Por Susana Lladó

En esta entrevista, el psicólogo de nuestro centro Luis Elías nos explica cómo se trabaja en terapia la adicción a los videojuegos con niños y adolescentes.

Las cifras sobre adicción a los videojuegos son extremadamente altas

Sí. Actualmente, la adicción a los videojuegos es una problemática en expansión. Los terapeutas ya hace años que lo vemos en consulta. Se da una demanda familiar recurrente. Y las adicciones aumentan también respecto al uso de las redes sociales y los dispositivos electrónicos en general. De hecho, un 80 % de los niños y adolescentes que acuden al centro tienen problemas de adicción relacionados con las TIC (las nuevas tecnologías de comunicación e información), independientemente del motivo de consulta inicial.

 

¿Destaca alguna red, dispositivo o tipo de contenidos entre los pacientes con adicción?

Las tablets, Tik Tok y las consolas de videojuegos.

 

Vayamos a la raíz porque, en principio, y de manera general, jugar es una actividad saludable

El juego, en principio, y según su definición, es una actividad consciente y libre que se realiza en la vida ordinaria dentro de unos límites espaciotemporales. Y, aunque se considera que no es seria, absorbe al jugador de manera intensa y completamente. Si atendemos a la definición de videojuegos, tenemos que consiste en un entorno informático que se reproduce sobre una pantalla de juego cuyas reglas han sido previamente programadas.

Se considera adicción porque la persona se comporta igual que en cualquier otra adicción y porque se presentan las mismas consecuencias que en la adicción grave a sustancias, por ejemplo: la tolerancia, la abstinencia, el craving, etc. Es decir, lo único que cambia es el objeto de la adicción.

¿Cómo se pasa del juego ocasional saludable a una adicción?

Según las estadísticas de 2010 de uso y abuso de los videojuegos en Europa, un 95, 25 % de los niños y adolescentes entre 7 y 17 años jugaban a videojuegos. Y el 83 % lo hacía una media de 2 horas diarias. La población infantojuvenil, de los 6 a los 18 años, es la que más juega. En 2010, como decía, un 10 % de ellos presentaba adicción. La adicción se produce cuando uno queda dominado por la afición desmedida a ciertos juegos. Y se considera adicción porque la persona se comporta igual que en cualquier otra adicción y porque se presentan las mismas consecuencias que en la adicción grave a sustancias, por ejemplo: la tolerancia, la abstinencia, el craving, etc. Es decir, lo único que cambia es el objeto de la adicción.

 

Qué es el craving

El craving es el deseo por el consumo, forma parte de las adicciones. Consiste en una urgencia intensa y agobiante por jugar (o consumir, cuando se trata de sustancias) durante la abstinencia, y va asociado a las recaídas, la pérdida de control, etc.

 

¿Cómo se produce el proceso adictivo?

Podemos hablar de fases, tal como explican Koop y Volkow (2010). Primero se inicia una conducta impulsiva y compulsiva de búsqueda de sensaciones que puede estar originada por motivos muy diversos (malestar, etc.). Después, como hay una respuesta o refuerzo positivo a esta conducta porque la sensación al jugar es agradable, aunque sea falsamente agradable, se repite la conducta hasta que hay una pérdida de control.

No se trata de demonizar o estigmatizar la tecnología, sino de entender qué hace que una persona se vuelva adicta a ella

Y, entonces, es cuando aumenta el tiempo de juego

Sí, porque va aumentando la tolerancia. Al aumentar el tiempo de juego, se produce la adicción; con su síndrome de abstinencia y craving. Este es, digamos, el recorrido.

 

Hablemos de las consecuencias

La adicción a los videojuegos produce agresividad y conductas violentas, conductas antisociales, conductas disfuncionales en el ámbito escolar y laboral, la reducción de actividades de ocio más reales, problemas en el ámbito familiar, la preferencia por las relaciones online, la dejación de las responsabilidades familiares, alteraciones del sueño; contribuye a la obesidad infantil, al sentimiento de soledad…Las consecuencias son múltiples.

 

Sin embargo, hay especialistas que recomiendan el uso de los videojuegos para adquirir y desarrollar ciertas habilidades, por ejemplo.

Es cierto, porque los videojuegos también pueden ser útiles para entrenar y desarrollar habilidades como la atención visual, la motricidad fina, la motricidad oculomanual, la coordinación. Incluso pueden tener utilidades terapéuticas para el tratamiento de problemas como las fobias, ya que permiten que el paciente haga una exposición progresiva a aquello que le produce la fobia. Ahora bien, uno puede volverse adicto a un simulador de vuelo, aunque le esté permitiendo entrenar los reflejos, por ejemplo.

El niño, o el adolescente, debe poder entender qué le está pasando y por qué le está pasando. También se le explicará por qué se le van a poner unos límites de tiempo de juego en casa. Y necesita comprender que jugar no es un derecho de nacimiento, es una actividad que debe ganarse con esfuerzo

Por lo tanto, el problema no es la tecnología

No, por eso no se trata de demonizar o estigmatizar la tecnología, sino de entender qué hace que una persona se vuelva adicta a ella.

