Por Joëlle Guitart

Hoy voy a exponer el caso de un paciente que durante la terapia ha sido lateralizado a la izquierda, como zurdo. Estos casos son los menos frecuentes, ya que lo habitual es que los resultados del test de lateralidad muestren la necesidad de lateralizar a la persona a la derecha.

Anamnesis. Primera entrevista con los padres

Este paciente, al que llamaré Toni, llegó a consulta cuando tenía 11 años y 5 meses. En aquel momento estaba cursando sexto de Primaria.  A pesar de tener un cociente intelectual normal (110), la anamnesis con los padres puso de manifiesto la siguiente problemática:

Toni estaba suspendiendo muchas de las asignaturas, tanto de ciencias como de letras. La profesora del colegio les había comunicado que mostraba un retraso evolutivo (de 2 años), que su ritmo era muy lento, que se bloqueaba y que había detectado un problema de lateralidad.

El niño tenía serias dificultades de concentración, una fluidez oral y escrita muy deficiente, no sabía organizar las ideas ni expresarlas, escribía con muy mala letra (disgrafía), no entendía los enunciados de los problemas matemáticos y todo lo hacía con una lentitud extrema (ducharse, comer, etc.). No obstante, los padres me hicieron saber que Toni era muy aplicado y responsable, que les gustaba ir al colegio, leer cómics y que iba tres veces a la semana a natación, además de participar cada sábado en pruebas de competición en este deporte.

A la problemática expuesta hay que sumar que el paciente también tenía fobia social, una gran ansiedad, muchos miedos y había sufrido episodios de acoso escolar; a pesar de lo cual los padres lo definieron como un niño sociable y con amigos.

En cuanto a la dinámica familiar, había un problema de celos mutuos entre Toni y su hermana, que es dos años menor que él; una niña muy brillante en los estudios por la que el padre parecía tener predilección. De hecho, el núcleo familiar sufría una división: padre -hija y madre-hijo. Toni se iba a dormir al lado de su madre casi todas las noches.

En la anamnesis, los padres también expresaron que había un gran problema de actitud. A Toni parecía darle todo igual, como si no tuviera ningún afán de superación.

Por lo demás, y respecto a esta primera entrevista con los padres, hay que añadir los siguientes datos: el niño estudia alemán e inglés, además de catalán y castellano, tiene clases de repaso dos veces a la semana con una profesora particular, presenta piel atópica y lleva plantillas por tener pies planos.

Los resultados del test de lateralidad

Los resultados del test de lateralidad mostraron una lateralidad heterogénea o cruzada, con tres cruces de lateralidad, que determinaron mi decisión de lateralizarlo a la izquierda, como zurdo. Este primer test lo realizo el 5 de mayo de 2017. Los resultados fueron los siguientes:

Lateralidad de brazo y mano: 60 % derecha y 40 % izquierda.

Lateralidad del ojo: 55 % izquierda, 45 % derecha.

Lateralidad de pierna estática: izquierda

Lateralidad de pierna dinámica: 60 % izquierda, 40 % derecha.

Motricidad facial y cervicales: 55% izquierda, 45 % derecha.

Oído: 55 % izquierda, 45 % derecha.

Además, observé una hipotonía en miembros inferiores y superiores, aunque no muy intensa.

Lateralidad: el caso de un paciente lateralizado a la izquierda_Centro de Lateralidd y Psicomtricidad Joëlle Guitart

Inicio de la terapia y primer test de control

Iniciamos una terapia grupal de 1 hora semanal y, al cabo de 5 meses, como es habitual con todos los pacientes, le realicé el primer test de control para ver su evolución terapéutica. Estamos en noviembre de 2017.

Lo habitual es que en este primer test de control los resultados no reflejen todavía una gran mejoría. La evolución de los pacientes es mucho más notoria en el segundo test, ya que se suma el progreso de los cinco primeros meses y la de los cinco siguientes. Sin embargo, en el caso de Toni los resultados fueron mejor de los previsto ya en el primero.

