Por Susana Lladó

Esta semana, la directora del centro, Joëlle Guitart, expone el caso de una paciente adulta con graves problemas de equilibrio (locomotores) derivados, en gran medida, de su lateralidad cruzada; problemas que afectaban tanto a su equilibrio estático y dinámico, como a su equilibrio mental y emocional.  La complejidad del caso ha requerido que el tratamiento se prolongue algo más de lo habitual, pero la paciente acaba de finalizar la terapia habiendo sido lateralizada homogéneamente en un 90 % (recordemos que ninguna persona tiene definida su lateralidad en un 100 % de manera homolateral).

Además de los problemas de equilibrio, también había una inestabilidad mental y emocional, porque la persona es una unidad

¿Cuáles son las particularidades de este caso?

Esta paciente, a la que llamaré Margarita, tenía un gran problema locomotor.

 

¿En qué consistía este problema locomotor?

Presentaba considerables dificultades de equilibrio estático y equilibrio dinámico a causa de una lateralidad cruzada; dificultades que habían llegado a limitar considerablemente su vida. De hecho, tenía una baja laboral indefinida desde hacía dos años. Había sido maestra desde los 18.

 

¿Cuándo acude al centro por primera vez?

En 2016. Entonces, tenía 54 años.  Había estado guardando durante años una entrevista que me hizo La Vanguardia antes de decidirse a venir. A esta primera visita, en la que realizamos la anamnesis, viene acompañada por su prima Margaux, con la que convive y que es quien asume todas las tareas de la casa y quien tiene que acompañarla a todas partes porque Margarita no puede caminar sola debido a sus vértigos.

 

¿Qué datos de la anamnesis son relevantes en el caso?

La paciente estaba muy preocupada por su situación y repetía constantemente que no quería ir a peor. Relató que desde hacía un año padecía vértigos, todo le daba vueltas. Había ido al neurólogo y se medicaba por este problema de equilibrio. Comentó que desde diciembre de 2015 los vértigos habían remitido, pero que, a pesar de ello, su andar seguía siendo muy inestable; fundamentalmente en la calle. No podía caminar sola más de dos minutos, tenía que ir cogida de su prima y utilizar bastones para apoyarse, incluso para desplazarse por su casa. Cuando intentaba caminar sola valiéndose de los bastones, se desviaba hacia la izquierda. Había sufrido varias caídas. Se emocionó mucho durante la anamnesis.

 

¿La inestabilidad era únicamente corporal?

No, además de los problemas de equilibrio, también había una inestabilidad mental y emocional, porque la persona es una unidad.

Siempre tenía miedo y estaba permanentemente tensa; se sentía muy insegura, tenía una gran limitación para hacer una vida normal y padecía espasmofilia, un trastorno del sistema nervioso relacionado con la ansiedad y los espasmos musculares

¿Había hecho algún tipo de terapia anteriormente, además de ir al neurólogo?

Sí, me explicó que había probado diversas terapias sin apreciar ninguna mejora: desde terapias naturales a psicoterapia durante tres años. Por otra parte, le habían hecho diferentes pruebas diagnósticas, como radiografías de cervicales, una resonancia magnética y un electrocardiograma que habían salido bien.

 

¿Hay algún aspecto más relevante para entender el caso en su profundidad?

Por su situación, siempre tenía miedo y estaba permanentemente tensa; se sentía muy insegura, tenía una gran limitación para hacer una vida normal y padecía espasmofilia, un trastorno del sistema nervioso relacionado con la ansiedad y los espasmos musculares. Posteriormente a la primera visita, también me hizo saber que sus padres y hermanos habían sufrido los mismos problemas de equilibrio.

Durante esta primera entrevista, me dijo una frase que me parece significativa.

 

¿Qué frase?

«A mi cerebro le falta el chip, es como si no me diera órdenes», me dijo.

 

¿Algún dato más?