 

Cómo diferenciáis los terapeutas entre uso y abuso

Trabajamos con diferentes herramientas que miden esa diferencia, pero la abstinencia, la pérdida de control y los conflictos sociales son los parámetros esenciales. En los niños y adolescentes, la pérdida de control sería lo más importante porque todo lo que produce la adicción a los videojuegos en ellos se traduce en respuestas conductuales muy dramáticas.

 

Cómo tratáis la adicción a los videojuegos en niños y adultos

El abordaje terapéutico consiste en una terapia cognitiva-conductual, ya que se ha demostrado que es la más eficaz para la adicción a los videojuegos. Ahora bien, es fundamental realizar paralelamente una terapia familiar y, en los casos más graves y extremos, se trata al paciente también con farmacología.

 

¿Qué función tiene la terapia familiar en la recuperación del paciente?

Para que la terapia con el niño o con el adolescente sea efectiva es fundamental hacer un trabajo de psicoeducación tanto con el paciente como con sus padres, ya que estos se ven desbordados por la situación y sin herramientas para gestionarla: hay que explicarles qué es realmente la adicción a los videojuegos, cuál es la dinámica de esta adicción, qué produce el abuso, en qué consiste un buen uso de los videojuegos, cómo establecer los límites en casa, etc.

Si como terapeuta entiendes cuál es su factor de vulnerabilidad, de dónde viene esa necesidad de consumo, puedes trabajar mucho más y mejor con el paciente porque intervienes desde el origen del problema, no solo desde la conducta adictiva

¿El niño también participa en estas sesiones?

No, se le explica aparte y de una manera y con un lenguaje adaptados a su edad. El niño, o el adolescente, debe poder entender qué le está pasando y por qué le está pasando. También se le explicará por qué se le van a poner unos límites de tiempo de juego en casa. Y necesita comprender que jugar no es un derecho de nacimiento, es una actividad que debe ganarse con esfuerzo, por ejemplo, si realiza otras actividades de ocio no virtuales durante la semana.

 

 ¿Esta es una de las claves?

Claro, el aprendizaje consiste, precisamente, en que aprenda que a través de ese esfuerzo podrá ganarse ese rato controlado y limitado de estar jugando a los videojuegos. Y nunca entre semana. Debe llegar a asociar el interés por otras cosas y los hábitos sanos a poder ganarse esa recompensa. Y aprender el recorrido saludable del esfuerzo-recompensa. Ahora bien, antes de llegar aquí, hay que trabajar toda una serie de cuestiones.

 

Hay una fase previa

Sí, primero esta la fase de contención, que requiere fomentar la comunicación familiar. La terapia cognitivo conductual nos permite trabajar con una serie de estrategias como el autoregistro de las horas dedicadas a jugar (si son niños lo hago con la familia), la toma de conciencia de las consecuencias negativas de la adicción a los videojuegos, el establecimiento de pequeños objetivos semanales que sean realistas, la modificación de creencias irracionales, así como otras técnicas de control de conducta.

 

¿Por ejemplo?

Se le explica al paciente qué hacer en ciertas situaciones o, al menos, se le ayuda a empezar a entender el origen o la razón de esa conducta que está teniendo.

 

Hay estudios que demuestran que cuando el paciente es capaz, de forma voluntaria, de estar tres días sin jugar, se modifican las condiciones relacionadas con el juego y los síntomas de la adicción, los cuales disminuyen en un 75 %. También es fundamental buscar actividades alternativas agradables e interesantes para el paciente, promover otros focos atencionales.

 

¿Hay algún otro aspecto relevante sobre la terapia para la adicción a los videojuegos?

Existen otras técnicas distintas a la terapia cognitivo-conductual que también se han mostrado efectivas para tratar la adicción a los videojuegos, como las actuaciones preventivas, las terapia narrativa, el mindfulness, etc. Como terapeuta, y dependiendo de cada caso y de cada momento, utilizo las técnicas terapéuticas que van a ayudar más al paciente porque, en último término, se trabaja con los factores de vulnerabilidad.

 

¿Cómo ayuda la práctica del mindfulness?

En los adolescentes más mayores y adultos es útil para promover la conciencia del malestar del momento, favorecer la autorregulación, etc.

 

Decías que el terapeuta trabaja con los factores de vulnerabilidad del paciente

Sí, esto es muy importante. Identificar los factores de vulnerabilidad de la persona te ayuda a entender de dónde surgen los factores de la conducta adictiva del paciente. Puede haber falta de motivación, problemas de autocontrol, dificultades con la frustración o las expectativas, problemas sociales o de tipo compulsivo, etc.

Si como terapeuta entiendes cuál es su factor de vulnerabilidad, de dónde viene esa necesidad de consumo, puedes trabajar mucho más y mejor con el paciente porque intervienes desde el origen del problema, no solo desde la conducta adictiva. Entiendes por qué tiene esa tendencia a la adicción y trabajas esta causa y desde esta causa.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.