Este artículo sobre cómo se trabaja el déficit de atención en terapia es la segunda parte del artículo El déficit de atención en niños con lateralidad cruzada que publicamos la semana pasada explicando cómo se manifiesta este problema, las consecuencias que tiene para los niños y adolescentes que lo presentan, y algunas pautas para que los padres sepan cómo actuar en casa.

Cómo se trabaja el déficit de atención en terapia

En terapia, se trabaja el déficit de atención con ejercicios específicos, algunos de los cuales explicaremos más adelante. Pero más allá del contenido de estos ejercicios, es importante remarcar la dinámica que seguimos con estos pacientes al realizarlos.

Dado que su déficit de atención no está provocado por una lesión o retraso cognitivo, sino por su lateralidad cruzada, el objetivo es que tomen consciencia de su dificultad para concentrarse y que vayan focalizando su atención en las pautas que se les dan para que de forma progresiva puedan ir integrando la información que reciben y dejen de actuar de forma impulsiva. Para ello, es fundamental dividir las indicaciones de los ejercicios que deben hacer durante las sesiones en pequeñas secuencias o instrucciones muy simples. Es decir, nunca se les da una consigna que incluya varias correlaciones o ideas. Se les dan las instrucciones por pasos, una por una. Y tal como comentamos la semana pasada, reforzamos estas directrices verbales con información gráfica, ya que la información visual les ayuda muchísimo a integrar lo que se les comunica. Paralelamente, muchos de los ejercicios que se realizan durante las sesiones también están diseñados para trabajar la memoria, debido a que el déficit de atención les causa muchos olvidos.

«En las sesiones de terapia, nunca planteas el objetivo final de los ejercicios cuando se los explicas. Realizamos actividades segmentadas desarrollándolas de forma consecutiva, por etapas; actividades que, además, implican diferentes niveles de superación. Vas paso a paso. De otro modo, puedes estar varios minutos explicándoles la dinámica de un ejercicio y, al pedirles que empiecen, darte cuenta de no han archivado nada. Por esto hay que ir desmenuzando las indicaciones en otras más sencillas e ir viendo si las siguen», explica el psicólogo Luis Elías.

Cómo se trabaja el déficit de atención en terapia

Otro aspecto que se trabaja en terapia con estos pacientes es el contacto visual. Como se dispersan, al darles explicaciones hay que ir creando el hábito de que miren a los ojos de su interlocutor. Establecer contacto visual nos ayuda a todos a la hora de comunicarnos, pero en estos pacientes es fundamental, ya que cuando establecemos contacto visual, focalizamos más nuestra atención. Este hábito se puede trabajar incluso con los más pequeños con ciertos ejercicios y actividades.

En la opinión del terapeuta Luis Elías, también hay que primar la calidad frente a la cantidad en terapia: «Es mucho mejor que un niño pueda atender una sola actividad simple de forma autónoma y progresando, que pretenda hacer diez tareas sin conseguir prestar atención a ninguna y haciéndolas todas mal. Luego ya subiremos la cantidad a medida que vaya afianzando la atención y ganando confianza»

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Al trabajar el déficit de atención en terapia también hay que restarle importancia a las equivocaciones que puedan cometer los pacientes. Aunque hay escuelas más flexibles que otras, en general, se suele castigar el error. Si el niño sabe que vamos a penalizar sus equivocaciones, ya no intentará hacer ningún progreso. Por eso es muy importante permitir que se equivoquen y relativizar esas equivocaciones. En el centro, los terapeutas establecen un diálogo con los padres y el profesor para adecuar ciertas actividades, para que el profesor esté al tanto de las circunstancias del niño y sepa qué es lo que se está trabajando en las sesiones, así como para que el tutor nos comunique las dificultades que observa en clase y que el terapeuta no puede ver en terapia.

Cómo se trabaja el déficit de atención en terapia (Parte II)

«Otra cuestión importante es reservar un tiempo de las sesiones para comentar cómo les ha ido la semana y que puedan expresar sus dificultades y emociones. Deben poder percibir el espacio terapéutico como un entorno capaz de recoger su sufrimiento y sus malas experiencias con tranquilidad. En este espacio que ellos perciben como un espacio seguro podemos trabajar las falsas ideas que se han formado de sí mismos a causa de la estigmatización de la que hayan podido ser objeto. Pensemos que, normalmente, vienen de entornos más rígidos y exigentes, orientados a resultados. Nunca se les debe comparar con otros niños o pacientes, y hay que ir reforzando positivamente sus logros, por pequeños que sean, cuando terminan cada parte de una tarea, así como animarles en ese recorrido progresivo. Del mismo modo, cuando preguntan por iniciativa propia, hay que hacerles una valoración positiva que también contribuirá a reforzarlos. Este punto es primordial porque cuanto más pregunte y se interese un niño con déficit de atención, más atención va a poner en lo que esté haciendo», señala Elías.

Cómo se trabaja el déficit de atención en terapia

Ejercicios y actividades para trabajar la atención sostenida

Hay numerosos ejercicios para trabajar el déficit de atención en terapia. Algunos de ellos están concebidos para que sean percibidos por los pacientes como juegos; otros, los menos lúdicos, se intercalan con los primeros.

Pintar mandalas, por ejemplo, es muy útil para que no se activen a nivel impulsivo. Es una actividad a la que deben estar atentos para no salirse de las líneas, que suele relajarles y con la que se trabaja la paciencia.

Otro juegos que requieren fijar la atención continuamente son el Jungle Speed, Dobble y Memory. En general, todos los juegos que consisten en buscar diferencias les gustan especialmente, y son los juegos que utilizamos durante las sesiones como premios después de realizar algún ejercicio que les cuesta más.

Un ejercicio con el que se trabaja simultáneamente la atención y la memoria es el salto de aros siguiendo una secuencia que deben retener: se colocan 7 aros numerados en el suelo y se les indica qué aros tienen que saltar (por ejemplo, el 1, el 3 y el 4). Este ejercicio requiere que estén atentos a las indicaciones, retener la información y pensar antes de saltar. Es un ejercicio que les gusta especialmente porque implica movimiento y que también se puede hacer colocando aros de diferentes colores e indicándoles cuáles deben saltar (por ejemplo, el amarillo, el azul y el rojo). Además, con él se trabaja también la lateralidad, al igual que con el ejercicio de los símbolos codificados que indican direcciones y movimientos específicos que deben hacer.

Otra manera mediante la que se trabaja el déficit de atención en terapia es fomentando la expresión. Se les plantea un ejercicio-juego avisándoles de que posteriormente se les harán preguntas sobre lo que han dicho los demás. Al darles previamente esta directriz, ya empiezan el ejercicio focalizando su atención.

«El déficit de atención, si no hay una incapacidad, se trabaja muy bien en terapia, y con buenos resultados. Esto no significa que en todos los casos la evolución sea rápida, porque cada niño tiene su timing, pero siempre hay evolución. Hay niños que tardan más y otros que tardan menos, depende de lo disperso y activo que sea cada niño, de la dinámica familiar, etc.», concluye el terapeuta.

 

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