Margarita es una mujer con un cociente intelectual alto, hipersensible, elegante y guapa, pero que se sentía hundida porque había pasado de ser muy autónoma y disponer de una gran energía a depender de otra persona y sentirse siempre abatida. Lo poco que podía hacer sola le requería mucho esfuerzo. Me hizo saber que desde hacía un año se encontraba mucho peor y que quería recuperar su calidad de vida. Además, hay que añadir que era hipercinética, que se bloqueaba con facilidad, su respiración era muy alta (no diafragmática) y vivía con una gran ansiedad. También caminaba con las piernas y los pies abiertos, como un pato, y me insistió en que cuando el tiempo era lluvioso, notaba que su cabeza no estaba clara. A todo esto hay que añadir un problema de audición: oía mejor con el oído derecho que con el izquierdo.

 

¿Padecía depresión?

Sí, padecía depresión, aunque ella no insistió mucho en este aspecto y, sin duda, no fue el motivo por el que acudió a la consulta. El motivo fue, claramente, su problema motor.

Debido a que la terapeuta observa una notable rigidez mental y una gran autoexigencia, combinamos ejercicios de lateralidad con ejercicios de agilidad mental, consciencia corporal y respiración

¿Cuáles fueron los resultados del test de lateralidad?

Presentaba una hipertonía en miembros superiores y una hipertonía intensa en los miembros inferiores. No tenía TDAH, pero, como he comentado, sí era hipercinética. Los resultados de su lateralización fueron los siguientes: brazo y mano, 65 %, derecha, 35 % izquierda; ojo, 40 % derecho, 60 % izquierdo; pierna estática, izquierda; pierna dinámica, 60 % derecha, 40 % izquierda; oído, 30 % derecha, 70 % izquierda, motricidad facial y cervicales, 35 % derecha, 65 % izquierda.

 

¿Cómo decide lateralizarla?

A la derecha, como diestra. Empieza la terapia en diciembre de 2016.

 

¿Cuál es la valoración tras el primer mes y medio de terapia?

Como explico siempre, esta primera valoración es solo un cambio de impresiones, ya que un mes y medio de tratamiento (6 sesiones) es muy poco tiempo para que haya avances. No obstante, transcurrido este tiempo, es importante saber cómo se está adaptando y reaccionando a la terapia un paciente.

La terapeuta me informó de que la actitud de Margarita era muy buena, aunque estaba muy ansiosa por ver cambios rápidamente. También me informa de que ha habido sesiones en las que se ha sentido un poco más segura al caminar y de que hay menos rigidez corporal. Sin embargo, como hubo dos semanas con bastantes lluvias, esto le afecta y la paciente se vuelve a sentir insegura. En su informe, la terapeuta estima que habrá una buena evolución, pero que será lenta, y se le explica a la paciente este punto para que sea consciente de que la evolución será paulatina.

 

¿Qué aspectos se trabajan más en la terapia?

Debido a que la terapeuta observa una notable rigidez mental y una gran autoexigencia, combinamos ejercicios de lateralidad con ejercicios de agilidad mental, consciencia corporal, memoria, lógica, comprensión y respiración.

 

Este nivel de autoexigencia no la ayudaba

No, la autoexigencia nunca ayuda. Durante los primeros días de terapia, si se equivocaba al hacer los ejercicios, enseguida se ponía nerviosa. Esto la llevaba a disminuir su capacidad de escucha. Tenía mucho miedo a cometer errores, a sentirse infravalorada y con pocas capacidades. Le provocaba mucha ansiedad. Por esto era necesario trabajar también los aspectos emocionales y la relajación. Este planteamiento terapéutico contribuyó a que pronto hubiera cambios sustanciales en este aspecto.

Le ayudaba mucho que al inicio de las sesiones pudiera comentar cómo le había ido la semana antes de empezar los ejercicios de equilibrio y motricidad. También empezó a animarse al ver que los ejercicios le salían bien. En esta época, aunque todavía no se veía capaz de ir a pasar fuera todo un día del fin de semana, por ejemplo, y seguía con altos y bajos, empezó a reorganizar su día a día incluyendo bastantes actividades

¿Cuáles fueron estos cambios positivos?

