Todos hemos oído hablar de los mecanismos de defensa, pero ¿sabemos realmente qué son, qué función tienen y por qué deberíamos ser conscientes de los que afectan negativamente a nuestra vida?

Qué son y qué función tienen los mecanismos de defensa

Los mecanismos de defensa son las reacciones inconscientes que tenemos en situaciones emocionalmente difíciles de aceptar y que utiliza nuestro cerebro para intentar mantener nuestro equilibrio psicológico y evitar el sufrimiento o malestar que nos supondría enfrentar esa realidad.

Adoptamos estas estrategias psicológicas de manera inconsciente en situaciones muy diversas: cuando creemos que nuestra identidad o sistema de creencias pueden verse dañadas, cuando adaptarnos a una nueva realidad nos supondría un gran esfuerzo psicológico o cuando, emocionalmente, una situación es demasiado compleja o intensa para asumirla.

Ahora bien, aunque los mecanismos de defensa tienen la función de protegernos del sufrimiento al evitarnos las emociones dolorosas, los pensamientos negativos, la ansiedad y eventuales bloqueos, no siempre nos beneficia no ser conscientes de ellos, ya que podemos estar evitando resolver conflictos que están repercutiendo negativamente en nuestra vida personal, social y familiar.

Los mecanismos de defensa se pueden detectar durante el proceso terapéutico

Los mecanismos de defensa se pueden detectar durante el proceso terapéutico

Debido a que estas estrategias se dan a nivel inconsciente, pocas veces somos conscientes de que las estamos utilizando. Sin embargo, durante un proceso terapéutico, se pueden llegar a detectar algunos de estos mecanismos de defensa que redundan negativamente en nuestra forma de actuar y, por tanto, también en nuestro entorno.

Tal como nos explica la psicóloga Meritxell Pujol: «En un proceso terapéutico se emprende un viaje de autoconocimiento destinado a tener una vida mejor. Podemos aprender a modificar nuestra interpretación de la situaciones y no necesitar tanto los mecanismos de defensa si observamos que las cosas no son tan rígidas como creemos y aumentamos nuestra confianza y seguridad en un entorno de contención y apoyo como es el que aporta el espacio y la relación terapéutica»

.

Los mecanismos de defensa más comunes

Los mecanismos de defensa más comunes

Los mecanismos de defensa suelen tener una función transitoria, hasta que la persona puede aceptar la situación que los ha generado. No obstante, algunos de estos mecanismos están tan arraigados en nuestra forma de ser, que ya se han incorporado a nuestra manera de funcionar. Recordemos que no son voluntarios, que se dan sin que lo pensemos, por lo que tampoco los podemos evitar conscientemente.

 

Existen muchos mecanismos de defensa. Algunos de los principales son:

 

La negación

Se da en situaciones en las que nos cuesta mucho aceptar un hecho o noticia, como el no ser correspondidos por la persona que amamos o la pérdida de un ser querido. En el primer caso, a pesar de todas las evidencias, seguimos encontrando indicios de que esta persona nos ama; en el segundo caso, hay momentos en los que no podemos creer que esta persona ya no esté. Es decir, no sentiremos completa e inmediatamente la emoción de esa pérdida, sino que iremos transitando poco a poco hacia esa emoción.
Generalmente, aunque no siempre, la negación es un proceso temporal que perdura hasta que vamos aceptando la realidad y contactando con las emociones que nos provoca esa situación.

 

La represión

La represión es un mecanismo de defensa que actúa para que la persona olvide experiencias traumáticas: para evitar contactar con pensamientos, recuerdos, impulsos o experiencias que consideramos vergonzosos, inaceptables o demasiado dolorosos. Nuestro cerebro, al rechazarlos, los vuelve inconscientes. Un ejemplo sería el caso de una persona que sufrió malos tratos durante su infancia: el recuerdo es tan traumático que queda reprimido (olvidado a nivel consciente) para no tener que afrontar ese suceso.

