Qué es el trastorno dismórfico corporal

El trastorno dismórfico corporal (TDC) es una enfermedad que se caracteriza por tener una preocupación excesiva por defectos percibidos en la apariencia física que o no son evidentes o son levemente visibles a otras personas. Esta preocupación por la propia apariencia provoca angustia, depresión, ansiedad y un deterioro en el desempeño social, laboral, académico o de otros aspectos funcionales.

El TDC se incluye dentro de los trastornos obsesivos compulsivos, comienza generalmente en la adolescencia y en los últimos años su incidencia está aumentando, sobre todo, entre las mujeres jóvenes debido, fundamentalmente, al auge de las influencers y al uso de los filtros de belleza disponibles en algunas redes sociales.

Asimismo, el hecho de que ahora nos comuniquemos más mediante videollamadas provoca que nos observemos con mayor detenimiento y frecuencia que antes. En algunas personas, estar tan pendiente de su imagen constituye un factor de riesgo, ya que puede distorsionar la percepción que tienen de sí mismas.

Los filtros de las redes sociales y el trastorno dismórfico corporal

Síntomas principales del trastorno

Los síntomas del trastorno dismórfico corporal pueden desarrollarse gradualmente o de manera repentina, la intensidad puede variar y, aunque las preocupaciones suelen afectar típicamente a la cara, también pueden afectar a cualquier parte del cuerpo.

Los principales síntomas son:

  • Ansiedad
  • Baja autoestima
  • Pensamientos obsesivos
  • Perfeccionismo
  • Sentimientos de inferioridad y vergüenza
  • Conductas repetitivas y excesivas, como mirarse constantemente en el espejo y comparar la propia apariencia con la de otras personas, o evitar mirarse.
  • Creer, erróneamente, que la gente los observa con atención o que se burlan de ellos a causa de sus supuestos defectos.
  • Empeoramiento del rendimiento académico o laboral
  • Aislamiento social
  • Aseo excesivo
  • Buscar aprobación de los defectos percibidos
Los filtros de las redes sociales y el trastorno dismórfico corporal_Centro de lateralidad y psicomotricidad Joëlle Guitart

La alerta de los especialistas

Los especialistas están alertando sobre el efecto que algunas redes sociales basadas en imágenes están teniendo en las mujeres jóvenes. Plataformas como Instagram y Snapchat tienen integrada una herramienta conocida como filtros de belleza mediante la cual el usuario puede editar sus fotografías: uno puede alisar y suavizar el aspecto de su piel haciendo desaparecer imperfecciones, realzar sus labios y pómulos, agrandar sus ojos, retocar la nariz y la línea de la mandíbula, etc. Es decir, estas plataformas permiten alterar el aspecto real de uno para dar una imagen que se ajuste más al ideal de belleza que nos ofrece la publicidad.

El problema es que estos filtros de belleza y los “Me gusta” que reciben las fotografías alteradas afectan la percepción que las personas tienen de sí mismas, de lo que es la belleza y de la imagen corporal. Así lo demuestra, por ejemplo, un estudio al respecto publicado por CSUSB ScholarWorks de la Universidad Estatal de California. Este estudio también explica que, como consecuencia, muchas usuarias deciden someterse a la cirugía plástica con el objetivo de conseguir el aspecto que obtienen tras aplicar los filtros de belleza (esta tendencia se denomina dismorfia de Snapchat).

En un artículo publicado en The Conversation se explica que la Sociedad Estadounidense de Cirugía Plástica ha informado que “cada vez son más los pacientes que llegan a las clínicas con sus propias fotos alteradas con estos filtros”, a diferencia de lo que ocurría hace unos años, cuando los pacientes solían acudir a los cirujanos enseñándoles fotos de actores o modelos, o limitándose a describirles qué cambios deseaban realizarse. El artículo también señala que en España, 1 de cada 10 pacientes llega a consulta “estimulado por sus propias imágenes modificadas a través de alguna red social y el consiguiente aplauso de sus seguidores”. Por otra parte, algunas de las peticiones de estas personas son imposibles de conseguir mediante la cirugía, lo que causa depresión e incluso estrés postraumático en muchos casos.

Los filtros de las redes sociales y el trastorno dismórfico corporal

En el Reino Unido, el organismo de autocontrol publicitario (ASA) ya ha advertido de que el uso desmesurado que hacen muchas influencers de los filtros de belleza a la hora de promocionar cosméticos no solamente incurre en la práctica de la publicidad engañosa, sino que contribuye al desarrollo del trastorno dismórfico corporal entre este grupo de población que tiene entre 15 y 30 años.

En lugar de promover un concepto de belleza basado en la confianza en uno mismo, en sentirse a gusto en la propia piel y en la actitud positiva (no hay cirugía ni filtros que superen los resultados de irradiar felicidad), seguimos aceptando y fomentando la ocultación de cualquier defecto como si la belleza fuera sinónimo de perfección y dependiera exclusivamente de los rasgos faciales y una talla 38.

Afortunadamente, cada vez hay más marcas que apuestan por crear campañas publicitarias que fomentan el amor propio de las mujeres en lugar de hacerlas sentir mal por sus imperfecciones, reales o no. Y es que el trastorno dismórfico corporal no es un asunto que debamos atribuir exclusivamente a ciertas personalidades propensas a presentarlo eximiéndonos de cualquier responsabilidad: cada vez que le damos un “like” a una fotografía que a todas luces ha pasado por el filtro de la manipulación estamos promoviéndolo como sociedad. Apoyemos la diversidad, la diferencia, la naturalidad ,la autenticidad y el bienestar que se trasluce en belleza.

Otras fuentes:

https://afemefa.com/dismorfia-corporal-sintomas-tratamiento/

https://www.msdmanuals.com/es/professional/trastornos-psiqui%C3%A1tricos/trastorno-obsesivo-compulsivo-y-trastornos-relacionados/trastorno-dism%C3%B3rfico-corporal