Por Susana Lladó

 

La psicóloga Meritxell Pujol nos explica qué son las regresiones ―las que se dan en las etapas evolutivas y las que se presentan en el proceso terapéutico―, qué las provoca y cómo pueden ayudar los padres a sus hijos para contribuir al trabajo que estos pacientes realizan en terapia.

 

En un desarrollo normal hay momentos de avance, de pausa y de regresión o retroceso

¿La regresión de un niño a una etapa evolutiva anterior es algo normal?

Sí. El crecimiento que llevamos a cabo todos los individuos y el desarrollo natural hacia la maduración no es un proceso que se dé de manera lineal. A veces, podemos volver a estadios anteriores para seguir avanzando. Esto significa que en un desarrollo normal hay momentos de avance, de pausa y de regresión o retroceso.

 

¿No es algo que deba preocupar a los padres?

Algunos padres nos comentan con inquietud que sus hijos han vuelto a adoptar actitudes más infantiles que ya habían dejado atrás, como llevarse cosas a la boca, hacerse pis encima o jugar con juegos más infantiles. Los psicólogos denominamos a estas actitudes regresión porque el término implica que el niño estaba en una etapa evolutiva más adelantada cuando vuelve a una etapa anterior por algún motivo y durante un tiempo, pero esto no significa que su proceso evolutivo vaya mal. Como he mencionado antes, los procesos no son lineales.

¿Qué origina una regresión?

Las regresiones son una respuesta inconsciente, y suelen darse en momentos de cambio, de angustia o incertidumbre, así como cuando la persona se enfrenta a un desafío para el que no se ve preparada.

 

¿Nos puedes poner un ejemplo habitual?

Algunos niños tienen una regresión cuando sus padres se divorcian. Recuerdo el caso de una paciente que jugaba con juegos propios de su edad cronológica y que cuando sus padres se divorciaron quiso volver en las sesiones de terapia a juegos más infantiles que ya había abandonado. Como en casa volvió a jugar con peluches y otros muñecos con los que hacía tiempo que no jugaba, sus padres llamaron al centro preocupados.

 

¿Y cuándo volvió a la etapa que le correspondía?

Con el tiempo, cuando fue madurando y sintiéndose más segura en esa nueva situación que provocó el divorcio de sus padres, su juego se volvió otra vez más maduro. Abandonó el juego más infantil y empezó con el juego simbólico. Es muy importante que, tanto en terapia como en el ámbito familiar, se escuche la necesidad del otro y se le dé espacio para que se sienta seguro.

 

¿Cuál sería otro ejemplo clásico?

Cuando nace un hermanito. Esta situación también supone un gran cambio para el niño que hasta entonces había sido el pequeño. En algunos casos, vuelven a hacerse pipí en la cama, se vuelven más inseguros o aumentan las demandas a los padres.

De la misma forma que el desarrollo evolutivo no es lineal, la respuesta de las personas al proceso terapéutico tampoco es siempre lineal, y se pueden observar regresiones

¿Cómo ha afectado la pandemia en este sentido?

Durante el confinamiento, muchas familias observaron regresiones en sus hijos. Esto se debe a los fuertes cambios que experimentaron los niños en sus vidas:  cambios en la dinámica familiar, la pérdida de su rutina y también al hecho de tener que renunciar en gran medida a su libertad.

 

¿La vuelta al colegio puede contribuir a paliarlo?

Cada niño es diferente, y también depende mucho de sus circunstancias. A algunos les ayudará; otros pueden experimentar miedo y angustia al volver al colegio después de tanto tiempo, por lo que es posible que adopten alguna actitud más infantil. No obstante, lo normal sería que, si reciben el apoyo y contención de los padres, sean episodios breves. No hay que dramatizar ni magnificar estas actitudes como si conllevaran una involución del niño. En terapia también ocurren.

 

¿Regresiones en la terapia?

Sí. De la misma forma que el desarrollo evolutivo no es lineal, la respuesta de las personas al proceso terapéutico tampoco es siempre lineal, y se pueden observar regresiones. En el centro, consideramos importante explicarles a los padres este hecho, ya que una regresión no significa que el niño haya perdido lo trabajado o aprendido.

Una regresión es el producto de no poder sostener la angustia o la incertidumbre de una situación. Por lo tanto, debemos ser pacientes y actuar en esa dirección: la de proporcionarle al niño la seguridad que está necesitando.

Además de trabajar los motivos de la regresión en terapia, ¿los padres pueden ayudar de alguna manera su hijo?

Lo más importante es que sepan y entiendan que el crecimiento y la evolución terapéutica no son procesos lineales; algo que se les explica cuando su hijo empieza la terapia. Por otro lado, hay que intentar entender qué está pasando en la vida del niño para que se haya dado este cambio de actitud. De la misma manera que se valoran los grandes logros y la autonomía que va adquiriendo un niño, debemos estar atentos y cuidar los pequeños detalles, poder calmar al niño y proporcionarle la seguridad que necesita en ese momento. Recordemos que una regresión es el producto de no poder sostener la angustia o la incertidumbre de una situación. Por lo tanto, debemos ser pacientes y actuar en esa dirección: la de proporcionarle al niño la seguridad que está necesitando.

 

Ponnos un ejemplo

En el caso que explicábamos anteriormente del nacimiento de un hermano, es muy frecuente que los padres estén muy atareados con el nuevo hijo, lo cual coincide con el aumento de demandas del penúltimo. Aunque no es fácil gestionar la situación, los padres deben hacerle sentir al niño que siguen a su lado igual que antes, que su amor no ha cambiado y tener tiempo para ese hijo. Es decir, calmar su angustia. Con el tiempo, el niño entenderá que el hermanito no le sustituye y que sigue contando con sus padres como antes. Así es como se sentirá seguro para afrontar la nueva situación y abandonar su actitud más infantil.

 

¿Las regresiones solo se dan en los niños?

No, en los adultos también pueden darse. En un momento determinado todos podemos sentir inseguridades o miedos que ya teníamos superados.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.