Como hemos explicado en diversos artículos de nuestro blog, las personas con lateralidad cruzada presentan una sintomatología común a la que, además, pueden añadirse otros síntomas en función de si el paciente es hipotónico o hipertónico. Asimismo, algunos de estos síntomas afectan al rendimiento cognitivo y otros ―como consecuencia de estas dificultades cognitivas― afectan a su bienestar emocional.

Desde que empezamos las terapias por Skype debido a la pandemia de Covid-19, estamos observando que en la mayoría de los pacientes el confinamiento ha agudizado muchos de estos síntomas, motivo por el que se hace necesario trabajar los elementos desencadenantes en las sesiones.

Esta epidemia nos ha cogido a todos por sorpresa. El escenario ha evolucionado tan rápido que es normal que el impacto psíquico y emocional sea enorme. Tanto los niños como los jóvenes y los adultos sufren una gran desorientación porque todavía están haciendo la adaptación a una situación que presenta grandes incógnitas, a un mundo que ya ha cambiado, pero que todavía no sabemos muy bien cómo será. 

«Esta epidemia nos ha cogido a todos por sorpresa. El escenario ha evolucionado tan rápido que es normal que el impacto psíquico y emocional sea enorme. Tanto los niños como los jóvenes y los adultos sufren una gran desorientación porque todavía están haciendo la adaptación a una situación que presenta grandes incógnitas, a un mundo que ya ha cambiado, pero que todavía no sabemos muy bien cómo será. Los seres humanos necesitamos saber adónde vamos porque nos da seguridad. Toda esta angustia provocada por la incertidumbre hay que acompañarla con apoyo psicoterapéutico, psicoemocional», nos explica la directora del centro, Joëlle Guitart.

Los síntomas de lateralidad cruzada agudizados por el confinamiento Covid-19

En las sesiones, los terapeutas están ayudando a los pacientes a gestionar, fundamentalmente, los siguientes aspectos:

 

Aprender a estructurar y organizar el día

A medida que transcurren las semanas, cada vez es más difícil mantener una disciplina de horarios; una disciplina que es fundamental para lograr vivir el confinamiento de una manera productiva y saludable emocional y físicamente. Seguir con nuestros hábitos de higiene personal y de ejercicio físico, establecer bien el tiempo de estudio o trabajo, así como la frecuencia en las comidas y el tiempo de ocio es básico.

 

Disminuir los niveles de ansiedad y estrés en los niños

A diferencia de los adultos, los niños ni siquiera han podido salir a la calle para ir a hacer la compra durante el mes que llevamos de cuarentena. Este confinamiento tan estricto aumenta su nivel de ansiedad y estrés, con las repercusiones para su salud mental que se pueden derivar no solo en el presente, sino en el futuro. En un artículo que publicó ayer El País, se menciona un estudio realizado en China que estima que un tercio de la población padece o padecerá Trastorno de Estrés Postraumático (un trastorno que aparece después y que es difícil de tratar).

 

Ansiedad en adultos

En los adultos, la ansiedad tampoco es la que pudiera presentarse antes del confinamiento. Es una ansiedad mucho más profunda y potente que, si no se trata, también puede dejar huella en su salud mental futura.

 

Gestionar las tensiones y conflictos en la dinámica familiar

Muchas familias que antes del confinamiento apenas compartían tiempo juntos han pasado de golpe a convivir las 24 horas del día. Y, en muchos casos, en casas en las que no es posible que cada miembro tenga su propio espacio y/o que no disponen de terrazas a las que poder salir para tener la intimidad necesaria. Esto está provocando tensiones, irritabilidad, discusiones y peleas que, en algunos casos, incluso llegan a la violencia física.

Estas tensiones también están haciendo mella en las relaciones de pareja, hasta el punto de que hay parejas que se están planteando la separación. Los hijos escuchan sus conversaciones o viven la tensión entre sus padres, lo que agrava su inquietud. No es casual que estén aumentando los casos de niños que se van a dormir con sus padres o que ahora necesitan acostarse con la luz encendida y la puerta abierta.

 

Desórdenes del sueño y trastornos de alimentación

Las emociones que estamos experimentando también están afectando al sueño y la alimentación de diversas maneras y en diferentes grados: insomnio, pesadillas, terrores nocturnos, bulimia, comportamientos que pueden derivar en anorexia, obesidad, etc.

 

Miedos

La pandemia está provocando situaciones que despiertan muchos miedos. Algunos son infundados, pero otros no. Tanto si los miedos tienen una base real como si no, requieren ser revisados en terapia.

Hay niños y adolescentes que temen que sus padres pierdan el trabajo, que enfermen o que lo haga otro familiar o persona a la que quieren.  Y a los adultos les pasa lo mismo, aunque unos y otros lo vivan y manifiesten de distinta manera.

Muchos niños, adolescentes y jóvenes tampoco saben cuándo volverán a las aulas ni cómo serán las evaluaciones. La sensación general es de que todo se aguanta por un hilo, que nos faltan recursos para sentirnos protegidos (desde la falta de suministro de guantes y mascarillas a medidas socioeconómicas) y que el futuro es incierto.  Esto provoca un gran temor.

Los síntomas de lateralidad cruzada agudizados por el confinamiento Covid-19

Soledad y sentimiento de separación

Son muchas las personas que no pueden ver a sus padres o abuelos porque estos están en una residencia, hospitalizados o confinados en sus propias casas. Además de echar muchísimo de menos el contacto físico con ellos (abrazarlos, darles un beso, compartir situaciones, etc.), también sufren por si estarán bien, por si pueden ir a comprar o les llevan la compra (hay cadenas de supermercados que han dejado de hacer reparto a domicilio porque no daban abasto), etc.