Tenía una gran confianza en la forma de trabajar del centro y hubo un buen transfer tanto con su terapeuta como conmigo. Esta buena conexión y confianza son esenciales en una terapia. Además, la ayudaba mucho que al inicio de las sesiones pudiera comentar cómo le había ido la semana antes de empezar los ejercicios de equilibrio y motricidad. También empezó a animarse al ver que los ejercicios le salían bien. En esta época, aunque todavía no se veía capaz de ir a pasar fuera todo un día del fin de semana, por ejemplo, y seguía con altos y bajos, empezó a reorganizar su día a día incluyendo bastantes actividades: se ocupaba de hacer la comida (antes no podía), iba a caminar con su prima dos horas al día, quedaba con un grupo de tres amigas para ir a tomar algo,  fue a ver una pequeña exposición y se sintió capaz de permanecer de pie delante de algunos cuadros por varios minutos, se atrevió a ir a unos grandes almacenes acompañada, amplió el grupo de amigas con el que quedaba… Son muchos cambios positivos en muy poco tiempo. Antes, cuando se sentaba en la sala de espera al llegar al centro, sentía mucha angustia porque, al ser hipercinética, tenía la necesidad de moverse, de ponerse a caminar con los bastones por la sala. Esta angustia también cesó. Ya no se sentía estancada como cuando inició la terapia.

 

¿Cuándo fue el primer test de control? ¿Cuáles fueron los avances?

En junio de 2017. La coordinación mental e ideomotriz ―que se trabajaba, sobre todo, para los problemas de equilibrio― había mejorado, así como la agilidad mental y la coordinación espacial. La paciente ya se mostraba bastante más tranquila. Durante este periodo había estado dos semanas sin acudir al tratamiento a causa de una gripe y temía que se pudiera producir un retroceso en su evolución. Le explicamos que los cambios neurofisiológicos que se logran en la terapia de lateralidad son permanentes, que no puede haber regresión, y la paciente pudo confirmar por sí misma en las siguientes sesiones que así es, que había integrado todo lo adquirido.

Su terapeuta apunta que Margarita tiene una hipersensibilidad para captar las situaciones y que esto, en algunas ocasiones, le provoca inestabilidad. Del mismo modo, también observa que la terapia le da estabilidad, un anclaje, y que necesita un discurso positivo. Aunque no trabaja, Margarita empieza nuevas actividades: acude a clases de francés una vez a la semana, asiste a conferencias (acompañada), lee cada día el periódico, organiza álbumes de fotos…Sigue reorganizando su día a día.

Caso de paciente adulta con graves problemas de equilibrio_entrevista
La terapeuta me informa de que está en proceso de recuperación y de volver a confiar en su cuerpo. Han estado trabajando transformar los pensamientos negativos relacionados con las limitaciones de su cuerpo por pensamientos positivos, ya que, en realidad, los mensajes que nos envía el cuerpo son una fuente de información muy valiosa sobre lo que le está ocurriendo. Hay que escuchar estos mensajes

¿Ya puede salir a la calle sola en esta fase de la terapia?

No, aún no. Aunque se siente más segura en este aspecto, sigue necesitando a su prima siempre que sale porque todavía necesita trabajar mucho la inestabilidad y la lentitud. De hecho, sigue mareándose cuando se levanta de la cama por la mañana, por ejemplo.

Lo que sí mejoró significativamente en esta fase fue la memoria, la lógica y la comprensión; facultades que, a pesar de su alto CI, habían quedado mermadas como consecuencia de las dificultades relacionadas con el equilibrio dinámico. La paciente se nota con más agilidad mental, más despierta, y me hace saber que está sorprendida por los avances que está constatando.

 

¿Qué avances ha habido cuando le hace el segundo test de control?

