansiedad familiar.

¿Por qué Alain quiso dejar la terapia? 

Quería ir a fútbol, y las sesiones coincidían con el horario del entrenamiento. Hablamos con la madre, se resolvió la situación cambiando la hora de las sesiones y Alain prosiguió su tratamiento.

 

¿La primera entrevista con los padres cómo fue? 

Su valoración fue muy positiva. La maestra del Liceo Francés había reportado una evolución importante y, aunque todavía cometía errores, ya empezaba a hablar en francés. Además, lo veían mucho más suelto. Decidieron que lo apuntarían a natación y a clases de música en septiembre. Yo no estoy de acuerdo con que los niños hagan tantas actividades extraescolares, como he comentado en alguna ocasión. Actualmente, muchos padres proyectan una gran exigencia en este sentido en sus hijos, cuando los niños deberían tener más tiempo para jugar. Pero no me opuse.

 

¿Hay algo más a destacar?

Los padres también me comentaron que cuando Alain aplaudía, lo hacía como diestro. Les hice notar que en seis meses de terapia, que son 24 sesiones, no podía haber más progresos de los que ya había habido. Lo entendieron.

 

¿Cuándo fue el segundo test de control? 

En junio de 2017.  La hipertonía de miembros superiores e inferiores había disminuido, tenía más interiorizado el esquema corporal, su pupila estaba menos dilatada, se quejaba menos del dolor en los ojos que solía comentar y ya chutaba mejor la pelota, aunque, a veces, todavía confundía derecha e izquierda, le costaba saltar a la pata coja y seguía con la ansiedad, a pesar de que había cierta mejoría en este sentido.

 

¿Por qué sentía tanta ansiedad?

Como he explicado en alguna entrevista anterior, la dinámica familiar es un aspecto que tiene un gran peso en los pacientes. En este caso, sin entrar en detalles, diré que Alain cargaba con la maleta de la ansiedad familiar.

Alain había hecho grandes progresos en la organización espacial y temporal. Pero el cambio
más destacable fue en su comportamiento: se mostraba mucho más extrovertido, cada vez menos ansioso, más maduro y se notaba que había ganado confianza en sí mismo.

¿Algún progreso más o dato destacable?

Los padres lo habían llevado al médico porque Alain estaba siempre muy pálido y con mucha tos por las noches, pero no le encontró nada remarcable. En este paciente, como en otros, el porcentaje de somatización era alto. El padre viajaba mucho; es decir, estaba muy ausente y la madre debía levantarse varias veces cada noche para atender las demandas de Alain: a veces decía tener hambre; otras, pipí, o lloraba, o quería agua, etc. Esta situación se fue resolviendo. Asimismo, aunque en el centro trabajamos con técnicas de relajación, también empezó a ir a un osteópata para la cuestión de la ansiedad. El osteópata le fue muy bien.

 

¿Las demandas de Alain hacia su madre eran llamadas de atención?

Sí, producto de la dinámica familiar. De cualquier modo, en este punto de la terapia ya estaba habiendo una mejoría significativa de la autoexigencia y de la ansiedad.

 

Pasemos al tercer test de control

Fue en noviembre de 2017. En esta fase, Alain había hecho grandes progresos en la organización espacial y temporal. Pero el cambio

más destacable fue en su comportamiento: se mostraba mucho más extrovertido, cada vez menos ansioso, más maduro y se notaba que había ganado confianza en sí mismo. De hecho, al despedirse de mí, me dio espontáneamente un beso, lo cual hubiera sido impensable antes de todo este recorrido. Por lo demás, había tenido un eczema en la cara, pero se le curó, y su aspecto general también era mucho mejor, más saludable. Del mismo modo, había tenido algún problema de control de esfínteres cuando se le hacían cosquillas, pero este aspecto también se superó.

 

¿Cómo fue la reunión con los padres para comentar el resultado del tercer test?

Comentaron que Alain ya no sentía claustrofobia, ni siquiera en los ascensores; que gestionaba mucho mejor la frustración cuando se equivocaba en algo, que lo notaban con más seguridad en sí mismo y que ahora no se agotaba tanto: había empezado a acostarse dos horas más tarde, a las 20 h. Lo que sí persistía era la onicofagia, algunas dificultades en la motricidad fina (recortar, pintar, etc.) y su rechazo a dibujar. También me explicaron que tiempo atrás, y siempre coincidiendo con el fin de semana para no ir el lunes al colegio, decía tener otitis; es decir, seguía habiendo ahí un síntoma psicosomático de malestar. Esto también se había resuelto antes del tercer test de control.

En esta fase, la terapeuta reporta que Alain muestra interés en aprender, que ahora, cuando pide ayuda, lo hace para progresar en sus aprendizajes y no para que hagan las cosas por él. También es importante destacar que el paciente empieza a ser consciente de sus avances. En esta fase deja de invertir por primera vez las letras al escribir.

¿Los síntomas psicológicos estaban relacionados con su lateralidad cruzada?

Sí. Cuando una persona empieza a ser más feliz y aumenta su calidad de vida, la somatización va disminuyendo. Por eso en la terapia de lateralidad trabajamos en tres aspectos: con ejercicios que estimulan los ítems de la lateralidad y la psicomotricidad (la organización espaciotemporal, la comprensión, la concentración, etc.), la tensión del cuerpo que impide que el cerebro integre los nuevos conocimientos, y la parte emocional.

 

¿Cómo fue el cuarto test de control?

Este test fue en mayo de 2017. Alain estaba mucho menos hipercinético, la lateralización era más homogénea a la izquierda, la coordinación ideomotriz había mejorado mucho y había bajado considerablemente la ansiedad, lo cual también se notó en que ya casi no se iba a dormir con su mamá cuando el padre estaba de viaje. En esta fase, la terapeuta reporta que Alain muestra interés en aprender, que ahora, cuando pide ayuda, lo hace para progresar en sus aprendizajes y no para que hagan las cosas por él. También es importante destacar que el paciente empieza a ser consciente de sus avances. En esta fase deja de invertir por primera vez las letras al escribir, algo de lo que él mismo se sorprendió (si lo hizo es porque fue consciente de ello) y que representó una gran motivación. La terapeuta también reporta que está más atento y que se siente más seguro y cómodo en la relación con ella.  Coincidiendo con este cuarto test recibí una llamada de la maestra de Alain.

 

¿Por qué motivo?

Quiso comunicarme que Alain estaba haciendo grandes progresos en la lectoescritura y que ya no era tan lento al hacer las tareas. Lo veía menos apocado y mucho más sociable. Había hecho amigos.

 

¿Qué destacaría de la reunión con los padres?

Me informan de que Alain ha empezado a asistir a un grupo de refuerzo en el colegio con otros cuatro niños que tienen dificultades con el lenguaje. También me hacen saber que han observado muchos progresos. El más destacable es que ya apenas confunde la orientación espacial de las letras. No obstante, sigue teniendo dificultad con las restas; una dificultad que fue superando posteriormente.

