Cuándo es necesaria la psicoterapia emocional

El confinamiento por coronavirus está afectando a cada persona de una manera distinta, aunque en todos está teniendo un fuerte impacto emocional, como es normal. Algunas personas pueden gestionar mejor las emociones que están experimentando porque disponen de más recursos personales y porque su propia situación laboral, social y familiar contribuye a ello. A otras, en cambio, la incertidumbre y el aislamiento les están provocando o agudizando síntomas como la ansiedad, depresión, irritabilidad, ira, desórdenes del sueño, pensamientos recurrentes y obsesivos, dificultades relacionales con la familia o amistades, hipocondría, miedos, etc.

En nuestro centro estamos realizando sesiones de psicoterapia emocional online dirigidas a las personas que están desarrollando alguna de estas sintomatologías, así como a las que han perdido a un ser querido durante la pandemia o están viviendo esta situación de confinamiento como una pérdida, ya que, como nos explica la psicóloga de nuestro centro Meritxell Pujol: «El duelo es un proceso emocional que también se desencadena ante la pérdida del puesto laboral o de la libertad; un proceso que tiene diversas etapas, no siempre lineales, y que es fundamental que transcurra y se cierre bien».

Confinamiento por coronavirus: psicoterapia emocional online

Aspectos que trabajamos en la psicoterapia emocional online

En las sesiones, se trabajan, fundamentalmente, los siguientes aspectos:

 

Ansiedad y angustia: cuando la sobreactivación del sistema nervioso sobrepasa los niveles normales, provocando tanto problemas físicos como psicológicos.

 

Técnicas de relajación y respiración: aprender a respirar bien y a relajar el cuerpo y la mente es fundamental para conseguir disminuir los niveles de estrés y ansiedad (la respiración se acorta con estas emociones), y para evitar anticipar pensamientos negativos sobre el futuro o entrar en una dinámica de pensamientos recurrentes sobre la situación actual.

En el centro, utilizamos, fundamentalmente, dos técnicas:

Relajación de Schultz: se centra la atención en diversas partes del cuerpo para ir liberando las tensiones emocionales.

Relajación de Jacobson: esta técnica constituye un gran recurso para la gestión de la ansiedad. Consiste en focalizar la atención en una serie de ejercicios musculares que alivian las tensiones y las ideas disruptivas que generan malestar. Se trabaja la tensión y la relajación de la musculatura para aprender a diferenciar entre ambas.

 

Duelo por la muerte de un ser querido: normalmente, ante la muerte de un ser querido, tenemos una serie de rituales sociales que nos ayudan a despedirnos de la persona e iniciar el proceso de duelo por su pérdida. Sin embargo, las personas que han perdido a alguien durante la pandemia no han podido despedirse ni celebrar un velatorio ni el funeral, lo que les ha creado una sensación de irrealidad que complica el proceso de duelo y genera mucha tristeza, exasperación y abatimiento. En las sesiones ayudamos a estas personas a aceptar y expresar estas emociones, así como a encontrar alternativas para llevar a cabo la despedida.

 

Duelo por pérdida del puesto de trabajo, de la libertad y las relaciones sociales: el duelo no se limita a la muerte. Quedarse sin trabajo, ver limitadas las libertades y las oportunidades, y renunciar a situaciones que antes del confinamiento formaban parte de nuestra vida cotidiana, como las relaciones sociales, también supone enfrentarse a una pérdida y, en consecuencia, podemos llegar a sentir mucha tristeza, frustración e irritabilidad.

 

Necesidad de comunicación: las personas somos seres sociales, por lo que necesitamos poder comunicarnos con los otros. Las medidas de distanciamiento social no deberían estar impidiendo seguir en contacto con los otros. Sin embargo, algunas personas, por diversos motivos, están viviendo el confinamiento sintiéndose muy solas.

 

Soledad y sentimiento de separación: son muchas las personas que no pueden ver a sus padres o abuelos porque estos están en una residencia, hospitalizados o confinados en sus propias casas. Además de echar muchísimo de menos el contacto físico con ellos (abrazarlos, darles un beso, compartir situaciones, etc.), también sufren por si estarán bien, por si pueden ir a comprar o les llevan la compra (hay cadenas de supermercados que han dejado de hacer reparto a domicilio porque no daban abasto), etc.

Del mismo modo, también hay muchas personas que están pasando el confinamiento solas porque el estado de alarma se decretó estando su pareja en otra ciudad o país, o porque ya vivían solas. Y también estamos observando que aunque se esté acompañado, hay un gran sentimiento de soledad (quizá es sentimiento de desamparo en algunos casos); sobre todo, en adultos.

Los niños, aunque se siguen comunicando con sus amigos por videollamadas, están acusando no poder verlos, y los echan de menos. A esto se suma que no saben hasta cuándo se prolongará la situación. Además, es muy probable que cuando se inicie la denominada desescalada, las medidas de distanciamiento social impidan la cercanía física a la que estaban acostumbrados.

 

Aprender a estructurar y organizar el día: a medida que transcurren las semanas, cada vez es más difícil mantener una disciplina de horarios; una disciplina que es fundamental para lograr vivir el confinamiento de una manera productiva y saludable emocional y físicamente. Seguir con nuestros hábitos de higiene personal y de ejercicio físico, establecer bien el tiempo de estudio o trabajo, así como la frecuencia en las comidas y el tiempo de ocio es básico.

 

Desórdenes del sueño: la dificultad de mantener las rutinas también puede afectar al sueño (cantidad y calidad), provocando insomnio, pesadillas, terrores nocturnos, etc.

