La psicoterapia para la soledad va dirigida a quienes se sienten solos, no a quienes están solos

Al abordar el tema de la soledad se hace necesario distinguir entre estar solo y sentirse solo, ya que la soledad, per se, no debería tener ninguna connotación negativa. Todos sabemos que podemos estar acompañados o rodeados de mucha gente y sentirnos tremendamente solos, de la misma forma que podemos estar solos y sentirnos estupendamente bien, bien acompañados por nosotros mismos.

Psicoterapia para la soledad: cuándo es necesaria

De hecho, todos necesitamos estar solos. Estar en soledad nos permite conectar con nuestros propios sentimientos, reequilibrarnos, reflexionar sobre lo que nos importa, encontrar el espacio para ser creativos, etc. Es decir, la soledad es un estado necesario que puede reportarnos un gran enriquecimiento personal. El problema surge cuando nos sentimos solos, ya sea estando solos o estando acompañados, porque sentirse solo es un sentimiento que tiene repercusiones psicológicas, mentales y emocionales y, por tanto, puede afectar a nuestro bienestar si cursa en pensamientos recurrentes, ansiedad, miedos o apatía, por ejemplo.

Causas del sentimiento de soledad

El sentimiento de soledad es un fenómeno psicológico complejo que tiene su base en una emoción intensa que puede estar provocada por causas muy diversas. Independientemente de cual sea la causa, lo cierto es que la persona que se siente sola experimenta tristeza, pena profunda o melancolía por la ausencia o falta de relación con una o más personas.

Psicoterapia para la soledad: cuándo es necesaria_Centro de Lateralidad y Psicomotricidad Joëlle Guitart

Actualmente, el uso excesivo de las redes sociales que deja al margen el contacto personal con los otros impidiendo la intimidad que nos permite establecer relaciones de calidad puede generar un gran sentimiento de soledad. Hay muchas personas que están viviendo una vida virtual. Jóvenes y adultos. Aislarse en este mundo paralelo provoca conductas disfuncionales, un aislamiento social paulatino y la pérdida de contacto con la realidad, lo cual va aumentando progresivamente el sentimiento de soledad.

El duelo por la pérdida de un ser querido o un cambio brusco en nuestra vida, como la jubilación, un divorcio o el confinamiento al que estamos sometidos actualmente, también pueden ocasionar este sentimiento de vacío y soledad. En otros casos, en cambio, la causa la encontramos en aspectos previos relacionados con la propia personalidad: personalidades dependientes que necesitan un contacto continuo con alguien en particular y que, cuando no lo obtienen, se aíslan y lo viven sintiéndose solos; personas con pocas habilidades sociales que no han hecho el esfuerzo de aprender a establecer relaciones interpersonales, personas con traumas o con diferentes tipos de miedos, o personas que han tenido malas experiencias al relacionarse con los otros y esto les ha generado inseguridades, baja autoestima y, finalmente, la decisión de aislarse socialmente.

Sintomatología

En la práctica clínica, los síntomas más comunes que observamos son:  angustia, ansiedad, tristeza, melancolía, depresión (por la tristeza y la melancolía), apatía, insomnio y abuso de sustancias (para intentar contrarrestar dichas emociones, conciliar el sueño y abstraerse de la realidad).

Psicoterapia para la soledad: aprender a gestionar este sentimiento

Psicoterapia para la soledad: cuándo es necesaria_Centro de Lateralidad y Psicomotricidad Joëlle Guitart

El sentimiento de soledad no nos define como personas

«Uno de los puntos clave que trabajamos en psicoterapia con estos pacientes es la aceptación del sentimiento de soledad como lo que es: un sentimiento que se experimenta durante un tiempo más o menos prolongado, pero que no define a la persona, ya que no es una realidad fija. Es decir, hay que romper la identificación que hace la persona con esa realidad en la que se siente sola: que nos sintamos así, no significa que seamos así. Es fundamental que los pacientes aprendan esta distinción», explica el terapeuta de nuestro centro Luis Elías.

El cambio requiere acción

Otro aspecto fundamental es no encerrarse en uno mismo y evitar posponer o cancelar compromisos sociales por timidez, fobias, inseguridades, etc. Aunque no apetezca o nuestros pensamientos nos digan que somos incapaces, hay que establecer nuevas relaciones sociales y cultivar las amistades que se tengan. Es muy positivo aceptar cada invitación que nos hacen, cada plan que nos proponen: puede ser que no vaya bien, pero también puede ser que sí. Además, tampoco hace falta ser el protagonista de un evento social: basta con participar y dejar que las cosas fluyan. Nunca sabemos a quién podemos conocer. Asimismo, hay que tener presente que cuando uno muestra interés por los demás, también provoca interés hacia sí mismo.

«Cambiar una situación requiere esfuerzo y actuar. No es un camino fácil, ya que habrá barreras y aparecerán las inseguridades porque la persona no está acostumbrada, pero estas barreras se superan. Incluso ahora, en época de confinamiento, disponemos de muchos recursos online: cursos, actividades, posibilidad de organizar una comida o una cena con amigos o con la familia, etc. Y es bueno tener presente que hay muchas más personas en la misma situación de uno. Tuve un paciente que era una persona absolutamente solitaria, pero buscamos sitios web adecuados y encontró personas afines a él para practicar hobbies. Al final, él mismo creó varios grupos de actividades y hoy en día tiene amigos y novia. Para que haya cambios, tiene que haber acción», señala Elías.

Detectar los pensamientos disfuncionales

Un tercer aspecto del trabajo que se hace en psicoterapia para la soledad es detectar los pensamientos disfuncionales que no ayudan y que son recurrentes, como«Yo siempre estaré solo» o «Yo nunca conoceré a alguien».

Este tipo de pensamientos no son comprobables, no se puede tener ninguna certeza sobre ellos. Lo que sí sabemos con certeza es que la apreciación que uno hace de su realidad puede ser muy subjetiva. Por ejemplo, ahora, durante el confinamiento, muchas personas se sienten solas, pero sería positivo revisar este sentimiento porque, quizá, de hecho, no lo están. Quizá tienen esta percepción porque han dejado de trabajar, realizan menos actividades, tienen más tiempo libre y menos contacto visual con otras personas, pero siguen teniendo los mismos amigos y familia, los cuales les pueden dar apoyo. Que se haya agudizado su sentimiento de soledad puede deberse exclusivamente al cambio brusco que supone el confinamiento.

«En terapia hay un trabajo psicoterapéutico de cambiar los pensamientos disfuncionales, como la desvaloración personal y poner sobre la mesa todas aquellas cualidades y aptitudes que tiene el paciente y que pueden ser apreciadas por los otros. Quizá el miedo a salir al mundo y relacionarse puede deberse a malas experiencias previas, pero sea cual sea la causa, se puede cambiar la situación actuando, haciendo; creando experiencias positivas, siendo consciente de que uno puede ser una persona interesante para los demás», concluye Elías.

Terapias presenciales y online

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. No obstante, si prefieres iniciar tu terapia online, puedes ponerte en contacto con el centro para consultar la disponibilidad de horarios.