Los padres están muy satisfechos con la terapia, pero trasladan su propia autoexigencia a su hijo; lo cual veo a menudo en consulta. Vivimos en una sociedad que ejerce mucha presión y los niños reciben las consecuencias.  Aquí es cuando también intervengo como terapeuta  con los padres, ya que ellos también sufren esta autoexigencia.

Pasemos al quinto test de control

Fue en noviembre de 2017. En esta fase, Alain ya ha conseguido una armonía notable entre el rendimiento neurofisiológico (lateralidad) y el rendimiento mental y emocional. Les comunico a los padres que lo más probable es que finalice la terapia en diciembre, y están de acuerdo. Se muestran muy satisfechos con todos los avances de su hijo relacionados con la mecánica lectora, la retención lectora, la comprensión lectora y la organización espaciotemporal; avances que confirma la profesora particular que le pusieron unos meses antes. Sin embargo, me comentan que han llevado al niño a una logopeda por una pequeña dificultad de pronunciación con la b y la v que requeriría que siguiera yendo. Mi consejo es que, en todo caso, lo posterguen, ya que sus notas escolares están siendo buenas y ya realiza varias actividades extraescolares, además de venir a terapia. El niño necesita algo de respiro. Después de hablarlo con su profesora particular, la cual está de acuerdo conmigo, deciden no llevarlo a la logopeda. También me comentan que Alain sigue ampliando y consolidando su círculo de amigos.

 

La exigencia de los padres era alta…

Sí, los padres están muy satisfechos con la terapia, pero trasladan su propia autoexigencia a su hijo; lo cual veo a menudo en consulta. Vivimos en una sociedad que ejerce mucha presión y los niños reciben las consecuencias.  Aquí es cuando también intervengo como terapeuta  con los padres, ya que ellos también sufren esta autoexigencia.

 

En esta reunión, ¿comentan algún punto más importante?

El padre señala que, en casa, Alain sigue irascible, que responde mal, que sigue teniendo una actitud militar y que se pelea mucho con su hermano mayor. Comentamos que todavía hay que seguir trabajando para que mejore su capacidad de gestionar la frustración, así como el aspecto de la lentitud.

 

¿Cuándo le hace el sexto test de control?

En abril de 2018. En su caso, fue el último antes de darle el alta. Los resultados mostraron que Alain se había recuperado en un 91 %. Ya estaba dominando la comprensión lectora, lo cual significa que la mecánica y la retención lectoras son correctas. Recordemos que no puede haber comprensión lectora si el niño tiene serias dificultades para leer y, que si tiene estas dificultades, al leer no podrá retener lo que ha leído, ni comprenderlo.

 

Tras darle el alta, ¿aumentó todavía más la recuperación?

Sí, al hacerle los sucesivos test posterapia, se fue incrementando hasta un 97 %; un porcentaje que está muy bien. Recordemos tres cosas importantes: que ninguna persona tiene una lateralidad 100 % zurda o diestra, y que es fundamental que los pacientes realicen los ejercicios que se le dan para hacer en casa cuando terminan la terapia. Estos ejercicios acaban de afianzar la lateralidad que se ha trabajado durante todo el tratamiento. Cuando la terapia se lleva a cabo correctamente, la lateralidad ya no vuelve a cambiarse; es decir, no hay regresión o recaídas.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.

Desde que se decretaron las nuevas medidas de restricción de la movilidad a finales de octubre, en el centro tramitamos los justificantes de desplazamiento a los pacientes y a sus acompañantes. Si vas a pedir cita, por favor, solicítanos el justificante. Una de las excepciones a las limitaciones de movilidad vigentes son los desplazamientos, debidamente justificados, a centros y establecimientos sanitarios y sociales.

El caso de Guillem: rigidez neurofisiológica, mental y emocional
Link Enlarge

El caso de Guillem: rigidez neurofisiológica, mental y emocional

Centro de lateralidad y psicomotricidad Joelle Guitart 12 noviembre, 2020 El trastorno de lateralidad, Lateralidad cruzada

Por Susana Lladó

 

La directora de nuestro centro, Joëlle Guitart, expone en esta entrevista el caso de Guillem; un caso complejo de un niño con lateralidad cruzada que acaba de finalizar la terapia con éxito.

¿Cuántos años tenía Guillem cuando llegó al centro?

Cuando Guillem acude al centro por primera vez en abril de 2018 tiene 12 años y nueve meses, y está en 1º de ESO.

 

¿Cuál fue el motivo de consulta de sus padres?

A la primera consulta Guillem vino solo con su padre, el cual quería un diagnóstico y pronóstico de su hijo. El relato fue que Guillem tenía problemas de concentración, lentitud, dificultades con la física y las matemáticas, sobre todo en el pensamiento lógico; migrañas oftálmicas frecuentes (las cuales estaban relacionadas con el problema de lateralidad heterogénea), tardaba mucho en responder cuando se le hacía una pregunta, su reacción era muy lenta; era muy ansioso, no se le daba bien el ejercicio físico (tenía una hipotonía considerable), presentaba TOC (trastorno obsesivo-compulsivo) y era bastante hipocondríaco. Además, tenía que llevar plantillas por tener los pies planos, padecía otitis…

 

Es bastante habitual que los niños con lateralidad heterogénea tengan pies planos

Sí, es debido a la hipotonía. Suelen tener poca curva en los pies, caminar de una forma bastante patosa y tener las rodillas en arco: estas se acercan formando una v.

 

Desde el punto de vista diagnóstico, ¿hay algún rasgo más destacable en el caso de Guillem?

Sí. De hecho, el caso de Guillem es un caso de rigidez neurofisiológica, mental y emocional; un caso mucho más complejo de lo que parecía en un principio.

 

¿Cuál fue el resultado del test de lateralidad?

Este primer test lo realizamos en abril de 2018 y mostró una lateralidad muy heterogénea con fuerte hipotonía tanto en los miembros superiores como inferiores, lo que explica que su motricidad manual fina fuera deficiente. Los resultados fueron:  lateralidad de la mano y brazo, 65 % izquierdo, 35 % derecho; el ojo, derecho; pierna estática, derecha; pierna dinámica, 60 % derecha y 40 % izquierda; oído 55 % derecho y 45 % izquierdo; la motricidad facial y cervicales 45 % derecho y 55 % izquierdo.

 

¿Había realizado otras terapias anteriormente?

Antes de acudir al centro, iba a sesiones de acupuntura, aunque sin resultados. También estuvo haciendo una rehabilitación de los ojos (optometría) que no estaba mostrando avances. Desde los cuatro años llevaba gafas por hipermetropía y astigmatismo.

 

¿Cómo se decide lateralizarlo?