 

Trastornos alimentarios: las emociones relacionadas con el confinamiento pueden dificultar la regulación emocional y provocar o agravar trastornos de la conducta alimentaria (TCA), como bulimia, comportamientos que pueden derivar en anorexia, obesidad, etc.

 

Bienestar emocional en niños y adultos: a diferencia de los adultos, hasta ahora, los niños ni siquiera han podido salir a la calle para ir a hacer la compra durante el mes y medio que llevamos de cuarentena. Este confinamiento tan estricto ha podido aumentar su nivel de ansiedad y estrés, con las repercusiones para la salud mental que se pueden derivar no solo en el presente, sino en el futuro. En un artículo que publicó hace unos días El País, se menciona un estudio realizado en China que estima que un tercio de la población padece o padecerá Trastorno de Estrés Postraumático (un trastorno que aparece después y que es difícil de tratar).

En los adultos, la ansiedad tampoco es la que pudiera presentarse antes del confinamiento. Es una ansiedad mucho más profunda y potente que, si no se trata, también puede dejar huella en la salud mental futura.

 

Gestionar las tensiones y conflictos en la dinámica familiar: muchas familias que antes del confinamiento apenas compartían tiempo juntos han pasado de golpe a convivir las 24 horas del día. Y, en muchos casos, en casas en las que no es posible que cada miembro tenga su propio espacio y/o que no disponen de terrazas a las que poder salir para tener la intimidad necesaria. Esto está provocando tensiones, irritabilidad, discusiones y peleas que, en algunos casos, incluso llegan a la violencia física.

Estas tensiones también están haciendo mella en las relaciones de pareja, hasta el punto de que hay parejas que se están planteando la separación. Los hijos escuchan sus conversaciones o viven la tensión entre sus padres, lo que agrava su inquietud. No es casual que estén aumentando los casos de niños que se van a dormir con sus padres o que ahora necesitan acostarse con la luz encendida y la puerta abierta.

 

Miedos: la pandemia está provocando situaciones que despiertan muchos miedos. Algunos son infundados, pero otros no. Tanto si los miedos tienen una base real como si no, requieren ser revisados en terapia.

Hay niños y adolescentes que temen que sus padres pierdan el trabajo, que enfermen o que lo haga otro familiar o persona a la que quieren.  Y a los adultos les pasa lo mismo, aunque unos y otros lo vivan y manifiesten de distinta manera.

Muchos niños, adolescentes y jóvenes tampoco saben cuándo volverán a las aulas ni cómo serán las evaluaciones. La sensación general es de que todo se aguanta por un hilo, que nos faltan recursos para sentirnos protegidos (desde la falta de suministro de guantes y mascarillas a medidas socioeconómicas) y que el futuro es incierto.  Esto provoca un gran temor.

 

Adicciones a videojuegos: la tecnología está siendo de gran ayuda en este confinamiento, ya que nos está permitiendo comunicarnos con los otros. Sin embargo, muchos niños y jóvenes se están hiperconectando; sobre todo, para evadirse de la realidad a través de los videojuegos, ya que la realidad les resulta más dura de soportar que el mundo virtual. Además, estos juegos les sobreestimulan, produciéndoles un placer inmediato que, les provoca adicción (el síndrome de abstinencia tiene la misma base psicopatológica que cualquier otra adicción).

 

Celos: los celos entre hermanos o entre hijos y padres no son nuevos: como terapeutas, los identificamos a menudo en terapia. Pero en una situación de confinamiento como la actual, pueden exacerbarse.

 

Falta de ejercicio físico: hacer ejercicio físico es fundamental para nuestro sistema cardiovascular, para rendir cognitivamente y para mantener nuestra salud mental (actúa como ansiolítico y antidepresivo). Además, el hecho de disminuir de golpe la cantidad de ejercicio físico al que estábamos acostumbrados tiene consecuencias muy negativas para nuestro organismo.  Aunque tengamos limitaciones para realizar deportes, debemos estimular igualmente el cuerpo. Es necesario moverlo, hacer estiramientos, bailar, cambiar de postura cuando miramos la televisión, etc.

 

Pensamientos recurrentes, fobias, somatización e hipocondría: los pensamientos obsesivos y negativos (algunos agudizados por estar expuestos a la sobreinformación) alteran nuestra estabilidad emocional y aumentan la ansiedad. En la terapia, los pacientes aprenden a detenerlos.

También hemos detectado un aumento de la hipocondría en los niños y adultos que ya la sufrían, así como diversos tipos de fobias, como la de salir a la calle cuando se levante el estado de alarma.

Algunos pacientes también están psicosomatizando el estrés y la angustia con dolores de cabeza o de espalda, aumento de la presión arterial, etc.

 

Motivación: es normal que cueste mantener la motivación laboral, académica o personal en una situación de crisis como la actual, pero también es absolutamente necesario trabajar los aspectos que están influyendo en esta pérdida de motivación para recuperarla.

 

Habilidades de comunicación: el hecho de que ahora podamos pasar tanto tiempo en familia no implica que nos estemos comunicando bien. Los sentimientos de irritabilidad, pérdida y miedo no solamente se expresan elevando la voz o con gritos: hay un lenguaje infraverbal que puede ser igualmente muy agresivo y dañar profundamente a la persona y a la dinámica familiar.

Si quieres hacernos una consulta sobre las sesiones de psicoterapia emocional online, puedes llamar al 610 79 11 25 de lunes a viernes, de 9 a 20 h.