Por Susana Lladó

Las preocupaciones y las obligaciones laborales, familiares y sociales pueden llegar a conducir nuestra vida desconectándonos de nosotros mismos. Cuando esto ocurre, el cuerpo nos pasa factura porque los pensamientos y las emociones se reflejan en él tensándolo. La psicóloga Meritxell Pujol nos explica cómo nos pueden ayudar las técnicas de relajación a aumentar nuestra calidad de vida.

No nos han enseñado a conectar con nosotros, con nuestro cuerpo. Dejamos que el día a día nos arrastre, y todas esas tareas diarias nos empujan a fijarnos exclusivamente en el exterior: en el trabajo, las obligaciones domésticas, la vida familiar y social, etc. No queda lugar para conectar con uno mismo, que es lo que nos permitiría gestionar mucho mejor todas estas situaciones cotidianas y gozar de una mejor salud.

Viviríamos mejor si aprendiéramos a relajarnos

Sin duda. Aprender a relajarse aumenta la calidad de vida, nos ayuda a ser más productivos y a poder concentrarnos mejor, además de mejorar nuestra salud y ser fundamental en terapias como la de lateralidad cruzada.

 

Pero cuando nos dicen relájate, tendemos a tensarnos más

La relajación no es algo instantáneo: no se puede pasar del estrés a la relajación ipso facto, ni por exigencia externa. Es un proceso personal, que requiere que busquemos un espacio propio. Sin embargo, las técnicas de relajación se pueden aprender y, una vez aprendidas, sí se puede reducir la tensión en unos minutos.

 

¿Por qué nos cuesta entender lo importante que es encontrar este espacio?

Porque no nos han enseñado a conectar con nosotros, con nuestro cuerpo. Dejamos que el día a día nos arrastre, y todas esas tareas diarias nos empujan a fijarnos exclusivamente en el exterior: en el trabajo, las obligaciones domésticas, la vida familiar y social, etc. No queda lugar para conectar con uno mismo, que es lo que nos permitiría gestionar mucho mejor  todas estas situaciones cotidianas y gozar de una mejor salud.

Muchas personas, cuando se concentran intensamente en algo, fruncen el ceño o aprietan la mandíbula, por ejemplo. Cuando aprenden a identificar esta tensión, aprenden a relajar esas partes del cuerpo conscientemente.

¿Qué ocurre cuando uno aplica una técnica de relajación?

Al concentrarnos en nuestro propio cuerpo focalizando la atención en las sensaciones corporales, paramos todo ese ruido exterior de los pensamientos, y se ralentizan la respiración y la frecuencia cardíaca.

 

¿Se trata de escuchar el cuerpo?

Sí, algo que, normalmente, solo hacemos cuando notamos algún dolor, cuando ya hemos acumulado demasiada tensión. Escuchar el cuerpo mientras hacemos una sesión de relajación nos permite fijarnos en qué partes están tensas o más cansadas para distenderlas.

 

¿De qué manera?

Aprender a diferenciar cuándo un musculo está en tensión y cuándo esta relajado nos ayuda a poder relajarlo conscientemente.

 

¿Nos puedes poner un ejemplo?

Muchas personas, cuando se concentran intensamente en algo, fruncen el ceño o aprietan la mandíbula, por ejemplo. Cuando aprenden a identificar esta tensión, aprenden a relajar esas partes del cuerpo conscientemente.

De la misma forma que nuestra respiración es un reflejo de cómo nos sentimos, también podemos modificar nuestro estado modificando la respiración. Hay una relación muy estrecha entre la respiración, los pensamientos y las emociones.

¿Qué papel juega la respiración en la relajación?

Sin respiración no hay vida. Es una obviedad; sin embargo, la mayoría de las personas no le prestan atención a su respiración en todo el día. La relajación, tanto la muscular como la mental, van ligadas a una respiración consciente y profunda.

 

¿Respirar conscientemente?

Sí. En primer lugar, ser conscientes de nuestra respiración, y observar si es rápida o lenta, corta o profunda, si es diafragmática o no.

 

¿Qué ocurre cuando respiramos profundamente?

El cuerpo se oxigena, y la musculatura se relaja. Ahora bien, hay personas que creen estar respirando profundamente y, de hecho, colapsan el cuerpo al hacerlo. En la sesiones de relajación enseñamos a respirar correctamente para obtener todos los beneficios que una buena respiración nos proporciona, porque respirar es más que inhalar y exhalar.

