Por Susana Lladó

Raquel inició la terapia de lateralidad en septiembre de 2017, con 21 años, y la finalizó en febrero de este año. Tras visitar con anterioridad a dos especialistas, acudió al centro porque sus problemas de lateralidad le habían impedido terminar los estudios y afectaban su salud emocional, sus relaciones interpersonales y sus expectativas de futuro.

El test completo de lateralidad que le realizamos antes de iniciar la terapia (24/07/2017) mostró un cruce mano-ojo y los siguientes resultados:

  • Lateralidad de la mano: 65 % derecha, 35 % izquierda
  • Lateralidad del ojo: izquierda
  • Lateralidad de la pierna estática: izquierda
  • Lateralidad de la pierna dinámica:  60 % derecha, 40 % izquierda
  • Lateralidad del oído:  45 % derecha, 55 % izquierda
  • Motricidad facial:  55 % derecha, 45 % izquierda
  • Hipotonía: 85%
  • Retención neurofisiológica 39 %.

Durante la terapia se ha lateralizado a Raquel a la derecha,  como diestra.

El último test de lateralidad que se le realizó (14-02-21) mostró los siguientes resultados:

  • Lateralidad de la mano: 90 % derecha, 10 % izquierda
  • Lateralidad del ojo: 60 % derecha, 40 % izquierda
  • Lateralidad de la pierna estática: 65 % derecha, 35 % izquierda
  • Lateralidad de la pierna dinámica:  85 % derecha, 15 % izquierda
  • Lateralidad del oído:  85 % derecha, 15 % izquierda
  • Motricidad facial: 85 % derecha, 15 % izquierda
  • Hipotonía: 30 %
Cuando hacía un examen, me quedaba como en blanco, no sabía qué contestar. No aprobaba ningún examen. Estaba como muy despistada. Me notaba muy rara.

¿Por qué motivos decides iniciar la terapia de lateralidad en nuestro centro?

Cuando estaba cursando Primaria, mi madre me llevó a un psiquiatra infantil porque sabía que “algo pasaba” desde que era un bebé.  Por ejemplo, no empecé a gatear hasta los 16 meses.

 

¿Cuál fue el diagnóstico del psiquiatra al que fuiste?

Me diagnosticó lateralidad cruzada y dislexia.

 

¿Hubo algún avance al hacer terapia con el psiquiatra?

No. Seguía teniendo las mismas dificultades y problemas.

 

¿Qué dificultades y problemas tenías?

Recuerdo que tenía muchas dificultades para entender las cosas, y no solo en el colegio, en general. También me costaba muchísimo concentrarme y, aunque me quedara estudiando toda una tarde, al día siguiente ya no me acordaba de nada. Si me decían algo, tenían que explicármelo muchas veces hasta que conseguía entenderlo. Y cuando hacía un examen, me quedaba como en blanco: no sabía qué contestar. No aprobaba ningún examen. Estaba como muy despistada. Me notaba muy rara.

 

¿Puedes explicar lo que te sucedía con los exámenes?

Leía una pregunta y no sabía lo que se me estaba preguntando. Tenía que leerla varias veces para poder responder. Ahora sé que era una cuestión de comprensión.

 

¿Esto te pasaba en cualquier asignatura?

Sí. Y mucho más en cálculo y matemáticas. No entendía las preguntas.

No llegué a tener anorexia, pero sí estaba muy nerviosa y angustiada. Creía que no me iban a aceptar nunca. No me sentía bien.

¿Cómo era la relación con tus profesores?

En mi clase éramos muchos alumnos y notaba que esto no me ayudaba. Me costaba enterarme de lo que se decía. Por eso les pedí a los profesores que me dejaran sentar delante. Al final, me cambiaron a una clase con 6 personas. La situación mejoró un poco, pero seguía teniendo las dificultades que he explicado.

 

Además del cambio de clase, ¿obtuviste alguna otra ayuda del colegio?

De hecho, no. Mi madre fue a hablar con el colegio para ver si podían hacerme los exámenes de otra manera o ayudarme de algún modo, pero los profesores no pusieron de su parte. No entendían mi problema.

 

¿Cómo era tu relación con los otros niños?

Los otros niños no me aceptaban porque veían que no era como ellos. En aquel entonces, yo no hablaba mucho porque no vocalizaba bien y no me salían las palabras. Me dejaban atrás porque ellos eran “normales” y yo no.

 

Debió ser duro

Lo llevé muy mal porque, aparte de que no me aceptaban, me adelgacé mucho. Mis padres estaban muy preocupados.

 

¿Por qué crees que te adelgazaste tanto?

No llegué a tener anorexia, pero sí estaba muy nerviosa y angustiada. Creía que no me iban a aceptar nunca. No me sentía bien.

 

¿Constaste con el apoyo de tus padres?

Sí, siempre estuvieron apoyándome.