A la izquierda, como zurdo.

Había una falta de madurez importante. Falta de yo. Falta de yo corporal, mental y neurofisiológico. La personalidad que debería haber desarrollado a su edad no estaba formada. No había autonomía

¿Había otras dificultades y rasgos que permitan entender mejor su caso?

Además de lo que ya he mencionado, estaba muy obsesionado con los microbios (antes del Covid), por lo que se lavaba compulsivamente las manos; a veces tenía vértigos, siempre estaba cansado, se bloqueaba continuamente, hacía fútbol, pero su entrenador le comunicó que no podía seguir en el equipo porque no era nada ágil; estaba muy enganchado al móvil y a la videoconsola, tenía alergia a los pelos de gatos y perros…

 

¿Cómo iba en el colegio?

Cuando se esforzaba, la caligrafía era bastante buena, como la redacción, pero no le gustaba leer, ya que le costaba la mecánica lectora y, por tanto, la retención y la comprensión lectora. Tenía que volver a leer los párrafos de un texto varias veces para comprender el hilo conductor. También le costaba muchísimo el inglés. Le gustaba hacer los deberes con la madre, fundamentalmente los de mates y física; las asignaturas que llevaba peor, además de los idiomas.

 

¿Y su carácter?

Guillem era, y es, un niño muy sensible; lo cual está muy bien, pero con una gran falta de confianza en sí mismo. Se inhibía y era muy poco sociable.

 

¿Hay algún avance cuando hacen el primer cambio de impresiones con los padres tras empezar la terapia?

Esta primera visita con los padres fue en junio de 2018, un mes y medio después de que Guillem empezara la terapia de lateralidad. Les comunico que la adaptación a la terapia es buena, pero que el niño se somete a la terapeuta acatando lo que esta le va indicando de forma muy mecánica, sin desarrollar su propia capacidad para pensar.

 

¿Puede explicarlo un poco más?

Había una falta de madurez importante. Falta de yo. Falta de yo corporal, mental y neurofisiológico. La personalidad que debería haber desarrollado a su edad no estaba formada. No había autonomía.

La terapeuta me informó en su evaluación que el caso era mucho más complejo de lo que pudiera parecer. Seguía con una actitud muy sumisa y el perfil era ligeramente de autismo. Las conductas obsesivas le daban seguridad y tranquilidad. Se estaba trabajando a fondo para que Guillem empezara a conectar con lo que sentía y pensaba, porque era como si hubiera un desierto emocional

¿Qué ítems de lateralidad se estaban empezando a trabajar?

La memoria, la coordinación ideomotriz, la coordinación facial, la atención y el razonamiento. También había empezado a hacer natación, tal como le recomendamos. Asimismo, acordamos que iba a reducir las horas que dedicaba al móvil y a los videojuegos, y se estaba distribuyendo este tiempo según lo acordado. Cabe destacar que, aunque se bloqueaba a menudo en la terapia, con el acompañamiento de la terapeuta se lograba que se desbloquease. También estaba haciendo ejercicios de relajación y respiración, y de desbloqueo corporal. Le recomendamos unas sesiones con un osteópata y, con todo este trabajo, empezó a respirar mejor que antes, ya que no era consciente de su propia respiración y tenía una respiración muy corta.

 

¿Y emocionalmente?

Estaba empezando a trabajar la ansiedad, la inseguridad, la falta de madurez y la tristeza. A Guillem le gustaba venir a terapia y ponía una gran voluntad en las sesiones.

 

¿En casa debía hacer alguna actividad específica?

Sí, leer cada día un rato con los padres y explicar después qué había entendido, oralmente o por escrito.

 

¿Cuándo y cómo fue el primer test de control?

Antes de este primer test, que fue en octubre de 2018, Guillem pasó de curso, a 2º de ESO. No obstante, la terapeuta me informó en su evaluación que el caso era mucho más complejo de lo que pudiera parecer. Seguía con una actitud muy sumisa y el perfil era ligeramente de autismo. Las conductas obsesivas le daban seguridad y tranquilidad. Se estaba trabajando a fondo para que Guillem empezara a conectar con lo que sentía y pensaba porque era como si hubiera un desierto emocional. A pesar de que la rigidez corporal, mental y emocional ya no era tan fuerte, había que seguir trabajándola. Además, la presión de los padres le provocaba más ansiedad y bloqueo a Guillem, por lo que les sugerimos que empezaran a preguntarle por sus emociones para que en el ámbito familiar también pudiera expresarlas.

 

¿Cuáles fueron los resultados de este segundo test de lateralidad?

Brazo y mano, 70 % izquierdo, 30 % derecho; ojo, derecho; pierna estática, 10 % izquierda, 90 % derecha; pierna dinámica, 45 % izquierdo, 55 % derecho; oído, 50 % derecho, 50 % izquierdo; motricidad facial y cervicales, 55 % izquierdo, 45 % derecho.  Unos resultados que están bastante bien para un primer test de lateralidad tras dos meses de terapia.

Cuando le dolía algo, estaba convencido de que se volvería sordo, de que perdería la vista, etc. Y además de su fobia a las bacterias, solamente bebía agua de una marca determinada porque creía que era la única que no perjudicaría su salud. Lo importante de esto es que estaba obsesionado con temas muy específicos relacionados con la enfermedad

¿Los padres estaban apreciando algún cambio positivo?

Sí, nos hicieron saber que en clase se concentraba más, que entendía mejor las explicaciones que se le daban en el colegio y en casa, que ya no era tan lento al responder y que se bloqueaba menos. También estaban observando que la hipotonía había disminuido y que estaba más ágil. De hecho, empezaron a practicar esquí en familia. Las migrañas oftálmicas también estaban disminuyendo: eran menos frecuentes e intensas. Y no estaba tan ansioso, parecía que se sentía mejor, que se abría más a los demás y empezó a jugar a fútbol con su padre una hora al día. No obstante, Guillem seguía con TOC, con la hipocondría y negándose a leer.

 

¿Cómo le afectaba la hipocondría?

Cuando le dolía algo, estaba convencido de que se volvería sordo, de que perdería la vista, etc. Y además de su fobia a las bacterias, solamente bebía agua de una marca determinada porque creía que era la única que no perjudicaría su salud. Lo importante de esto es que estaba obsesionado con temas muy específicos relacionados con la enfermedad.

 

¿Cuándo fue el siguiente test de control?

El segundo test de control lo realizamos en marzo de 2019. Los resultados habían mejorado sensiblemente desde que le hicimos el primer test de lateralidad al llegar al centro: mano y brazo, 55 % izquierdo, 45 % derecho; ojo,10 % izquierdo, 90 % derecho; pierna estática, 20 % izquierda, 80 % derecha; pierna dinámica, 50 % izquierdo, 50 % derecho; oído, 45 % derecho, 55 % izquierdo; motricidad facial y cervicales, 55 % izquierdo, 45 % derecho (igual que en el primero).  Unos resultados que están bastante bien para un primer test de lateralidad tras dos meses de terapia.

