El escenario laboral, caldo de cultivo para la falta de respeto

En España, como en muchos otros países, el número de parados, la temporalidad y la precariedad siguen protagonizando el mercado laboral. Esta realidad crea un clima de incerteza y competitividad que, en las organizaciones con una deficiente cultura de empresa, se convierte en caldo de cultivo para las malas prácticas; entre ellas, la falta de respeto a los trabajadores (en sus múltiples formas).

La ansiedad y la depresión, la primera causa de baja laboral en España

Las consecuencias de la falta de respeto en el ámbito laboral

A este escenario hay que sumar la presión que el uso de las nuevas tecnologías ejerce en la mayoría de los empleados: todo hay que entregarlo urgentemente y se espera que uno esté permanentemente conectado y disponible. No es de extrañar que, en España, la ansiedad y la depresión ya sean la primera causa de baja laboral, según la Organización Mundial de la Salud; que seamos el país líder en consumo de ansiolíticos y que el estrés afecte a más de la mitad de los trabajadores, según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el trabajo (OSHA).

Consecuencias de la falta de respeto en el ámbito laboral

Consecuencias de la falta de respeto en el ámbito laboral

El trabajo debería ser un factor de bienestar para las personas, ya que a través de él también nos desarrollamos como individuos. Y, en condiciones normales, el reconocimiento al trabajo bien hecho debería contribuir a mejorar nuestra autoestima y constituir una motivación para seguir desempeñando bien nuestras funciones. Sin embargo, cuando en una empresa la comunicación no es la adecuada, cuando se limita la participación en la toma de decisiones, hay sobrecarga de trabajo, los horarios dejan de existir, las responsabilidades no están bien definidas o se incurre en comportamientos de falta de respeto a los trabajadores (de hecho, las anteriores prácticas ya lo son), las consecuencias no solo afectan a la plantilla, también son muy perjudiciales para la propia empresa: las pérdidas económicas anuales que se derivan son cuantiosas.

En un podcast de Harvard Business Review dedicado específicamente a la falta de respeto en el trabajo, varios especialistas han analizado el tema. Estas son las ideas principales:

  • Dado que el trabajo influye en nuestra identidad y, por tanto, en cómo nos percibimos, las señales respetuosas en el entorno profesional son señales importantes de valor social y constituyen un mecanismo de retroalimentación, y un catalizador, en esta construcción de nuestra identidad.
  • Cuando en una empresa se dan comportamientos irrespetuosos, está demostrado que los empleados disminuyen su creatividad. Asimismo, la mitad de ellos disminuye deliberadamente su esfuerzo o la calidad de su trabajo.
  • La falta de respeto también daña las relaciones con los clientes. Una investigación demuestra que la probabilidad de que las personas compremos o utilicemos los servicios de una empresa disminuye estrepitosamente cuando percibimos rudeza, descontento, o incluso grosería, tanto hacia nosotros como entre los empleados. Es más, ser testigo de una sola interacción desagradable lleva a los clientes a generalizar sobre otros empleados, la organización y la marca.
  • La falta de respeto también es una de las principales causas por las que muchos trabajadores se cansan de la situación y deciden abandonar una empresa.
  • Aunque un trabajador esté satisfecho con su salario y perspectivas de promoción, si no se siente apreciado, dejará de disfrutar de su trabajo (todos los gerentes de empresa deberían saber que hasta los pequeños gestos importan).
  • Las personas que se sienten infravaloradas en el trabajo tienen más probabilidades de agotarse y participar en comportamientos laborales contraproducentes, como el absentismo, el robo y el sabotaje.

Aunque vivamos en una época laboralmente complicada en la que las empresas pueden escoger entre numerosos candidatos para un puesto de trabajo, es un grave error (miopía empresarial) pensar que no va a tener consecuencias contraproducentes no cuidar debidamente a los trabajadores ni mostrarles nuestro reconocimiento; sobre todo, a los valiosos (el respeto lo merecen todos). Y estas consecuencias van más allá del coste económico de las bajas o de tener que formar a nuevos empleados. Es una sandez liderar una empresa aplicando el criterio “nadie es insustituible”. Las personas implicadas, motivadas, brillantes, las que aportan una visión de la que otros carecen, que empujan, que hacen seguimiento de los proyectos, que tienen una formación multidisciplinar, que detectan los fallos en los procesos y contribuyen a mejorarlos, que saben adaptarse a los cambios,  que son leales, etc., son el valor más importante de una organización. Y estas personas, no lo olvidemos, sí serán vistas como imprescindibles por otras empresas gestionadas por líderes que saben lo valiosas que son.

¿Cómo nos comunicamos en el trabajo? ¿Sabemos pedir las cosas? ¿Sabemos gestionar nuestro propio estrés, o proyectamos en los demás nuestra ansiedad? ¿Creamos equipos de trabajo cohesionados o utilizamos a los otros? ¿Somos de los que ninguneamos o de los que reconocemos el trabajo ajeno? ¿Damos las gracias cuando corresponde? ¿Contribuimos a crear un buen ambiente de trabajo o lo tensionamos? ¿Tenemos las habilidades necesarias para motivar a los demás o solo nos quejamos y esperamos que sean los demás los que nos motiven a nosotros? ¿Sabemos delegar? ¿Hacemos autocrítica?¿Cómo vamos de resiliencia?