 

Además de visitar a un psiquiatra, ¿fuiste a algún otro especialista antes de acudir al centro?

Fui a un optometrista cuando tenía 7 años. Me hizo unas pruebas y dijo que tenía algunos problemas en el ojo. Estuve yendo un tiempo. Me hacía realizar algunos ejercicios con, por ejemplo, una pelota de tenis. La verdad es que no sé por qué, ya que yo siempre he tenido bien la vista, siempre he visto bien tanto de lejos como de cerca.

En lo primero que noté una mejoría fue en el equilibrio. En las primeras semanas estuvimos trabajándolo y enseguida vi que podía andar a la pata coja y mantener el equilibrio de pie con los pies cruzados, por ejemplo. Antes no podía.

¿Por qué vía conoces el centro de lateralidad y cuándo inicias la terapia?

Fue en 2017. Me trasladé de mi pueblo natal en la provincia de Zaragoza a la capital. Allí alquilé un piso. En una conversación con los dueños, me explicaron que su hijo también había tenido un problema de lateralidad, que lo habían tratado en vuestro centro y que se había curado.

 

Qué casualidad

Cuando me recomendaron vuestro centro, tuve una alegría enorme. No me imaginaba que pudiera haber algo que curara lo que tenía. Hablé con el hijo de estos señores y me explicó que antes de iniciar la terapia se había sentido muy frustrado por no poder estudiar lo que quería. Gracias al tratamiento, pudo estudiar Derecho y está ejerciendo como abogado.

 

¿Cómo viviste el inicio de la terapia?

Como empecé la terapia sin saber muy bien en qué consistía, al principio estaba un poco expectante, pero poco a poco fui cogiendo confianza con el terapeuta. Empezamos trabajando la coordinación, la concentración y la memoria con diferentes ejercicios. También hacíamos ejercicios para la organización temporal y espacial.

 

¿Trabajabais paralelamente aspectos emocionales?

Sí, desde el principio. Al inicio de cada sesión, lo primero que hacíamos era hablar durante un rato de este tipo de temas: de cómo me sentía, cómo estaba de ánimo, etc. Y después pasábamos a los ejercicios.

 

¿Cuándo empezaste a percibir los primeros cambios?

En lo primero que noté una mejoría fue en el equilibrio. En las primeras semanas estuvimos trabajándolo y enseguida vi que podía andar a la pata coja y mantener el equilibrio de pie con los pies cruzados, por ejemplo.  Antes no podía.

 

¿Y posteriormente?

Lo segundo que noté fue que mi coordinación y concentración mejoraban. Cuando hacía algo, era consciente de lo que estaba haciendo. Si, por ejemplo, el terapeuta me daba una ficha de lógica y concentración, ya no me costaba tanto hacerla.

Antes de empezar la terapia, me había quedado en tercero de la ESO. Le dije a mi madre que me sentía demasiado frustrada para terminarla.

Volvamos atrás. ¿Pudiste terminar los estudios?

Antes de empezar la terapia, me había quedado en tercero de la ESO. Le dije a mi madre que me sentía demasiado frustrada para terminarla.  Más tarde, cuando ya había empezado la terapia de lateralidad, pude sacarme el graduado en Zaragoza, en un centro de adultos.

 

¿Cómo cambió tu rendimiento en este centro?

Los avances que conseguía en terapia me permitían rendir más y mejor académicamente. Además, también empecé a establecer mejores relaciones con la gente.

 

¿Las relaciones eran más saludables?

Sí, y dejé de sentirme excluida. Ya no me etiquetaban.

 

¿Cuáles son tus planes de futuro?

Voy a poder hacer lo que siempre había querido: voy a empezar un grado medio de Farmacia.

 

¿Ha habido otro tipo de cambios en tu vida?

Estoy mucho mejor de ánimo y puedo estudiar sola perfectamente entendiendo lo que leo. También he notado que ahora hablo mucho más y que puedo expresar mis ideas sobre un tema como una persona normal.

 

¿Quieres añadir algo más?

Mi vida ha hecho un cambio radical. La terapia ha sido como un regalo porque nunca me hubiera podido imaginar que todo pudiera cambiar para mí de esta manera.

 

Hay personas a las que les cuesta entender cómo repercuten los problemas de lateralidad en la vida de quien tiene lateralidad cruzada

Es cierto. Cuando yo intentaba explicárselo a alguien, no me entendía.

 

¿Cómo lo explicarías tú desde tu experiencia?

Es difícil, pero tener la lateralidad cruzada es como si hubiera una desconexión entre el mundo y uno. Y, además, ves que los demás entienden las cosas y tú no. Y no sabes por qué. Por eso quiero recalcar que la terapia lo ha cambiado todo radicalmente: yo pensaba que nunca podría hacer nada y ahora, me veo perfectamente capaz de trabajar en una farmacia cuando termine los estudios.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.