Por Susana Lladó

Como terapeutas, no podemos obviar lo que los pacientes están experimentando en su día a día debido a la pandemia del coronavirus

Debido al confinamiento decretado por el estado de alarma, desde la semana pasada estamos realizando la terapia de lateralidad vía Skype. Sin duda, esta es una situación excepcional, tanto para los pacientes como para los terapeutas: desde que el centro empezó su actividad hace 49 años, es la primera vez que llevamos a cabo los tratamientos de manera no presencial. Durante estos años, siempre hemos sustentado que las características neurofisiológicas del trastorno de lateralidad requerían que los pacientes acudieran al centro para que los resultados fueran los óptimos.

Sin embargo, la situación insólita que estamos viviendo nos hizo sopesar los pros y los contras de interrumpir la atención a nuestros pacientes, sobre todo, cuando la evolución de la pandemia provocó que se extendieran los plazos previstos del confinamiento: sin duda, realizar la terapia de lateralidad vía Skype iba a suponer tener que adaptar toda la parte de actividades y ejercicios encaminados a trabajar los aspectos psicomotores, e ir evaluando los resultados. También iba a significar un cambio para los pacientes, un cambio que no sabíamos cómo iban a aceptar. Por otra parte, interrumpir las sesiones suponía poner freno a su evolución neurofisiológica, con las repercusiones contraproducentes que de ello se pudieran derivar. Decidimos seguir adelante con las terapias.

Hoy queremos compartir con vosotros el balance de estos primeros días que nos ha hace el psicólogo Luis Elías, uno de los terapeutas del centro.

Hay que pensar que en cada familia, en cada casa, la pandemia se está viviendo y gestionando de una manera distinta, y que cada niño también está viviendo la situación de una forma diferente a la de los otros niños, aunque hay puntos en común. Y con los adultos pasa lo mismo.

¿Cómo habéis planteado en el centro las terapias?

Hemos organizado los grupos de pacientes por edad y hemos reducido el tiempo de la terapia a 45 minutos para ver cómo se adaptaban, ya que es normal que una persona no pueda mantener la atención online durante una hora y media o dos. Además, hubiera sido demasiado pesado para ellos que duraran lo mismo que antes.

 

¿Por qué?

Porque en la terapia presencial siempre buscamos espacios de distensión y se realizan bastantes actividades que los niños perciben como juegos, aunque estemos trabajando los ítems de lateralidad al hacerlas. Es decir, en la terapia presencial, a priori, disponemos de más herramientas para trabajar.

 

Entonces, ¿cómo trabajáis en estos 45 minutos?

Como terapeutas, no podemos obviar lo que los pacientes están experimentando en su día a día debido a la pandemia del coronavirus. De la misma forma que antes dedicábamos unos minutos al inicio de la sesión a que pudieran expresar sus emociones y vivencias relacionadas con las dificultades que les provoca su lateralidad cruzada, ahora dedicamos los primeros 10 -15 minutos a hablar sobre la ansiedad, temores y preocupaciones que les está causando esta situación de confinamiento. Hay que pensar que en cada familia, en cada casa, la pandemia se está viviendo y gestionando de una manera distinta, y que cada niño también está viviendo la situación de una forma diferente a la de los otros niños, aunque hay puntos en común. Y con los adultos pasa lo mismo.

 

¿Cuáles son estos puntos en común?

Todos los pacientes, sin excepción, están hablando mucho sobre la soledad y sobre cómo les repercute. Además, algunas familias y parejas están pasando el confinamiento separadas, ya que cuando se decretó el confinamiento uno de los miembros estaba de viaje y ya no pudo volver. También hay pacientes que viven solos porque no tienen pareja ni hijos.

 

¿Qué más exponen?

Si ha habido un conflicto familiar en casa o algún un problema de convivencia, lo que les provoca ansiedad o miedo, si tienen pensamientos recurrentes durante el día o la noche sobre el coronavirus, si están experimentando hipocondría…

En una situación como la que estamos viviendo es normal que sintamos angustia y temor porque es una situación nueva, que nunca habíamos vivido y sobre la que no tenemos conocimiento previo adquirido

Dada la situación, todos estos conflictos y emociones son normales, ¿no?

De eso se trata, precisamente: en la sesión analizamos hasta qué punto estos pensamientos, emociones y comportamientos son normales. Es decir, en una situación como la que estamos viviendo es normal que sintamos angustia y temor porque es una situación nueva, que nunca habíamos vivido y sobre la que no tenemos conocimiento previo adquirido. Pero también hay que identificar lo que es disfuncional.

 

¿Lo que no tiene una base real?

Sí, las emociones que surgen sin que haya un componente real para que se produzcan. Y estas emociones, al igual que las que sí tienen un componente real, pueden estar causadas por las circunstancias personales del paciente o por las circunstancias generales de la sociedad relacionadas con el virus.

 

¿Cuál es el mejor antídoto contra el miedo?

