Todo parece indicar que durante algún tiempo más vamos a tener que llevar mascarilla cada vez que salgamos de casa. A muchas personas les resulta incómodo utilizarla y todavía se están habituando, pero, además, todos hemos experimentado que su uso nos hace más difícil comunicarnos con los otros porque, al no poder verles por completo la cara, nos cuesta leer sus emociones.

Esta dificultad quizá no supone un gran problema si hablamos de ir al supermercado a hacer la compra o de cruzar un par de frases con alguien, pero cuando se trata de mantener una conversación más relevante, la mascarilla puede actuar como una barrera en la comunicación.

Saber leer las emociones de una cara nos ayuda en la interacción social, reduce los malentendidos y contribuye a que un grupo o comunidad funcione de manera eficiente.

En un artículo publicado en la web de la BBC, explican que los seres humanos hemos aprendido desde tiempos inmemoriales la habilidad de sintonizarnos con los otros para poder leer sus expresiones faciales; una habilidad que, muy probablemente, supuso una ventaja evolutiva, ya que saber leer las emociones de una cara nos ayuda en la interacción social, reduce los malentendidos y contribuye a que un grupo o comunidad funcione de manera eficiente.

Interpretar las emociones de los otros basándonos en una parte de sus rostros puede ser engañoso si (y aquí está la clave) no estudiamos a la vez su postura y lenguaje corporal, el tono y el contexto

De hecho, las personas tendemos a procesar caras en su conjunto, sin centrarnos en partes individuales, y cuando un objeto como la mascarilla nos impide ver la imagen global, este procesamiento queda interrumpido. No obstante, aunque este barrido requiera ver toda la cara, los ojos y la boca de los otros son los que nos proporcionan más información sobre sus emociones debido a que son las partes más expresivas, y analizamos inconscientemente el movimiento combinado de ojos y boca para obtener más información sobre lo que de verdad nos están diciendo.

Mascarillas y comunicación: la expresión de la mirada no basta

Sin embargo, en este artículo también se explica que de los 19 tipos de sonrisas que existen, solamente seis están asociadas a sentimientos de felicidad y que interpretar las emociones de los otros basándonos en una parte de sus rostros puede ser engañoso si (y aquí está la clave) no estudiamos a la vez su postura y lenguaje corporal, el tono y el contexto, ya que las expresiones faciales forman parte de todo un paquete de señales.

Mascarillas y comunicación: cómo leer las emociones de los otros

Es decir, si antes de la pandemia ya era imprescindible estar atentos a todo el conjunto de señales poniendo especial atención en la comunicación no verbal, ahora todavía más; no en vano existe una teoría en psicología denominada Teoría de la mente que se refiere a la habilidad de inferir los estados mentales y emocionales de las personas, así como de predecir sus conductas e intenciones, observando todas estas expresiones (incluyendo las de la mirada).

Del mismo modo, el hecho de llevar mascarilla también nos está mostrando la necesidad de ser más expresivos: modular mejor nuestra voz, hacer más inflexiones y exagerar, en general, la comunicación verbal y facial para transmitir mejor nuestras intenciones y sentimientos, y facilitarles la interpretación a los demás.

Como dice el psicólogo Al Zayer en el artículo, “Si ves que la comunicación presenta dificultades, comunícate en exceso: emplea más palabras de las que emplearías normalmente, haz más preguntas para asegurarte de que estás captando bien las emociones del otro, aprende a utilizar tus otros sentidos y a mejorar el lenguaje corporal”.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.