 

Respirar es más que inhalar y exhalar

Sí, nuestra respiración habla de cómo nos influyen los pensamientos y de cómo estamos emocionalmente. Pero de la misma forma que nuestra respiración es un reflejo de cómo nos sentimos, también podemos modificar nuestro estado modificando la respiración. Hay una relación muy estrecha entre la respiración, los pensamientos y las emociones.

 

Muchas personas, incluso cuando están supuestamente descansando o desconectando, no pueden evitar dejar la mente libre de pensamientos, y le siguen dando vueltas a lo que tienen que hacer al día siguiente o a lo que les ha sucedido durante el día. La relajación facilita que estos pensamientos invasivos pasen de largo, aportando calma a nuestro cerebro.

Las sesiones de relajación forman parte de la terapia de lateralidad

Sí, son una herramienta muy útil para que la evolución de la terapia sea la óptima, ya que ayuda a los pacientes a estar más centrados en el momento presente y a ser más conscientes de sí mismos porque la relajación activa el esquema corporal (en el artículo Los beneficios de la relajación en la terapia de lateralidad se explica en detalle). Aunque las técnicas de relajación que enseñamos en el centro también van dirigidas a personas que no presentan problemas de lateralidad.

 

¿Existen diversas técnicas de relajación?

Sí, y cada persona debe encontrar la que le funciona mejor. En las sesiones de nuestro centro promovemos que cada persona encuentre sus propios recursos para poder relajarse. Cuando se han adquirido la práctica y la técnica, la persona puede ser consciente de cuando está muy nerviosa y poner en práctica alguna de las técnicas.

 

¿Se pueden aplicar en cualquier situación?

Sí, ante cualquier situación que produzca ansiedad, nerviosismo, malestar o estrés: antes de un examen o de una exposición; antes de coger un avión, si a la persona le da miedo volar, etc.

 

¿En qué más puede ayudarnos conocer las técnicas de relajación?

Muchas personas, incluso cuando están supuestamente descansando o desconectando, no pueden evitar dejar la mente libre de pensamientos, y le siguen dando vueltas a lo que tienen que hacer al día siguiente o a lo que les ha sucedido durante el día. La relajación facilita que estos pensamientos invasivos pasen de largo, aportando calma a nuestro cerebro.

 

¿Tiene algún beneficio más?

A través de la relajación también podemos revivir experiencias reconfortantes que nos relajan emocionalmente.

En las primeras sesiones, muchos pacientes no logran relajarse, pero les explicamos que es normal. No obstante, estas primeras sesiones de aprendizaje no son tiempo perdido: los pacientes van conociéndose mejor a sí mismos y pueden ir observando con qué técnicas se sienten más cómodos y cuáles les funcionan mejor.

¿A qué te refieres?

Relajarse, acurrucarse y recogerse en uno mismo nos conecta con sensaciones primarias como las que sentíamos cuando éramos bebés y estábamos en situaciones de placidez con nuestra madre. Estar tumbados, disfrutar del silencio, del placer de mover algunas partes de nuestro cuerpo a nuestro antojo, escuchar que partes se quieren estirar y que partes se quieren replegar, nos puede aportar una vivencia emocional retrospectiva, proporcionándonos una gran relajación emocional.

 

¿Cómo enseñáis las técnicas de relajación?

Al principio, el terapeuta guía las sesiones y estas se repiten varias veces, ya que aprender a relajarse es un proceso que requiere entrenamiento.  Después, van implementando ellos solos las técnicas en las sesiones para, finalmente, utilizarlas en su vida diaria cuando las necesitan.

 

¿Todos los pacientes aprenden a relajarse?

En las primeras sesiones, muchos pacientes no logran relajarse, pero les explicamos que es normal. No obstante, estas primeras sesiones de aprendizaje no son tiempo perdido: los pacientes van conociéndose mejor a sí mismos y pueden ir observando con qué técnicas se sienten más cómodos y cuáles les funcionan mejor.

 

¿Los niños también aprenden a relajarse?

Sí, desde luego. Y es muy bueno para ellos porque, además de aprender a calmarse, toman conciencia de su esquema corporal, lo cual es muy beneficioso para su desarrollo.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.