Lo más destacable fue la disminución de su hipotonía, de la lateralidad heterogénea, de los bloqueos en el colegio y de su inseguridad, así como una mejora en la organización perceptiva y en la lentitud; todo lo cual también es reportado por la maestra del colegio.

Todavía hay cosas relacionadas con el aparato locomotor que le cuestan, como atarse los cordones de las zapatillas y dar volteretas hacia atrás, pero estas dificultades, en realidad, están causadas más por sus miedos e inseguridades que por problemas del aparato locomotor. Hay que tener en cuenta que Toni se infravalora, pero esta infravaloración se debe, en gran medida, al retraso evolutivo que presenta.

La madre reporta que el niño, por primera vez, está muy implicado en resolver sus dificultades y que, aunque todavía le falta a menudo la motivación, esta ha aumentado.

Respecto a los resultados académicos, Toni vuelve a suspender el examen de inglés y se sigue bloqueando con el catalán y las matemáticas, pero aprueba el examen de alemán y sigue con la natación.

Esta significativa evolución propicia que la madre le deje más tiempo para salir a jugar con sus amigos. De todas formas, estamos ante una madre ansiosa y preocupada que insiste en que escribe muy despacio y con mala letra.

Abril de 2018, segundo test de control

La hipotonía, los bloqueos, la ansiedad y la motivación siguen mejorando, aunque todavía queda trabajo por hacer. En esta fase, destaco su progreso en la fluidez oral: se le entiende mejor, hay un notable progreso en lectura y organiza de una manera más clara las ideas. No obstante, la expresión escrita sigue siendo deficiente y las matemáticas todavía suponen un problema. Los celos entre hermanos disminuyen ligeramente.

Tengo que señalar que el nivel de lateralidad de Toni al realizarle este segundo test de control correspondió al de un niño de 8 años, siendo su edad cronológica de 12. Es necesario, además de seguir la lateralización a la izquierda, trabajar en reforzar su yo.

Por lo demás, el niño sigue con las dificultades de relación con el padre, que es muy exigente con él en lo que respecta a su rendimiento escolar, y Toni se autoexige mucho para complacer a la madre.  Continua con las clases de repaso dos veces a la semana, con su afición a la lectura de cómics y la práctica de la natación.

Noviembre de 2018, tercer test de control

Toni se muestra muy responsable y, aunque todavía está algo desmotivado, ahora ya no todo le da igual; empieza a demostrar afán de superación. Estos últimos meses ha estado mucho más participativo y seguro de sí mismo a la hora de intervenir en la terapia y en clase. Hay menos miedo a hacer el ridículo.

La motricidad fina le sigue costando (utilizar la regla y el compás, manejar el ordenador, etc.), pero la coordinación ideomotriz (razonamiento y pensamiento abstracto) ha mejorado mucho; lo que repercute tanto en la fluidez oral como en la escrita. Asimismo, sigue mejorando la lentitud y la hipotonía, y cada vez se reducen más los bloqueos.

En cuanto a la comprensión lectora, en algunas ocasiones todavía tiene que leer dos veces los enunciados para entender su significado.

La evolución es buena y los padres lo ven mucho mejor, lo que disminuye también su propia ansiedad.

Le propongo a Toni que, además de leer cómics, dedique cada día 8-10 minutos a la lectura de algún libro que le guste y que, después, explique, sintetizándolo, lo que ha leído. También le sugiero que empiece un deporte de defensa personal para aprender a defenderse y sentirse más seguro. Lo hace.

El caso de Toni, un paciente de lateralidad

Mayo 2019, cuarto test de control

En el cuarto test de control es cuando siempre calculo el porcentaje de recuperación de los pacientes (antes no es posible). Toni se ha curado en un 68 %, un porcentaje que es muy bueno en esta fase de la terapia. Otro dato muy positivo es que no hay ningún ítem estancado, lo que significa que su recuperación llegará a ser de un 80 %, como mínimo.