En este periodo todavía depende mucho del apoyo de la madre para hacer las tareas escolares, sigue con bastante ansiedad y no consigue terminar un examen de Física en el colegio, pero hay avances en la coordinación ideomotriz, la estructuración espaciotemporal, la abstracción lógico-matemática, la comprensión de los idiomas y la confianza en sí mismo. También han seguido disminuyendo los dolores de cabeza y la onicofagia (se lastimaba las uñas con la otra mano). Aunque el curso escolar se le hace difícil, la escuela informa que pasará a 3º de ESO.

 

¿Y emocionalmente?

Empieza a salir de casa solo, le gusta sacar a pasear al perro y muestra otros intereses diferentes a los relacionados con Internet. La evolución es satisfactoria.

El último test de control lo hicimos en febrero de 2020. Guillem sigue avanzando en la agilidad mental, la hipotonía, la lectura, la comprensión lectora y la concentración, y se trabaja para que tenga más herramientas en el campo verbal. Cada vez socializa más. La madre dice que está más maduro, seguro de sí mismo y comunicativo

¿Cuáles es la situación en el tercer test de control?

Este test lo hacemos en julio de 2019. Los resultados muestran que la curación ha llegado al 78 %. Los resultados son: brazo y mano, 80 % izquierdo, 20 % derecho; el ojo, 20 % izquierdo, 80 % derecho; pierna estática, 35 % izquierda, 65 % derecha; pierna dinámica, 45 % derecha y 55 % izquierda; oído 40 % derecho y 60 % izquierdo; la motricidad facial y cervicales 40 % derecho y 60 % izquierdo. Son unos buenos resultados.

Guillem ya ha empezado a leer, aunque sigue sin gustarle, pero duerme poco porque sigue enganchado a la tablet.  La concentración, la ortografía y el vocabulario han mejorado significativamente, aunque sigue costándole hacer un esquema o cuadro sinóptico (lo cual requiere abstracción). Los dolores de cabeza tensionales han cesado, prácticamente, y aunque todavía le cuesta registrar lo que siente y piensa, empieza a poder comunicarse en este sentido; lo cual influye en los resultados de su rendimiento. Sigue ganando autonomía en los ejercicios de la terapia y los padres también observan que ya es más independiente y que su capacidad de razonamiento es bastante buena. Guillem ha vuelto a ser aceptado en el equipo de fútbol de amigos debido a que ha disminuido bastante la hipotonía y, por tanto, es mucho menos patoso. También empieza a quedar con otros niños del barrio para jugar y caminar. Se siente mucho mejor consigo mismo. La comprensión lectora debe seguir mejorando porque sigue siendo escasa. La ansiedad y los problemas de otitis se han reducido (tenía pólipos en la nariz).

 

¿Y los resultados del cuarto?

La curación ya es de un 85 %. Hay progreso en todos los ítems de lateralidad. Guillem es mucho más autónomo, la mejoría de sus capacidades mentales y su adaptación en la escuela y en las relaciones sociales es evidente, ha dejado de pasar tanto tiempo online, empieza a interesarse por los libros sobre animales y empieza a leer artículos de periódicos y, como está motivado, entiende lo que lee (al desbloquearse la parte emocional se desbloquea la mental). Progresa en todas las asignaturas, incluidas las matemáticas. Su yo emocional, mental y corporal está mucho más construido, y no hay tanta infravaloración ni ansiedad. Los vértigos disminuyen.

Este test lo hacemos en octubre de 2019 y la lateralidad ya es predominante hacia la izquierda. Apenas hay migrañas ni dolores. La terapia se enfoca a que aprenda a razonar y reflexionar por sí mismo. Para ello se sigue trabajando la coordinación ideomotriz, la concentración y la organización espaciotemporal. El podólogo le cambia las plantillas porque ya empieza a tener curva en la planta de los pies. Ahora va a nadar dos veces por semana. Ya solo se arranca la uña del pulgar izquierdo.

 

¿Cuál es el feedback de los padres en esta etapa?

Nos hacen saber que ya se comunica mucho más y con mayor fluidez, que sus relaciones sociales se han enriquecido, que hay buenos progresos en las matemáticas, aunque le sigue costando la Física.

 

¿Cuándo le realiza el quinto test de control?

El último test de control lo hicimos en febrero de 2020. Guillem sigue avanzando en la agilidad mental, la hipotonía, la lectura, la comprensión lectora y la concentración, y se trabaja para que tenga más herramientas en el campo verbal. Cada vez socializa más. La madre dice que está más maduro, seguro de sí mismo y comunicativo. Se han resuelto los dolores producidos por sus problemas oculares y de otitis, y sigue yendo a natación y haciendo actividades con sus amigos. Guillem manifiesta que quiere estudiar para dedicarse a algún campo relacionado con la informática.

Los resultados del test de lateralidad son los siguientes: brazo y mano, 90 % izquierdo, 10 % derecho; el ojo, 40 % izquierdo, 60 % derecho; pierna estática, 50 % izquierda, 50 % derecha; pierna dinámica, 30 % derecha y 70 % izquierda; oído y motricidad facial y cervicales, 30 % derecho y 70 % izquierdo.

 

¿Y el último test de control?

Ha sido ahora, en octubre de 2020. Los resultados del test de lateralidad han sido los siguientes: brazo y mano, 90 % izquierda, 10 % derecha; el ojo, 60 % izquierdo, 40 % derecho; pierna estática, 60 % izquierda, 40 % derecha; pierna dinámica, 20 % derecha y 80 % izquierda; oído, 80 % izquierdo, 20 derecho y motricidad facial y cervicales, 25 % derecho y 75 % izquierdo. Es decir, la curación es del 90 %.

 

¿Cuál ha sido la reacción de los padres?

Han visto que ha habido un cambio extraordinario, sobre todo, en lo que hace referencia a la rigidez neurofisiológica, mental y emocional de su hijo, porque era un niño con un bloqueo casi total en todos estos aspectos.

La terapia ya ha finalizado. A partir de ahora, como todos los pacientes que terminan el tratamiento, Guillem deberá hacer en casa una serie de ejercicios de los que hacía con la terapeuta aquí en el centro para afianzar la lateralidad lograda, y vendrá 3 veces más al centro cada 5-6 meses para que hagamos los respectivos controles de seguimiento antes de darle el alta definitiva. El caso de Guillem es un caso difícil, como me he mencionado, pero, a la vez, es un caso muy gratificante: la constancia y voluntad del paciente durante el tratamiento, la implicación de los padres y la escuela durante todo el proceso y la labor de la terapeuta han sido cruciales para su recuperación.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.