Del mismo modo, también hay muchas personas que están pasando el confinamiento solas porque el estado de alarma se decretó estando su pareja en otra ciudad o país, o porque ya vivían solas. Y también estamos observando que aunque se esté acompañado, hay un gran sentimiento de soledad (quizá es sentimiento de desamparo en algunos casos); sobre todo, en adultos.

Los niños, aunque se siguen comunicando con sus amigos por videollamadas, están acusando no poder verlos, y los echan de menos. A esto se suma que no saben hasta cuándo se prolongará la situación. Además, es muy probable que cuando se inicie la denominada desescalada, las medidas de distanciamiento social impidan la cercanía física a la que estaban acostumbrados.

 

Duelos

Las personas que han perdido a un ser querido durante la pandemia no han podido despedirse ni hacer el duelo. Cuando este proceso no se realiza, se vive con mucha tristeza, exasperación y abatimiento.

 

Pérdida de libertad y de las relaciones sociales

Otro aspecto que estamos trabajando en terapia es la pérdida de libertad que estamos experimentando, así como el hecho de haber tenido que renunciar a las relaciones sociales.

 

Adicciones

La tecnología está siendo de gran ayuda en este confinamiento, ya que nos está permitiendo comunicarnos con los otros. Sin embargo, muchos niños y jóvenes están hiperconectados, por lo que pueden desarrollar (o haber desarrollado ya) una adicción.

 

Celos

Los celos entre hermanos o entre hijos y padres no son nuevos: como terapeutas, los identificamos a menudo en terapia. Pero en una situación de confinamiento como la actual se exacerban.

 

Falta de ejercicio físico

Aunque tengamos limitaciones para realizar deportes, el cuerpo necesita ser estimulado. Es necesario moverlo, hacer estiramientos, bailar, cambiar de postura cuando miramos la televisión, etc. Todos lo necesitamos, pero los niños, sobre todo, han pasado de tener varias clases semanales de diversos deportes al sedentarismo. Esta falta de movimiento corporal también afecta a la salud psicológica y al rendimiento cognitivo.

 

Pensamientos recurrentes, fobias, somatización e hipocondría

Los pensamientos obsesivos y negativos alteran nuestra estabilidad emocional y aumentan la ansiedad. En la terapia, los pacientes aprenden a detenerlos.

También hemos detectado un aumento de la hipocondría en los niños y adultos que ya la sufrían, así como diversos tipos de fobias, como la de salir a la calle cuando se levante el estado de alarma.

Algunos pacientes también están psicosomatizando el estrés y la angustia con dolores de cabeza o de espalda, aumento de la presión arterial, etc.

 

Motivación

Es normal que cueste mantener la motivación laboral, académica o personal en una situación de crisis como la actual, pero también es absolutamente necesario trabajar los aspectos que están influyendo en esta pérdida de motivación para recuperarla.

 

Habilidades de comunicación

El hecho de que ahora podamos pasar tanto tiempo en familia no implica que no estemos comunicando bien. Los sentimientos de irritabilidad, pérdida y miedo no solamente se expresan elevando la voz o con gritos: hay un lenguaje infraverbal que puede ser igualmente muy agresivo y dañar profundamente a la persona y a la dinámica familiar.

 

Motricidad y técnicas de respiración

En las sesiones por Skype trabajamos la motricidad de los pacientes con lo que estos tienen en casa y hacemos hincapié en los ejercicios de respiración y relajación enfocados a distender el cuerpo. Estos ejercicios, que varían en función de la edad del paciente y de su sintomatología, se pueden realizar en cualquier espacio, aunque este sea reducido.

Muchas personas no saben respirar y desconocen que la respiración proporciona el eje que ayuda a lograr el equilibrio entre uno mismo, el cuerpo y la mente, como siempre explicamos respecto al tratamiento de lateralidad cruzada.

Los síntomas de lateralidad cruzada agudizados por el confinamiento y terapia para tratarlos_Centro de Lateralidad y Psicomotricidad Joëlle Guitart

Obviamente, además de todos estos aspectos emocionales que hemos mencionado, en las sesiones seguimos trabajando todos los ítems de la lateralidad:

 

  • Esquema corporal
  • Bloqueos mentales
  • Pensamiento lógico
  • Coordinación ideomotriz: abstracción, aprender a pensar y razonar, a conectar ideas y conocimientos.
  • Abstracción
  • Cálculo mental
  • La memoria
  • La síntesis
  • La concentración
  • La comprensión lectora
  • La retención
  • El ritmo: para poder trabajar posteriormente la noción de espacio y la organización temporal.
  • El equilibrio estático
  • Hipercinesia
  • Hipotonía
  • La baja autoestima (todos los pacientes de lateralidad presentan una gran infravaloración).
  • Tics
  • Tartamudez en primer grado.

 

En resumen, aunque la terapia de lateralidad cruzada va dirigida fundamentalmente a trabajar todos aquellos aspectos neurofisiológicos que impiden a los pacientes desarrollar todo su potencial mental, la situación de alerta sanitaria (con todas sus implicaciones sociales y económicas) está haciendo necesario, ahora más que nunca, brindarles un apoyo psicoemocional que los refuerce para afrontar el presente y el futuro en las mejores condiciones mentales, corporales y emocionales.