La vuelta a la oficina tras año y medio de trabajo en remoto es una situación complicada a la que se están enfrentando muchas personas, incluso aquellas cuyas empresas están optando por un modelo híbrido. Las patologías psicológicas están aumentando a causa de la covid y se hacen más visibles en el mundo laboral. Después de adaptarse a trabajar desde casa, ahora hay que afrontar una nueva adaptación que incluye la preocupación por la salud y la seguridad, la conciliación, volver a tener contacto directo con compañeros y jefes con los que no hay una buena relación, etc.

Qué es el contagio emocional

En un artículo publicado recientemente en El País, Jordi Badal  – profesor de Finanzas de la Business School y responsable de Recursos Humanos de la Agència Catalana de Notícies– decía que los cambios que tendrán que hacer las empresas necesitarán líderes diferentes que se comporten más como un coach emocional que como un capataz. Y es que el estrés es contagioso. Se sabe que los sistemas nerviosos humanos se sincronizan y que se da un efecto psicológico llamado contagio emocional: captamos las emociones de los demás e imitamos de forma natural e inconsciente los comportamientos y expresiones de las personas con las que pasamos mucho tiempo.

Cómo gestionar mejor el estrés de la vuelta a la oficina

Absorber las emociones y preocupaciones de los demás solo aumenta la angustia general y afecta al propio bienestar. ¿Cómo protegerse en estas circunstancias? La autora del libro Confíe en usted mismo: deje de pensar demasiado y canalice sus emociones para el éxito en el trabajo, Melody Wilding, ofrece 6 claves en un artículo publicado en Harvard Business Review. Aunque las claves van dirigidas a los gerentes de empresa, son aplicables a cualquier persona de una organización. Las hemos resumido en cinco puntos.

Monitorea tu estado emocional a lo largo de la jornada

A lo largo de la jornada, revisemos periódica y conscientemente nuestras emociones: ¿cuáles son? ¿cómo las estamos manifestando en las interacciones con los otros? ¿las trasladamos al tono en el que nos dirigimos a los demás? ¿qué sentimientos expresan? Recordemos que las emociones se contagian, por lo que cada trabajador de una empresa es un inductor de estado de ánimo. Podemos contribuir con el nuestro de manera positiva o negativa a la atmósfera general.

Si en una conversación o reunión estamos demasiado nerviosos o ansiosos, podemos utilizar la técnica de la corregulación. Esta técnica consiste, básicamente, en calmarse conscientemente. Si nosotros nos tranquilizamos, probablemente, nuestro estado calmado tendrá un efecto beneficioso en los demás. La corregulación se puede utilizar también cuando es el otro el que está alterado: hay que respirar profundamente, ralentizar la respiración, hablar más lentamente, adoptar una postura corporal más relajada, etc.

Empatizar, sí; internalizar, no

¿Cuál es la diferencia? Tal como se explica en la revista de psicología Iztacala: «La empatía es fundamental tanto para el desarrollo moral como para la supervivencia del individuo en el contexto social. Empatizar implica ponerse en el lugar de los demás, reconocer e interpretar sus sentimientos y pensamientos, pero sin llegar a sentir lo mismo. Así, cuando el estado emocional del otro induce en nosotros la misma emoción se produce el contagio emocional». Hay que evitar adentrarse en los pensamientos negativos de los demás. En cambio, sí debemos utilizar la empatía para atender las inquietudes de los otros sin que nos pasen su ansiedad, fomentar la resolución de problemas mediante la formulación de preguntas abiertas y validar todo lo positivo de nuestros compañeros o subordinados.

Visualiza un límite entre los otros y tú

A muchas personas les afectan durante horas o días los sentimientos residuales que dejan las interacciones con los otros. La autora del artículo recomienda el método de la visualización para crear una separación y protegerse de sus emociones: por ejemplo, imaginar que hay un vidrio que nos separa del compañero, jefe o subordinado. Este vidrio impide que sus reacciones lleguen hasta nosotros y puedan afectarnos.

Aprovecha la parte positiva del contagio emocional

Según las investigaciones en psicología, se necesitan cinco interacciones positivas para superar una negativa. A lo largo de una jornada laboral tenemos decenas de oportunidades para construirlas: en nuestra manera de redactar los correos electrónicos (deseándole a la otra persona que tenga un buen día, por ejemplo), elogiando el trabajo de otro, reconociendo sus contribuciones, empezando las reuniones valorando lo que se ha hecho bien, dirigiéndonos a los demás con una sonrisa, etc. ¡Aprovechemos la vuelta a la oficina para modificar hábitos y beneficiarnos de la parte positiva del contagio emocional!

Pon en práctica un ritual de transición para desconectar del trabajo

Es inevitable que en el trabajo ocurran cosas que, a veces, alteren nuestro estado de ánimo, pero esto no significa que debamos permitir que nos acompañen a casa. Una manera de no arrastrarlas con nosotros es crear un ritual de limpieza del día que simbolice la transición del trabajo al tiempo personal. A cada persona le funcionará uno en particular: cambiarse de ropa, ir a clases de baile, escuchar un programa de radio determinado mientras se vuelve a casa en coche, etc. Lo importante es hacer la transición para cuidarse, protegerse uno mismo y estar en las mejores condiciones para volver a la oficina al día siguiente. Recordemos que no siempre depende de nosotros lo que ocurre en nuestro entorno, pero sí está en nuestras manos decidir cómo reaccionamos a lo que ocurre. Si nuestra reacción es positiva,  contribuiremos a que se produzcan cambios de mejora en toda la organización.