Desde que se decretaron las nuevas medidas de restricción de la movilidad a finales de octubre, en el centro tramitamos los justificantes de desplazamiento a los pacientes y a sus acompañantes. Si vas a pedir cita, por favor, solicítanos el justificante. Una de las excepciones a las limitaciones de movilidad vigentes son los desplazamientos, debidamente justificados, a centros y establecimientos sanitarios y sociales.

Respondemos las preguntas más frecuentes sobre la terapia de lateralidad cruzada
Link Enlarge

¿En qué consiste la terapia de lateralidad cruzada?

Centro de lateralidad y psicomotricidad Joelle Guitart 13 octubre, 2020 El trastorno de lateralidad, Lateralidad cruzada, Sin categorizar, Terapia de lateralidad cruzada

La lateralidad no hace referencia exclusivamente a la mano

Para comprender en qué consiste la terapia de lateralidad cruzada, lo primero que hay que saber es que la lateralidad de una persona no hace referencia únicamente a la mano. Algunas personas creen erróneamente que tener la lateralidad mal establecida significa tan solo confundir la derecha con la izquierda, sin más implicaciones, porque desconocen que la lateralidad de una persona entraña todo el eje corporal; es decir, el eje ojo-mano-pie, además del oído.

Si la lateralidad de todo este eje no ha quedado bien definida como diestra o zurda durante los 5 primeros años de vida (lateralidad homogénea), la persona no podrá desarrollarse con una buena construcción del esquema corporal, ni podrá integrar adecuadamente las percepciones que le lleguen del mundo externo, por lo que no podrá orientar bien su cuerpo en el espacio ni su yo en el tiempo, de la misma forma que tampoco podrá ubicar bien los objetos respecto a su cuerpo.

Cuando hay grupos neurofisiológicos dominantes hacia un lado y otros grupos neurofisiológicos dominantes hacia el lado opuesto, esta heterogeneidad puede provocar dificultades en la coordinación psicomotriz. Todo ello repercutirá en el buen desarrollo neurofisiológico y, por tanto, en la adquisición de diversos aprendizajes.

Por otra parte, también es preciso aclarar que el hecho de confundir en algunas ocasiones la derecha con la izquierda no significa necesariamente que la persona tenga mal establecida su lateralidad.

Por las razones expuestas anteriormente, la única manera de poder hacer un diagnóstico certero de lateralidad es realizar un test completo que incluya la lateralidad de mano, pierna estática, pierna dinámica, ojo, oído y cervicales.

Os recomendamos leer el artículo ¿Cuándo hablamos de lateralidad cruzada? Tipos y tratamiento.

En qué consiste la terapia de lateralidad cruzada

La finalidad de la terapia de lateralidad es lateralizar a los pacientes homolateralmente (como diestros o como zurdos, según los resultados del test), aunque ninguna persona tiene una lateralidad 100 % homolateral.

Ahora bien, dado que estas personas han sufrido mucho a causa del trastorno y que suelen estar muy tensionadas, no basta con enfocar la terapia exclusivamente a la estimulación de los grupos neurofisiológicos para que esta sea eficaz: se hace imprescindible trabajar la relajación del cuerpo y realizar un abordaje emocional. Así pues, trabajamos paralelamente en tres aspectos:

  1. Los ejercicios orientados a estimular todos los ítems que engloba la lateralidad y la psicomotricidad: la concentración, la comprensión, la memoria, la orientación temporal y espacial, el equilibrio, etc.
  2. Las técnicas de respiración y relajación enfocadas a distender el cuerpo para que los ejercicios psicomotores cumplan su función y el cerebro sea capaz de aprender e integrar los nuevos conocimientos.
  3. La parte emocional que pueda interferir en la evolución del paciente.

Además de lateralizar a la persona homolateralmente, el objetivo final de la terapia de lateralidad cruzada es armonizar las funciones mentales trabajando la coordinación de las corporales. Mediante esta reeducación se corrige la incapacidad de la contención motriz, mental, afectiva e intelectual, ya que el pensamiento, el movimiento (incluyendo el equilibrio) y la relación con el entorno son 3 aspectos que están interrelacionados: si uno de estos aspectos falla, el desarrollo de los otros dos queda afectado.

Cuáles son los ítems de la lateralidad y la psicomotricidad

La terapia de lateralidad la desarrollamos a través de los siguientes ítems :

  • Equilibrio estático. Control postural
  • Equilibrio dinámico. Coordinación general
  • Motricidad facial
  • Habilidad manual y digital
  • Esquema corporal
  • Orientación derecha-izquierda
  • Estructuración temporal
  • Estructura espacial
  • Organización perceptiva
  • Organización temporal

Equilibrio estático

El control postural o equilibrio estático es la facultad que tiene el sujeto de mantener durante un cierto tiempo (uno 15 segundos, aproximadamente) el conjunto de sinergias necesarias para el control de la inmovilidad.

Equilibrio dinámico: coordinación general

La falta de coordinación dinámica se observa en estos pacientes por el andar patoso, los tropiezos, las caídas frecuentes y la descoordinación entre el movimiento de los miembros superiores e inferiores. Se ve también por la dificultad para correr, subir y bajar escaleras, utilizar los juegos de los parques (columpio, saltar a la cuerda…). Estos pacientes tampoco saben ir en bicicleta.

Os recomendamos leer el artículo Por qué los problemas de equilibrio físico afectan al equilibrio emocional.

Motricidad facial

Es la falta de tono neuromuscular en la cara, que se corresponde con una hipotonía general en todo el cuerpo. Las personas afectadas muestran desde bebés dificultades para aprehender el pezón de la madre, les cuesta masticar y tienen dificultades para tragar saliva.

La motricidad facial repercute en el lenguaje oral y en la articulación de las letras d, r, g, j, l, ll. La dificultad que tienen las personas de su entorno para comprenderles les pone muy nerviosos y les hace sentirse no entendidos ni atendidos.

Este trastorno se relaciona con la coordinación dinámica y repercute en el lenguaje escrito; el cual, si se contempla aisladamente, dirige muchas veces al paciente hacia tratamientos de falsas dislexias y disortografías. El tratamiento previo debe dirigirse al esquema corporal y a la coordinación general.

Habilidad manual y digital

A estas personas se les suelen caer los objetos de las manos, tienen dificultad para cortar la carne, desbordan los vasos o tazas al servirse una bebida, etc. La escritura es con mala letra (disgrafía o incluso agrafía), por lo que sus presentaciones y trabajos suelen estar emborronados y sucios; no saben colorear, pegar gomets, seguir cenefas, ni dibujar. Se ve dejadez en el aliño y dificultades para operaciones sencillas como manipular una cremallera haciéndolo con gran lentitud motriz.

En cuanto a los dedos hay una falta de precisión en sus movimientos. No se valen solos para actos como ducharse, vestirse, atar los cordones de los zapatos o ponerse unos calcetines. Incluso tienen dificultades para coger un lápiz correctamente, lo que también hace que su escritura sea muy deficiente.