Sin duda, la información contrastada. Estamos sometidos a un gran volumen de noticias, pero muchas de ellas son falsas y alarmantes. Es fundamental discernir entre lo que es un bulo y lo que está sustentado por el conocimiento. La información, cuando es verídica, nos calma porque nos da seguridad y nos ayuda a relativizar.

 

La sobreinformación tampoco debe ayudar, aunque sea veraz

No, no ayuda. Hay que buscar el equilibrio entre estar informado y exponer la mente todo el día a las noticias sobre la pandemia. A algunos pacientes les hemos tenido que recomendar que hagan cuarentena de todas aquellas noticias que nos llegan por WhatsApp en forma de vídeos, enlaces, etc.

 

¿Qué más ayuda a no tener pensamientos recurrentes?

Ocupar la mente con actividades que nos produzcan bienestar, como los hobbies y todo aquello para lo que nunca habíamos tenido tiempo, pero que siempre habíamos querido hacer. También es esencial establecer rutinas e introducir el ejercicio físico en ellas, además de una buena alimentación y una rutina de sueño, hábitos de higiene, etc.

La pandemia actual nos ha puesto delante una situación insólita que nos está obligando a vivir situaciones también insólitas. Los pacientes necesitan compartir, verbalizar y encontrar herramientas útiles para gestionar lo que están viviendo

¿Los 10-15 minutos que comentabas bastan para todo esto?

Es el tiempo que estipulamos cuando planteamos la terapia de lateralidad vía Skype, pero lo cierto es que en la mayoría de las sesiones vemos que es necesario prolongar esta parte de la terapia bastantes minutos más. La pandemia actual nos ha puesto delante una situación insólita que nos está obligando a vivir situaciones también insólitas. Los pacientes necesitan compartir, verbalizar y encontrar herramientas útiles para gestionar lo que están viviendo.

 

¿Cómo hacéis las actividades físicas ahora?

La terapia online no permite realizar las actividades físicas que llevábamos a cabo en la terapia presencial para trabajar los aspectos cognitivos, una parte de la terapia que suponía el 35 – 40 % de la sesión en el centro. Para compensar este hándicap y poder seguir trabajando las habilidades cognitivas, los terapeutas hemos preparado material específico, como fichas y juegos mentales. Este material nos permite trabajar la comprensión de ejercicios complejos, la organización espacial, la atención sostenida y los demás ítems de la lateralidad. También hemos ideado ejercicios que implican áreas determinadas de los hemisferios cerebrales para poder seguir trabajando la parte motriz, poder observar los bloqueos como antes y trabajarlos.

 

¿Vosotros también estáis aprendiendo como terapeutas?

Desde luego. Estamos observando que también podemos llegar a la parte motriz con estos ejercicios que hemos implementado para la terapia de lateralidad vía Skype, lo cual abre también una vía de atención terapéutica para aquellos pacientes que residen en otros países y no pueden permitirse venir cada 15 días a Barcelona (los pacientes que residen fuera hacen dos sesiones seguidas cada vez que vienen al centro).

 

¿Y con los pacientes adultos?

También hemos diseñado una serie de ejercicios para poder trabajar los ítems que trabajamos con ellos presencialmente. Suelen ser ejercicios de lógica, de orientación espacial, etc.

 

¿Qué diferencias estáis observando en la terapia online respecto a la presencial?

En general, las fichas que hemos preparado son algo más complejas que las que utilizábamos en la terapia presencial, son ejercicios más largos y estructurados. Les ha costado un poco hacer los de lógica y deducción, pero creemos que se debe a todos los factores emocionales relacionados con la pandemia y a que la terapia quedó interrumpida durante unos días hasta que la reiniciamos online. Han sido tres semanas complicadas y es completamente normal que todavía les cueste un poco centrarse. A parte de esta puntualización, mi valoración es muy positiva porque estamos pudiendo trabajar muy bien con ellos: pueden compartir los archivos que vamos subiendo los terapeutas, han recibido con mucha satisfacción el hecho de que prosigamos con la terapia y les son muy útiles las pautas que les damos para que aprendan a planificar su día a día y para que puedan seguir siendo productivos y funcionales. Además, y esto es algo muy importante en estos momentos, en las sesiones también ha habido espacio para la risa al revisar lo que emocionalmente era disfuncional.

 

¿Destacarías algo más?

Sí, hay otro elemento muy positivo en la terapia con los niños. Cuando nos hemos conectado vía Skype, como muchos padres estaban en casa, hemos podido comentar con ellos bastantes aspectos de la situación actual. Esta comunicación e intercambio de información les ha ayudado, les ha aportado tranquilidad.

Terapia de lateralidad vía Skype

Debido a la situación de emergencia sanitaria que estamos viviendo a causa de la pandemia de coronavirus, estamos realizando, excepcionalmente, la terapia de lateralidad vía Skype  con el fin de no poner en riesgo la salud de los pacientes ni la de nuestro equipo y, a la vez, no interrumpir los tratamientos. Como todos sabemos, de momento, la mejor vacuna para detener esta pandemia es quedarse en casa.

Si queréis realizar una consulta o pedir una primera visita, os atenderemos en el número de teléfono:

610 79 11 25