La paciente ya ha empezado a venir al centro sola, en taxi. Ha ganado en seguridad y la rigidez corporal ha disminuido. La evolución es buena en todos los aspectos, se da permiso a sí misma para disfrutar de las cosas e incluso ha recuperado actividades que había abandonado. La terapeuta me informa de que está en proceso de recuperación y de volver a confiar en su cuerpo. Han estado trabajando transformar los pensamientos negativos relacionados con las limitaciones de su cuerpo por pensamientos positivos, ya que, en realidad, los mensajes que nos envía el cuerpo son una fuente de información muy valiosa sobre lo que le está ocurriendo. Hay que escuchar estos mensajes. Este punto, así como valorar todo lo positivo de su vida (una familia unida, sus cualidades y aptitudes, su buena trayectoria profesional, etc.), la ayudó mucho. También recuperó peso, ya que se había quedado extremadamente delgada antes de iniciar la terapia.

 

En esta época, ¿sigue tomando la medicación que le recetó el neurólogo?

En marzo, la paciente tuvo visita con su neurólogo y la vio mejor, tanto mentalmente como corporalmente, por lo que le retiró parte de la medicación que estaba tomando y le redujo la dosis de otros fármacos.

 

Tercer test de control

En este tercer test, la lateralidad sigue mejorando, al igual que la hipercinesia y la rigidez. Ahora, termina aquello que empieza, algo que hasta este momento de la terapia no ocurría. Emocionalmente, también sigue habiendo progresos: está mucho mejor de ánimo, recupera su sentido del humor, comienza a ir a restaurantes, va a misa…El cambio es notable.

Yo, como supervisora del caso, le propongo afianzar todo lo trabajado durante unos meses más, aunque es evidente su mejoría: la hipertonía de miembros superiores e inferiores sigue disminuyendo notablemente, y la recuperación es del 70 %. Vamos a intentar superar este porcentaje porque, además, la paciente muestra muy buena predisposición para seguir con la terapia y alcanzar el 95 %.«Si no hubiera venido al centro, no me hubiera salido de esta», me dice.

¿Cuándo hacen el cuarto test de control?

En noviembre de 2018. En el informe de la terapeuta consta que a partir de abril de 2017 Margarita estuvo varios meses sin acudir a la terapia debido a un gran bajón psíquico. Posteriormente, reanuda su tratamiento. A partir de diciembre de 2017, experimenta una gran mejoría.

 

¿En qué se manifiesta esta mejoría?

El neurólogo le ha podido retirar toda la medicación que tomaba. Ya acude al centro en ferrocarril, con la ayuda de muletas, pero sin necesitar a su prima. Cada vez sale más de casa, está menos limitada. La inestabilidad la contemplamos como el resultado de varios factores: el hereditario, el neurológico (al igual que su padre, Margarita había tenido un pequeño derrame en el cerebro a los 50 años. Esta información nos la facilita con posterioridad a la anamnesis) y la lateralidad cruzada.

La rigidez ya ha disminuido mucho en esta etapa. Asimismo, ahora puede mirar hacia atrás y darse a sí misma el reconocimiento que le corresponde por todo lo logrado en la vida; un reconocimiento que se había negado por sus problemas de equilibrio tan limitantes.

 

¿Algún progreso más a destacar?

Puede andar sola con la muleta sin cogerse del brazo de su prima, lo cual la anima mucho. Se siente más segura porque los problemas de equilibrio han disminuido significativamente e incluso puede subir algunos peldaños de una escalera sin ayuda. «Voy ganando terreno», dice. Se la ve muy contenta. También duerme mejor, es más autónoma en todo y, a veces, se va a comer sola con las amigas, cuando su prima no quiere ir. Su aspecto también experimenta un cambio: está guapa, radiante, con luz. Y hay otro detalle curioso.

 

¿Cuál?

Como ahora su rigidez ya ha disminuido notablemente, Margarita nota a Margaux, su prima, muscularmente rígida.

 

Cambia su percepción porque cambia ella

Así es.

