¿Por qué es importante aprender a ser amable con uno mismo?

Susan David es una psicóloga de la Universidad de Harvard que ha dedicado su trayectoria a investigar cómo nos vemos a nosotros mismos, cómo consideramos nuestros pensamientos y emociones, y cómo nos relatamos nuestra propia vida. Lo investiga porque de ello depende que las personas sigamos adelante y prosperemos en un mundo cada vez más complejo. “La forma en que manejamos nuestro mundo interno lo impulsa todo”, explica. Y en este asunto, aprender a ser amable con uno mismo es clave.

Ser amable con uno mismo no consiste en engañarse

Ser amable con uno mismo no significa engañarnos diciéndonos cosas positivas, ser poco objetivos, débiles o flojos. Esto no tiene nada que ver con la autocompasión. Como veremos, se trata de ser conscientes de los pensamientos difíciles de gestionar y de poder crear una sensación de seguridad psicológica: un espacio en el que sentirnos capaces de correr riesgos, ya que, si nos machacamos cuando fallamos, esta actitud nos impide probar cosas nuevas, asumir retos.

De hecho, las personas con altos niveles de autocompasión tienden a estar más motivadas y activas, son más exitosas y se quieren a sí mismas incluso cuando fallan o no alcanzan sus expectativas. Y esto último es lo que les da la capacidad de experimentar, explorar y ser valientes: reconocen dónde se han equivocado, pero en lugar de quedarse atrapados en el juicio y la culpa, aprenden de la experiencia, se adaptan y cambian lo que deben cambiar para obtener resultados mejores en el futuro.

Cómo se aprende a cultivar la autocompasión

Cómo se aprende a cultivar la autocompasión
  1. Identificar las señales de las emociones, sin juzgarlas

Susan David explica que, en un estudio realizado con una muestra de más de 70 .000 personas, observó que un tercio, aproximadamente, juzgaba sus experiencias y emociones con juicios radicales, en términos de “blanco o negro”: o las consideraban buenas o las consideraban malas, o las calificaban de positivas o de negativas. Esta forma de evaluar nuestra vida nos provoca un nocivo tira y afloja interno: nos criticamos por sentir emociones negativas y no poder experimentar emociones positivas.

En lugar de juzgarnos, es mucho más sano y productivo concebir las emociones y los pensamientos como datos de los que podemos extraer información valiosa sobre quiénes somos y sobre lo que nos importa. Por ejemplo, si uno se siente frustrado, sería mejor que se preguntara de qué es señal esa frustración, qué le está enseñando. Para una persona puede ser una señal de que no está progresando profesionalmente; para otra, puede significar que no la escuchan, etc.  La autocompasión nos permite reconocer y hacernos preguntas sobre las emociones que nos resultan incómodas y tener más perspectiva sobre nosotros para conocernos mejor. Y al hacerlo, aprendemos a ser más amables con nosotros mismos porque no nos estamos juzgando, ni a nosotros mismos ni a nuestras emociones:  observamos desde fuera y aprendemos para tomar mejores decisiones.

Cómo ser amable con uno mismo, según una psicóloga de Harvard
  1. Observarse desde otra posición

Si un niño se acercara a ti y te dijera que se siente triste o que ha intentado tirar adelante un proyecto, pero no lo ha conseguido, ¿lo castigarías? No, lo escucharías y le darías apoyo. Ante las dificultades, nos puede ser de gran ayuda conectar con nuestro niño interior para tratarnos con una actitud menos rígida. La reflexión que deberíamos hacernos es: me doy cuenta de que estoy sintiendo esta emoción, ¿qué es lo que mi niño interior necesita en este momento?

Como explica esta psicóloga, la autocompasión significa, en última instancia, reconocer lo que significa ser humano. Y el estrés, la decepción, la pérdida, la imperfección y el dolor son parte de este viaje. Si no nos permitimos entrar en un espacio de amabilidad con nosotros mismos, no nos estamos enfrentando a la realidad de la vida. En general, hacemos las cosas lo mejor que podemos con las herramientas de las que disponemos: lo que somos, lo que tenemos y los recursos a nuestro alcance.

Podéis escuchar a Susan David en esta conferencia de TedTalks (subtitulada en castellano):