El progreso en el colegio también es bueno, está más maduro y centrado, y ahora es capaz de ver el sentido que tiene estudiar y lo que puede ayudarle en su futuro. No suele suspender ningún examen, ha aprobado todas las asignaturas, ha empezado a sacar buenas notas y su letra es mucho más regular. Tan solo sigue bloqueándose ocasionalmente en el colegio y todavía presenta cierta dificultad en el lenguaje escrito.La hipotonía sigue disminuyendo y la motricidad fina está mucho mejor.

También hay un gran progreso en la dinámica familiar: la relación con el padre mejora y la hija choca menos con la madre. Toni se expresa con menos ansiedad, sale frecuentemente con los amigos, come con más apetito y acepta una alimentación más variada. La madre es muy consciente de su progreso en los estudios y lo ve menos perezoso (no había pereza, sino dificultades causadas por una lateralidad mal establecida).

Toni ha empezado a leer un libro sobre bullying y ya ha escogido una trilogía sobre literatura fantástica para cuando lo termine. La natación de competición le va muy bien, sigue con la práctica del deporte de defensa personal (lo cual le da mucha tranquilidad ante una eventual situación de violencia con otros niños), una vez a la semana va a clases de refuerzo de alemán y siente mucha más confianza en sí mismo.

Noviembre de 2019, quinto test de control

El quinto test de control es el penúltimo que realizamos a los pacientes. El de Toni muestra que su recuperación ya está en un 72 %, y sigue sin haber ningún ítem estancado.

El paciente ahora está muy motivado, su concentración ya es buena, el léxico y la sintaxis en la expresión oral está mucho mejor, estructura bien las ideas, en terapia la atención también ha aumentado, sigue leyendo cada día, ya no necesita las clases de refuerzo, ahora hace solo los deberes y no se ve en la necesidad de dedicar el fin de semana a terminarlos.

Hay que destacar también el progreso en el ámbito familiar (la dinámica familiar es fundamental para los pacientes y por eso se ha trabajado durante toda la terapia) y que ya casi no va a acostarse a la cama de sus padres.

El paciente expresa lo contento que se siente por las buenas notas que está sacando y que de mayor le gustaría ayudar a la gente a que sigan una dieta adecuada para el deporte (una respuesta inusual en esta pregunta que siempre se les plantea en esta fase del tratamiento).

Les comunico a los padres que haremos el último test de control en marzo.

Marzo de 2020. Último test.

El último test recoge los siguientes resultados:

Brazo, mano:   90 % izquierdo, 10 % derecho

Ojo: 80 % izquierdo, 20 % derecho.

Pierna estática: 95 % izquierdo, 5 % derecho.

Pierna dinámica: 80 % izquierdo, 20 % derecho.

Oído: 65 % izquierdo, 35 % derecho.

Motricidad facial y cervicales: 60 % izquierdo, 40 % derecho.

Esta terapia ha sido una excelente terapia. Hemos alcanzado una buena armonía neurofisiológica, mental y emocional. Toni ya lo hace todo con la izquierda, se ha lateralizado como zurdo en un 88 %, lo que significa que puede llegar hasta un 92-95 %, el máximo de recuperación posible (ninguna persona tiene una lateralidad 100 % homogénea), cuando en los próximos meses vaya haciendo los ejercicios que los pacientes dados de alta siguen haciendo en su casa.

El mes que viene, en abril, el paciente finalizará la terapia. Se lo comunico a los padres y les explico que, una vez finalizada, le daremos a Toni estos ejercicios que él ya conoce para que los siga haciendo en casa y que iremos viendo la evolución cada cinco meses, tres veces más, en los test posterapia. Les hago saber que el resultado de 88 % de curación irá subiendo durante este periodo.

Toni tiene en este momento 14 años y 7 meses, y está en tercero de ESO. Los padres están agradecidos porque son muy conscientes, y así lo expresan, que sin la terapia su hijo hubiera tenido que repetir curso o cambiar de colegio.