Estos trastornos conllevan una importante lentitud motriz tanto en casa como en la escuela o instituto, y pueden generar actitudes de rechazo, burla y segregación; sobre todo, en las actividades deportivas (leer el artículo Lateralidad: las dificultades de coordinación en el deporte).

Ante el caso de personas hipotónicas con lateralidad cruzada se crea una confusión con personas dispráxicas. Son falsos dispráxicos; no tienen retraso motor, sino retardo. Pueden tener un cociente intelectual alto y creerse “tontos” y ser tratados como tales.

Esquema corporal

El esquema corporal debe trabajarse en dos aspectos: el conocimiento del cuerpo y la utilización del cuerpo. En el primero, se trata de que el niño conozca y distinga las diferentes partes de la cara y, en general, del resto del cuerpo. Este conocimiento se refiere tanto a su propio cuerpo como al del “otro” (un sujeto al que observe). En cuanto al segundo aspecto, el de la utilización del cuerpo, el terapeuta debe poder apreciar si el niño (o el adolescente o adulto) conoce la utilidad de cada una de las partes, ya que, de no ser así, este desconocimiento implica un conocimiento deficiente del esquema corporal; conocimiento que habrá que trabajar.

Te recomendamos leer la entrevista La organización corporal determina el desarrollo de las funciones superiores.

Orientación derecha-izquierda

La persona debe tener una buena orientación basada en su conocimiento de la derecha y la izquierda, tanto sobre sí mismo como sobre el “otro” (en este caso, el terapeuta) y sobre los objetos. La orientación derecha-izquierda constituye una parte del problema general de orientación.

Previamente al tratamiento de la orientación derecha-izquierda, debe estimularse la noción de arriba-abajo, lejos-cerca, dentro-fuera.

La adquisición de la orientación derecha-izquierda es muy difícil de adquirir. Si al conductor de un coche que tiene este problema se le dan indicaciones de uno u otro lado, seguramente lo hará al revés. Y tendrá problemas con las maniobras de aparcar, relacionar los movimientos del volante con los del coche, además de utilizar las marchas adelante y atrás (leer el artículo Las dificultades para conducir se pueden trabajar en terapia).

Estructuración temporal

Afecta a la capacidad para percibir distintos ritmos y reproducirlos. Por ejemplo: repetir una frecuencia rítmica con sonidos bucales, batiendo palmas, golpeteos, silbidos, etc.

Estructura espacial

La estructuración espacial es la capacidad para descomponer el espacio en elementos y lograr su abstracción. Esta capacidad se observa, por ejemplo, en el ejercicio que consiste en preguntarle al paciente en cuántos pasos recorrería una sala determinada. Para llevarlo a cabo, debe realizar mentalmente dos operaciones: descomponer el espacio específico de la sala y calcular en cuántos pasos podría cruzarla.

Te recomendamos leer la entrevista La desorientación espacial limita la movilidad de las personas con trastorno de lateralidad.

Organización perceptiva

Se trata de la capacidad para diferenciar las formas. Se trabaja con puzles, rompecabezas, tangram, etc.

Organización temporal

La organización temporal es la capacidad de diferenciar la noción “antes – ahora – después”. Constituye el ítem fundamental para la adquisición de la lectoescritura, del concepto de los números y la noción del cambio.

La terapia, ¿es individual o grupal?

La terapia de lateralidad cruzada siempre es personalizada. No obstante, dependiendo del caso y de la evolución del paciente, la sesiones de terapia se realizan individualmente o en grupo, aunque lo más habitual es que sean grupales. En esta entrevista puedes ampliar la información sobre por qué la terapia de lateralidad cruzada debe ser personalizada.

¿Con qué frecuencia se realizan las sesiones?

En general, los pacientes acuden a terapia una vez por semana y la sesiones son de 1 hora (terapia individual) u hora y media (terapia en grupo).

¿En qué consisten los ejercicios?

Los ejercicios del programa son específicos para estimular los recorridos neurofisiológicos que activan el lóbulo cerebral correspondiente a la lateralidad debida, y el programa es dinámico; es decir, se adecua constantemente a la evolución particular del paciente.

Te recomendamos leer el artículo La lateralidad no se cura haciendo ejercicios de YouTube.

¿Por qué hay ejercicios comunes?

Porque hay una serie de síntomas que son comunes a casi todas las personas que tienen un problema de lateralidad (a partir de los 5 años):

  1. Dificultades en el lenguaje oral: fluidez, mecánica lectora, retención y comprensión lectora.
  2. Dificultades en el lenguaje escrito: disgrafía, disortografía y sintaxis.
  3. Deficiencias motoras y funcionales.
  4. Dificultades para las matemáticas: aprendizaje mecánico y razonamiento.
  5. Dificultades para la concentración.
  6. Inestabilidad locomotora y psicoemocional.
  7. Inseguridad y ansiedad.
  8. Problemas de estructuración/organización espaciotemporal.
  9. Dificultades para la integración y retención de la información.

¿Por qué son necesarios los ejercicios personalizados?

Porque las personas con lateralidad cruzada pueden presentar de 1 a 3 cruces de lateralidad y cada cruce tiene una sintomatología asociada diferente (además de la común). Asimismo, aunque dos personas presenten el mismo número de cruces de lateralidad, nunca los presentan en el mismo grado. Además, los pacientes o bien son hipotónicos o bien son hipertónicos. Esta diferencia en el tono muscular también hace necesario trabajar de forma personalizada.

¿Por qué se trabaja la motricidad?

Porque la mayoría de los niños con lateralidad cruzada presentan un retraso en su desarrollo motor y porque los niños con lateralidad cruzada e hipotonía (tono muscular más bajo de lo normal) tienen una coordinación motora deficiente (las personas con lateralidad cruzada son hipotónicas o hipertónicas). En esta entrevista puedes ampliar la información.

¿Los ejercicios de psicomotricidad son juegos?

No, aunque planteamos las actividades manuales y los ejercicios de psicomotricidad como si fueran juegos porque es prioritario que el niño perciba el espacio de terapia como un espacio libre de amenazas: solo así, desde lo que él percibe como un juego, el niño puede conectar con su yo y reforzarlo, podemos trabajar todos los ítems de la lateralidad, reducir su angustia y trabajar sus miedos y problemas conductuales.

En este artículo encontrarás información detallada sobre la función del juego en la terapia de lateralidad cruzada.

¿Se trabajan todos los síntomas a la vez?

Durante los cinco primeros meses, sobre todo, no se deben trabajar todos los síntomas a la vez y, durante toda la terapia, los ejercicios deben seguir una cronología determinada. Primero hay que consolidar una lateralización homolateral básica y, según los resultados neurofisiológicos que muestre el primer test de control, se va avanzando.

