Son muchos los padres que se preguntan si su hijo tiene problemas de lateralidad al observar ciertos síntomas y comportamientos en el niño. Aunque la única manera de obtener un diagnóstico certero de lateralidad cruzada es realizar un test neurofisiológico completo, hay una sintomatología concreta que indica que la lateralidad de una persona no está bien definida.

En este artículo ―que publicaremos en dos partes― detallamos las dificultades más habituales que presentan los niños con problemas de lateralidad para que padres y profesores puedan identificarlos.

Problemas de lectura

  • Mecánica lectora: sobre todo, cuando leen en voz alta.
  • Retención lectora.
  • Comprensión lectora.

Los niños no leen con fluidez, la lectura es entrecortada, se equivocan al leer sílabas y/o palabras invirtiéndolas (“al” por “la”, por ejemplo) y omiten fonemas, sílabas e incluso palabras.

Cuando leen, se concentran en identificar los fonemas, sílabas, palabras, puntuación, etc., motivo por el que leen en un tono monótono y sin interpretar las comas, los puntos ni los signos de exclamación. Esta monotonía les dificulta la comprensión lectora de cualquier asignatura, incluidas las de ciencias.

Problemas de escritura

  • Hacen mala letra (disgrafía), por lo que a los profesores, padres, y a ellos mismos, les cuesta descifrarla.

La escritura indescifrable se puede deber a una caligrafía deficiente o a que empiezan a escribir en el margen superior izquierdo de la hoja y, en lugar de seguir en línea recta, lo hacen en diagonal bajando cada vez más por el papel hasta llegar al margen inferior derecho. Es decir, no saben seguir la horizontalidad ni organizar el espacio de la página a causa de la dificultad de organización espacial que provoca el cruce oculomanual (uno de los 3 cruces posibles de la lateralidad). En este cruce, el ojo tiene dominancia diestra y la mano tiene dominancia zurda, o viceversa, de modo que si, por ejemplo, el ojo tiene dominancia izquierda, el niño empezará a escribir por el margen superior izquierdo y proseguirá escribiendo tal como hemos explicado.

  • En algunos casos más graves, ni siquiera pueden escribir su nombre: o bien el orden de las letras que lo componen es incorrecto debido a que no saben qué letra debe ir antes y después (no tienen adquirida la organización temporal) o hacen una especie de garabatos al escribirlo. La organización temporal es uno de los últimos ítems que se adquieren durante el proceso de lateralización, el cual debería finalizar correctamente a los cinco años.

Por tanto, si a los 5-6 años el niño no tiene un nivel adecuado de lectoescritura a causa de estos problemas de lateralidad, ya no podrá seguir las clases y, en consecuencia, su rendimiento escolar se verá muy afectado. Recalcamos que todas estas dificultades están causadas por los problemas de lateralidad: no se deben a un cociente intelectual bajo ni a que estos niños sean perezosos o hiperactivos (Leer la entrevista La lateralidad cruzada estanca el CI de las personas).

Cómo saber si mi hijo tiene problemas de lateralidad (I)

Dificultades en el lenguaje verbal

  • Hay poca fluidez verbal. Se expresan de manera muy escueta, a veces con monosílabos. No pueden construir correctamente una frase con complemento circunstancial, sujeto, verbo y predicado debido a que no tienen adquirida la organización espaciotemporal: lo que va antes y después en el tiempo y espacio. Por ejemplo, dicen:« Ayer haré un dibujo»
  • Cuando hablan, los niños hipertónicos lo hacen muy rápido, no vocalizan y el tono es monótono, como hemos mencionado antes. Cuesta entenderles. Si el niño es hipotónico, hablará muy despacio y mezclando ideas.
  • Dificultad para expresar ordenadamente una frase (oralmente): no se les entiende cuando hablan, ni siquiera los padres. El niño intenta explicar lo que ha hecho ese día en clase y los padres se impacientan y acaban terminando ellos mismos las frases.
  • Su diálogo es desordenado: empiezan a explicar algo y pasan a explicar otra antes de terminar la primera.
  • Les cuesta mucho construir por escrito una frase con orden, incluso con 7-8 años. Es ininteligible lo que plasman: no hay concepto, lo que escriben no representa nada.
  • Mezclan las nociones de antes, ahora y después con la espacial. Muchas veces esto está relacionado con el cruce oculomanual.
  • Se encallan al hablar. Puede haber tartamudeo de primer grado; es decir, no al iniciar las frases, sino durante las frases. Si se les pide que hablen sin encallarse, se bloquean.

Dificultades en el lenguaje escrito

  • Disortografía. Este problema, según la edad que tengan, les hace bajar las notas de diversas asignaturas, no solo de la de Lenguaje. A veces, hacen bien un examen, pero la maestra les quita puntos por las faltas de ortografía.
  • No saben hacer un resumen oral o escrito a los 8-9 años. Esta dificultad para realizar síntesis se debe a que no han entendido bien lo que han leído o lo que han escuchado por sus problemas de organización espaciotemporal y de ritmo (suelen ser lentos). En consecuencia, no pueden seguir el ritmo del profesor o del adulto. Por ejemplo, si se les pide que hagan un resumen del argumento de una película que han visto, hablarán del león, de la jirafa, etc., pero será imposible deducir de qué iba la película.
  • Por las mismas razones citadas, les es imposible hacer un cuadro sinóptico. Si no pueden hacer un resumen, ¿cómo van a poder entender lo que es la estructura de un texto o de un argumento e identificar las ideas primarias y secundarias?

Predislexia

  • Confunden letras al escribir: la p con la q, la m con n, la d con la b, etc. (predislexia perceptiva).
  • Confunden letras al hablar (Roma/toma, por ejemplo) y al escuchar (predislexia auditiva).
  • Escriben letras y números en espejo: por ejemplo, el palito del número uno lo trazan hacia el otro lado, o convierten el número 15 en el 51. Estas inversiones les dificultan aún más el cálculo, ya que no es lo mismo restarle 7 a 15 que restarle 7 a 51, por ejemplo.

Son niños que en su desarrollo psicomotor no han gateado: han pasado directamente de la posición sentada a andar (más tarde de lo normal). Esto es muy importante, ya que el gateo permite adquirir la noción de espacio porque es una exploración de este. Por lo tanto, si en la fase del gateo la noción de espacio no ha sido adquirida, o han gateado solamente con una pierna y la otra seguía como podía, no podrán situar bien los fonemas, las letras ni el orden de las palabras en una frase.

  • Dificultad en las seriaciones: por ejemplo, no pueden contar de 10 en 10 hasta 100, y todavía menos en orden decreciente (100, 90, 80, 70, etc.).
  • A menudo, la predislexia también está asociada a la discalculia. A causa de sus dificultades con la seriación, muchos niños también tienen problemas a la hora de multiplicar, una operación que es más fácil que restar porque es mucho más mecánica (la resta implica más capacidad de abstracción). Y como les cuesta retener información y concentrarse, se abruman cuando se les hace realizar una serie de multiplicaciones (no saben dejar suspendido el resultado mientras “se llevan”). Con las sumas les ocurre lo mismo (dificultad para sumar “llevando”), al igual que con las divisiones de dos cifras o más. Aquí ni siquiera estamos hablando de comprensión de problemas matemáticos, hablamos de capacidad de cálculo mental.

Todas estos problemas de lateralidad se pueden solventar en una terapia personalizada. Leer el artículo ¿En qué consiste la terapia de lateralidad cruzada?

Ya podéis leer la segunda parte del artículo.