Proyección

A menudo, nos es más fácil identificar y tolerar ciertas emociones en los demás que en nosotros mismos. Cuando esto ocurre, puede darse el mecanismo de defensa de la proyección: atribuimos nuestras propias emociones, pensamientos o deseos a otras personas. Por ejemplo, si no nos sentimos a gusto desarrollando nuestro trabajo, podemos ocultarnos este malestar inconscientemente para no tener que afrontar las emociones negativas que nos causaría reconocerlo y reaccionar expresando que son nuestros colegas los que están a disgusto en nuestro equipo.

 

De defensa, a causa de sentimiento de inferioridad

Algunas personas, cuando se sienten inferiores en algún aspecto y no pueden afrontarlo, desarrollan actitudes agresivas y/o excesivamente competitivas.

 

Regresión

En artículos anteriores hemos abordado en profundidad este mecanismo de defensa. Cuando una persona se enfrenta a situaciones estresantes o desafiantes, puede regresar a conductas infantiles. Por ejemplo: algunos niños, cuando empiezan el colegio, vuelven a hacerse pipí en la cama. Otros, cuando se divorcian sus padres, vuelven a juegos más infantiles o a expresarse peor de lo que lo hacían antes. Cuando recuperan la seguridad que necesitan para afrontar la situación, abandonan el mecanismo de defensa.

Desplazamiento

Hay desplazamiento cuando transferimos características, sentimientos o emociones de un objeto o persona a otro/a. Nos explicamos: si, por ejemplo, en nuestra relación de pareja encontramos carencias difíciles de identificar o abordar y esperamos del otro una atención y cuidados que no recibimos o que no llegan de la manera que desearíamos, es posible que traslademos este conflicto a cualquier situación rutinaria discutiendo por las tareas de la casa con una intensidad desmedida. Otro ejemplo sería cuando nos sentimos mal por algo y nos damos el capricho de comprarnos algo porque eso nos hace sentir mejor (aunque sea momentáneamente).

 

Racionalización

Es cuando pretendemos justificar situaciones o errores que hemos cometido con razones o argumentos supuestamente lógicos. Por ejemplo: una persona tiene la costumbre de llegar siempre tarde y entregar los proyectos fuera de plazo. En lugar de responsabilizarse, asumir que no sabe organizarse el tiempo y contactar con la emoción que eso pudiera despertarle, empieza a buscar mil motivos que la puedan exculpar (el tráfico, haber tenido que atender una llamada en el último momento, etc.).

 

Formación reactiva o compensación

Este mecanismo se adopta de manera inconsciente para reprimir una conducta, actitud o emoción que nosotros mismos reprobamos, y consiste en adoptar la actitud contraria. Por ejemplo: una persona que sienta impulsos sexuales que considera inaceptables, puede adoptar una conducta puritana para mantenerlos alejados de su conciencia.

 

Identificación

Para compensar las propias carencias, se adoptan las ideas, actitudes, virtudes, e incluso la imagen, de otra persona que tenemos idealizada.

El pasado 11 de mayo reabrimos el centro para las terapias presenciales individuales. Por favor, si vas a pedir cita, lee las medidas sanitarias y protocolos de higiene y seguridad que hemos implementado en el centro para evitar la transmisión cruzada de Covid-19 entre nuestro personal y los pacientes. Para los pacientes que viven fuera de Barcelona, seguimos realizando las terapias online. Si quieres hacernos una consulta, puedes ponerte en contacto con el centro.

Desde que se decretaron las nuevas medidas de restricción de la movilidad a finales de octubre, en el centro tramitamos los justificantes de desplazamiento a los pacientes y a sus acompañantes. Si vas a pedir cita, por favor, solicítanos el justificante. Una de las excepciones a las limitaciones de movilidad vigentes son los desplazamientos, debidamente justificados, a centros y establecimientos sanitarios y sociales.