Cada paciente exige un tratamiento y un orden específicos. Si no se siguen correctamente, los ejercicios podrían resultar perjudiciales. Por ejemplo, no se debe trabajar el equilibrio dinámico sin estimular antes el equilibrio estático. Lo mismo ocurre con la orientación derecha-izquierda, arriba-abajo y organización perceptiva, que necesitan de una elaboración previa del esquema corporal. Trabajar la organización temporal necesita de una capacidad de abstracción que se elabora en la estructuración temporal. El orden en el trabajo depende de la patología del paciente, por lo que es un orden individualizado que puede ser colectivo si tienen un mismo nivel o cuadro.

¿Cómo se trabajan, por ejemplo, las dificultades lectoras?

Si, por ejemplo, un niño tiene dificultades con la mecánica o la comprensión lectora, en terapia no trabajamos la lectura, sino la estimulación del área de Brocca, que es la del lenguaje y la coordinación ideomotriz. Esta estimulación es la que nos permite resolver los problemas que tiene de disortografía, sus dificultades para entender enunciados, construir correctamente las frases, etc.

La terapia de lateralidad cruzada en adultos

En este artículo encontrarás la información específica sobre el tratamiento de lateralidad en adultos de 30 a 50 años, aproximadamente.

En este artículo encontrarás la información específica sobre el tratamiento de lateralidad en personas mayores de 60 años.

Los test de control durante la terapia de lateralidad cruzada

Cuando el niño lleva un mes y medio de terapia (6-8 horas de trabajo, en función de si es individual o en grupo), siempre tengo una reunión de cambio de impresiones con los padres. En esta entrevista les explico que todavía no les voy a comunicar cambios significativos en su hijo, debido a que estos suelen producirse un poco después, y que la visita es para hacerles saber si su hijo viene de buen grado al centro, si lo vamos a cambiar de grupo o no, etc., y para que me pregunten todo aquello sobre lo que puedan tener dudas. Asimismo, en los casos en los que observo que, como pareja, tienen alguna dificultad que puede interferir en la evolución del niño, intervengo como psicoterapeuta.

Una vez que los pacientes inician la terapia de lateralidad cruzada, cada cinco meses realizo un test de control. Los resultados de estos test, más los informes recabados en las sesiones de terapia, me permiten ver cuál ha sido su evolución durante el periodo correspondiente.

Lo normal es que los resultados del primer test muestren solamente leves mejoras, pero esta pequeña evolución debe darse para que podamos seguir adelante con la terapia.

A partir del segundo test los buenos resultados se multiplican. Esto no se debe, como creen los padres en un primer momento, a que hayamos acelerado el ritmo terapéutico, sino a que se suma el trabajo del primer mes y medio al realizado en los meses siguientes: a base de reeducar al cerebro con los ejercicios adecuados para que aprenda cuál es lado derecho y cuál el izquierdo, va estableciendo correctamente los canales de transmisión; de tal manera que los impulsos nerviosos cada vez sufren menos bloqueos y van menos ralentizados al pasar de un lado del cuerpo al lado opuesto del cerebro, estableciéndose las sinapsis necesarias y estimulando los lóbulos pertinentes para realizar las diversas funciones cognitivas. Los test subsiguientes siempre muestran resultados cada vez más notables.

Al finalizar la terapia, se les da a los pacientes unas indicaciones para que practiquen en su domicilio unos ejercicios con el objetivo de seguir estimulando los recorridos neurofisiológicos. En intervalos de cinco meses, realizamos los tres últimos test de control hasta que damos el alta definitiva.

El 100 % de los pacientes quedan lateralizados homolateralmente, al  menos, en un 80 %, si bien la mayoría de ellos supera este porcentaje hasta lograr una lateralización del 90-95 % (nunca he observado una lateralización homolateral al 100%  diestro-zurdo en ninguna persona). Una vez curados, los pacientes no presentan regresiones; es decir, no hay recaídas. Al tratarse de una terapia neurofisiológica, el problema de lateralidad queda solucionado, ya que los impulsos nerviosos no vuelven a cruzarse por sí solos.

Si quieres hacernos una consulta, puedes contactar con el centro y te atenderá un especialista.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes.

«La terapia de lateralidad cruzada debe ser personalizada»
Link Enlarge

«La terapia de lateralidad cruzada debe ser personalizada»

Centro de lateralidad y psicomotricidad Joelle Guitart 14 julio, 2020 El trastorno de lateralidad, Hipertonía, Lateralidad cruzada, Terapia de lateralidad cruzada

Por Susana Lladó

 

La directora de nuestro centro, Joëlle Guitart, nos explica en esta entrevista el caso de un paciente de 11 años con lateralidad cruzada y fuerte hipertonía que acaba de finalizar la terapia después de haber sido lateralizado a la izquierda, como zurdo, en un 95 %; el máximo de recuperación posible.

A pesar de que su cociente intelectual era alto, sus padres lo trajeron al centro porque tenía importantes dificultades escolares. El paciente tenía un nivel de lateralidad que correspondía a un niño de 8 años.

¿Qué particularidades presenta este caso?

Se trata de un paciente con lateralidad cruzada que llegó al centro cuando tenía 11 años y 10 meses. Presentaba una lateralidad heterogénea con dominancia izquierda; es decir, zurda, y una hipertonía bastante acentuada en cuanto a tensión neuromuscular.

 

¿Qué repercusiones tenía en su vida esta lateralidad cruzada?

A pesar de que su cociente intelectual era alto, sus padres lo trajeron al centro porque tenía importantes dificultades escolares. El paciente tenía un nivel de lateralidad que correspondía a un niño de 8 años. En aquel momento, estaba en sexto de Primaria y sus padres estaban preocupados porque veían que con esas dificultades iba a ser improbable que pudiera cursar el Bachillerato.

¿Cuáles eran en concreto estas dificultades escolares?

Fundamentalmente, tenía problemas de concentración, se dispersaba mucho, no podía seguir las explicaciones de los profesores, era muy lento escribiendo y tenía un rechazo hacia la lectura. Además, la mecánica lectora también era deficiente, le costaba mucho leer en voz alta y, como la retención lectora no era buena, tampoco comprendía lo que leía.

 

¿En qué consistía la falta de concentración?

Los problemas de concentración son un síntoma de lateralidad cruzada. Cuando los pacientes son chicos en edad escolar suelen atender en clase, ya que son niños aplicados, pero de repente se desconectan y ya no escuchan. Esto afecta a su rendimiento escolar, porque cuando en casa tienen que hacer los deberes, no saben qué les han mandado hacer o no recuerdan las directrices para hacer los trabajos.

 

¿Presentaba alguna dificultad más?

