Por Susana Lladó

Los pacientes adultos con lateralidad cruzada presentan algunas particularidades respecto a los niños y adolescentes. La directora-fundadora del centro, Joëlle Guitart, nos los explica a través del caso de una paciente de 40 años que, además, tenía una hipotonía y un retraso psicomotor acusados.

¿Qué caso va a exponer hoy?

El de una paciente, a la que llamaré Lorena. La visité por primera vez en octubre de 2019 y acaba de finalizar la terapia este mes.

¿Cuáles son las particularidades del caso?

Cuando acudió al centro, tenía 40 años. Vino acompañada por su madre. Era una mujer con una gran falta de confianza en sí misma y muy inhibida. Aunque tenía un buen cociente intelectual, presentaba, entre otros, problemas notables de orientación espacial.

Los problemas de orientación espacial son un síntoma de lateralidad cruzada

Así es. Los problemas relacionados con la capacidad de percepción espacial constituyen uno de los síntomas más habituales en las personas que no tienen bien definida la lateralidad a la izquierda o a la derecha.  No pueden ubicarse bien en el espacio, ni ubicar correctamente las cosas en él. Como consecuencia, tienen dificultades en el aprendizaje de la lectoescritura y las matemáticas, así como dificultades de movilidad, por ejemplo, porque se desorientan; con todas las implicaciones que esto conlleva.

Necesitamos tener integradas las coordenadas para orientarnos y orientar las letras y los números

Sí, integradas y bien organizadas. De otro modo, no podemos interpretar el significado de las letras y los números, ni orientarnos en la calle, por ejemplo.

Lorena nació prematuramente, a los seis meses. Presentó un retraso psicomotor importante: no aguantó la cabeza hasta los 7 meses y empezó a gatear al año y medio, a andar a los 4 y a hablar a los 4 años y medio.

¿Cómo era la lateralidad de la paciente?

En la escuela la habían obligado a escribir con la derecha, a pesar de que ella lo hacía con la izquierda, por lo que escribía como si fuera diestra, aunque utilizaba la izquierda para todo lo demás. Además, era muy hipotónica. Las personas hipotónicas, al tener un tono muscular muy bajo, son muy patosas.

¿Hay algún dato más destacable en su historial médico o biográfico?

Lorena nació prematuramente, a los seis meses. Presentó un retraso psicomotor importante: no aguantó la cabeza hasta los 7 meses y empezó a gatear al año y medio, a andar a los 4 y a hablar a los 4 años y medio.

Este retraso psicomotor también debió afectar su aprendizaje escolar

Sí, porque el sistema nervioso sigue una jerarquía en su desarrollo. Primero, se adquiere el esquema corporal, después la lateralidad y, en tercer lugar, la organización espacial (y la temporal). Si en la primera etapa del desarrollo motor el esquema corporal no se ha adquirido bien, esto afecta a las dos etapas siguientes.

¿Algún dato más que sea relevante?

Tuvo enuresis nocturna hasta los 9 años y tenía un tic: cuando se sentía infravalorada o muy nerviosa, le picaba la lengua. Era notable su ansiedad. Aunque era sociable, era poco habladora y, a pesar de haber aprobado la teórica, tenía fobia a conducir, a hacer las prácticas para sacarse el permiso debido a sus problemas de orientación espacial.

¿Había tenido algún problema importante de salud?

Era una chica sana, que no había tenido ninguna enfermedad importante ni intervenciones quirúrgicas. Y, a diferencia de otros pacientes con lateralidad cruzada, no tenía problemas de vista ni de audición.

Ha disminuido significativamente su nivel de ansiedad e infravaloración, han mejorado significativamente sus relaciones sociales y, actualmente, ya no vive con su madre. Es una mujer independiente, autónoma, tiene una relación de pareja y una calidad de vida mucho más alta.

¿Había cursado estudios?

Sus problemas de lateralidad le habían impedido rendir académicamente. En aquel momento, estaba intentando cursar un grado medio de Farmacia y preparando unas oposiciones para Correos. También estaba estudiando un curso de informática y yendo a clases para perfeccionar el catalán.

Antes ha mencionado que acudió a la primera visita con su madre, aunque entonces ya tenía 40 años

Sí, era hija única y estaba muy apegada a ella. De hecho, no había tenido ninguna relación sentimental hasta entonces. Esta paciente es un claro ejemplo de cómo la lateralidad puede afectar todas las dimensiones de la persona: cognitiva, social y emocionalmente.

Bien, ¿cuáles fueron los resultados del primer test de lateralidad?

El test mostró los siguientes resultados: lateralidad de la mano: 60 % izquierda y 40 % derecha; lateralidad del ojo, 50 % izquierda y 50 % derecha; lateralidad de la pierna estática, derecha; lateralidad del oído, 60 % izquierda, 40 % derecha; motricidad facial, 55 % izquierda, 45 % derecha, y cervicales, 55 % izquierda, 45 % derecha. Asimismo, presentaba una hipotonía del 85 % en miembros superiores e inferiores.

Había una clara dominancia zurda

Sí, por eso la terapia de lateralidad se enfocó a lateralizarla homolateralmente a la izquierda y a disminuir su hipotonía.

A menudo llegan consultas al centro de personas adultas que no saben si la terapia de lateralidad es efectiva después de la adolescencia

Los pacientes adultos llegan a terapia con una sintomatología acusada y un historial de sufrimiento importante porque han vivido hasta entonces intentando compensar sus déficits a base de esfuerzos constantes en todos los ámbitos de su vida: primero en la escuela y después en la universidad, si no han abandonado antes los estudios; en el ámbito laboral, en sus relaciones familiares, sociales y de pareja, etc. Llegan exhaustos, física y emocionalmente. Sin embargo, son pacientes que tienen una característica que se traduce en una ventaja respecto a los niños y adolescentes: lo han pasado tan mal, que buscan ayuda de una manera muy consciente. Esta actitud redunda muy positivamente en su implicación en la terapia, por lo que el proceso de curación suele ser más rápido que en las personas de menos edad.

¿Ha sido el caso de Lorena?

Sí.  Al margen de que se sintió muy cómoda con su terapeuta desde un inicio, y esto es fundamental en cualquier proceso terapéutico, ha tenido una actitud muy colaboradora y participativa. Lorena hizo la terapia grupal y estableció una buena relación con los otros pacientes de su grupo.

¿Cuáles fueron los resultados del último test de lateralidad antes de darle el alta?

El último test lo realizamos este mismo mes de octubre, tras dos años de terapia. Su lateralidad ha quedado definida a la izquierda en un 90 % y su hipotonía se ha reducido en un 10 %.  Los resultados del test de lateralidad han sido:

– Mano: 90 %, izquierda, 10 %, derecha.

– Ojo: 80 % izquierda, 20 % derecha

– Pierna estática: 70 % izquierda, 30 % derecha.

– Pierna dinámica: 90 % izquierda, 10 % derecha.

– Oído: 75 % izquierda, 25 % derecha

– Motricidad facial: 80 % izquierda, 20 % derecha.

– Cervicales: 80 % izquierda, 20 % derecha.

¿Cómo ha repercutido su curación en los diferentes aspectos de su vida?

Ha conseguido sacarse los estudios de Farmacia y está terminando los de informática. Ha disminuido significativamente su nivel de ansiedad e infravaloración, han mejorado significativamente sus relaciones sociales y, actualmente, ya no vive con su madre. Es una mujer independiente, autónoma, tiene una relación de pareja y una calidad de vida mucho más alta. Su yo mental, emocional y neurofisiológico es mucho más firme.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.