 

Quinto test de control

Este test lo hacemos en mayo de 2019. Su terapeuta ha reportado una muy buena evolución, tanto en la rigidez mental como física. Subraya que la paciente está conectada a la vida y a las relaciones familiares y sociales. Le ha preguntado cómo se ve y se siente, y Margarita responde que quizá podría finalizar la terapia en diciembre, si los resultados del test confirman lo que ella piensa. Yo, como supervisora del caso y después de hacerle el test, le propongo afianzar todo lo trabajado durante unos meses más, aunque es evidente su mejoría: la hipertonía de miembros superiores e inferiores sigue disminuyendo notablemente, y la recuperación es del 70 %. Vamos a intentar superar este porcentaje porque, además, la paciente muestra muy buena predisposición para seguir un tiempo más con la terapia y alcanzar el 95 %. «Si no hubiera venido al centro, no me hubiera salido de esta», me dice. Ahora, ya va sola a todas partes, pero sigue necesitando la muleta.

El sexto test de control lo hacemos en noviembre de 2019. El resultado muestra una recuperación del 80 %. La paciente ya es capaz de ir a hacer la compra sola, cada vez asume más tareas domésticas, etc. Sin embargo, me dice que quiere continuar con la terapia porque no tiene chip suficiente, según sus palabras, y quiere recuperar completamente su calidad de vida

¿La paciente ha vuelto a tener bajones emocionales?

Sí, pero estos altos y bajos han ido disminuyendo su frecuencia e intensidad.

 

Sexto test de control

El sexto test de control lo hacemos en noviembre de 2019. El resultado muestra una recuperación del 80 %. La paciente ya es capaz de ir a hacer la compra sola, cada vez asume más tareas domésticas, etc. Sin embargo, me dice que quiere continuar con la terapia porque no tiene chip suficiente, según sus palabras, y quiere recuperar completamente su calidad de vida. Aunque ya no hay casi ansiedad, le da miedo la posibilidad de ir a peor otra vez emocionalmente y que esto repercuta en su vértigo.

 

¿El séptimo test es el último?

Sí. Esta paciente ha necesitado una terapia excepcionalmente más larga de lo habitual. Por otro lado, ha habido interrupciones por enfermedad, por las recaídas emocionales y, últimamente, a causa de la pandemia de Covid.

Los test de control los realizo cada 5-6 meses. En su caso, en lugar de haber cinco, ha habido siete. Empezó la terapia en diciembre de 2016 y la ha terminado el mes pasado, en octubre.

 

¿Cuáles han sido los resultados?

Una recuperación del 90 %. Margarita ya no sufre vértigos, anda sola sin muleta, camina sin desviarse a la izquierda, la hipertonía es mínima y ha recuperado la agilidad. Se encuentra muy bien. Tiene más relación con la familia, ha empezado a hacer algunos viajes, cuida su aspecto, sigue integrando en su día a día actividades que había abandonado, no ha vuelto a sentirse deprimida…ha recuperado su vida. Ya le hemos dado el alta. Ahora, como todos los pacientes, tendrá que hacer una serie de ejercicios en casa durante unos meses para afianzar los recorridos sinápticos y haremos tres test más de control en intervalos de 5 meses para confirmar los resultados del séptimo test.

 

¿Puede decirnos los resultados de este último test de lateralidad?

Los resultados de su lateralización han sido los siguientes: brazo y mano, 90 %, derecha, 10 % izquierda; ojo, 40 % derecho, 60 % izquierdo; pierna estática, 65 % derecha, 35 % izquierda; pierna dinámica, 85 % derecha, 15 % izquierda; oído, 70 % derecha, 30 % izquierda, motricidad facial y cervicales, 65 % derecha, 35 % izquierda.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.

Desde que se decretaron las nuevas medidas de restricción de la movilidad a finales de octubre, en el centro tramitamos los justificantes de desplazamiento a los pacientes y a sus acompañantes. Si vas a pedir cita, por favor, solicítanos el justificante. Una de las excepciones a las limitaciones de movilidad vigentes son los desplazamientos, debidamente justificados, a centros y establecimientos sanitarios y sociales.