Era un niño muy ansioso, lo que aumentaba y agudizaba los bloqueos típicos de las personas con lateralidad cruzada. Y necesitaba ir a dormir con sus padres todas las noches. De hecho, este aspecto no se solucionó hasta hace diez meses, aproximadamente.  Por lo demás, el desarrollo de su psicomotricidad había sido normal: se sentó a los 6 meses, empezó a andar a los 12, comenzó a hablar claro y bien a los 2 años, a los 3 años controló los esfínteres de noche, etc. Tampoco había problemas de relación, es un niño sociable y con amigos, ni de enfermedades.

El profesor se percató de que tenía un problema de lateralidad porque había tenido como alumna a una expaciente del centro y conocía su caso. Supo detectar los síntomas y lo derivó al centro. Es fundamental el papel del profesorado en la detección de la lateralidad cruzada.

¿Cómo se dieron cuenta sus padres de que tenía lateralidad cruzada?

Fue su profesor de natación quien se dio cuenta. Como hipertónico, Joaquín es un chico ágil al que le gustan los deportes, y compite en natación. El profesor se percató de que tenía un problema de lateralidad porque había tenido como alumna a una expaciente del centro y conocía su caso.  Supo detectar los síntomas y lo derivó al centro. Es muy importante el papel del profesorado en la detección de la lateralidad cruzada.

 

¿Cuáles fueron los resultados del test de lateralidad?

El primer test lo realizamos en mayo de 2017. La lateralidad de brazo/mano era 70 % izquierda y 30 % derecha; la del ojo, 55 % izquierda y 45 % derecha; la lateralidad de la pierna estática era derecha; la pierna dinámica, 60 % izquierda y 40 % derecha; el oído, 55 % derecho y 45 % izquierdo; y la lateralidad de la motricidad facial y cervicales era 55 % derecha y 45 % izquierda.

 

¿Había que lateralizarlo como zurdo, entonces?

Así es, es la decisión que tomamos. Y ha sido un caso muy satisfactorio en diversos sentidos.

 

¿Por qué?

Porque es un claro ejemplo de que cuando el paciente tiene una familia que está volcada en su recuperación y el paciente también tiene una buena predisposición, todo el proceso del tratamiento va mucho mejor. Joaquín tiene unos padres colaboradores que acudieron al centro con un gran interés por resolver los problemas de su hijo, él se adaptó muy bien a la terapia y nunca faltó a una sesión. Además, la relación con su terapeuta fue muy buena desde el principio. Todos estos factores de actitud, dinámica familiar y psicológicos contribuyen enormemente. Cuando, en cambio, tienes que trabajar estos aspectos, la terapia se alarga.

Ha terminado la terapia con un 95 % de recuperación de lateralidad, que es lo máximo posible. Recordemos que ninguna persona está lateralizada homolateralmente a la derecha o a la izquierda al 100 %.

Joaquín acaba de terminar la terapia

Sí, el mes pasado, en junio. Ha terminado la terapia con un 95 % de recuperación de lateralidad, que es lo máximo posible. Recordemos que ninguna persona está lateralizada homolateralmente a la derecha o a la izquierda al 100 %. En mi experiencia clínica de casi 50 años nunca he visto a una persona completamente diestra o zurda.

 

¿Cuáles han sido los resultados del último test de control?

A todos los pacientes, desde que inician la terapia, les realizamos un test de control cada 5 meses para evaluar su progresión.  En cada test de control se puede observar la evolución de todos los ítems propios de lateralidad cruzada: esquema corporal, orientación perceptiva, orientación derecha-izquierda, estructuración y orientación espacial, estructuración rítmica, organización temporal (la cual es fundamental para la lectura), el equilibrio estático y dinámico, motricidad facial, motricidad digital, etc. Y en función de los resultados que se van obteniendo, vamos adaptando también los ejercicios de psicomotricidad de la terapia y la parte emocional de la misma.

El último test de control de Joaquín mostró una lateralidad de brazo/mano 95 % izquierda, 5 % derecha; una lateralidad del ojo 80 % izquierdo, 20 % derecho; pierna estática, izquierda; pierna dinámica, 85 % izquierda; oído, 65 % izquierdo; y motricidad facial y cervicales, 65 % izquierda y 35 % derecha.

La terapia de lateralidad cruzada es una terapia larga, aunque la mayoría de los pacientes solo acuden 1 vez por semana, y requiere constancia. No obstante, cuando el trabajo neurofisiológico se hace adecuadamente, el paciente ya no vuelve a modificar su lateralidad.

¿Cuánto ha durado su terapia?

La ha finalizado con 14 años y 4 meses. Acaba de terminar tercero de ESO y va a empezar el Bachillerato. La terapia de lateralidad cruzada es una terapia larga, aunque la mayoría de los pacientes solo vengan 1 vez por semana, y requiere constancia. No obstante, cuando el trabajo neurofisiológico se hace adecuadamente, el paciente ya no vuelve a modificar su lateralidad. Es decir, no hay regresión ni recaídas.

Ahora, como todos los pacientes, Joaquín tendrá que hacer una serie de ejercicios en casa 3 veces por semana durante cinco minutos. Son ejercicios que conoce bien porque los ha estado haciendo estos años en consulta con su terapeuta. Y cada cinco meses vendrá a hacer un test de control evolutivo. Esto se hace siempre tres veces con este intervalo de tiempo de 5 meses. Al finalizar este periodo, le daremos el alta definitiva.

 

Una última pregunta, ¿es importante distinguir entre una persona con lateralidad cruzada hipertónica y una persona con lateralidad cruzada hipotónica?

Todas las personas con lateralidad cruzada presentan una sintomatología común: dificultades en el lenguaje oral y escrito, deficiencias motoras y funcionales, dificultades de concentración y comprensión, inestabilidad locomotora, etc. A esta sintomatología hay que sumar la propia de cada paciente en función de los cruces de lateralidad que presente y de si es hipotónica o hipertónica. Por esta razón la terapia de lateralidad cruzada debe ser completamente personalizada. Los ejercicios que se hacen con un paciente podrían ser perjudiciales para otro.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.

Últimos artículos

  • «A veces, es conveniente lateralizar al paciente a la izquierda»
  • PAS, Personas Altamente Sensibles: lo que deberíamos saber
  • Juegos recomendables para regalar a los niños
  • Guía de la lateralidad cruzada: preguntas y respuestas

Estamos en Facebook

Consúltenos

Dirección: C/ Josep Bertrand, 3. Ático 2º. 08021 Barcelona
Tel.: + 34 932 007 586
Móvil: +34 610 791 125
Fax: + 34 932 007 611
E-mail: info@lateralidad.com
  • Lateralidad
  • El centro
  • Diagnóstico y terapia

Diseño web: ©2020 Lladó Comunicación

Top
Utilizamos cookies para poder ofrecerle la mejor experiencia en nuestro sitio web. Si continúa utilizando este sitio asumiremos que está de acuerdo.Estoy de acuerdoNoPolítica de privacidad